DESDE LONDRES

No hay nada malo en lo que el presidente dice

El problema ocurre cuando actúa unilateralmente sobre lo que dice, porque el mundo no es en blanco y negro, como cree. El mundo, como el presidente debería saber, es a todo color.

El martes pasado, exactamente a las nueve de la noche hora de Washington DC, el actual mandatario norteamericano George W Bush pronunció su discurso anual «Estado de la Unión», según lo indica la Constitución de su país.

El discurso es un balance nacional e internacional, según los ojos del presidente de los Estados Unidos de América.

El mundo debería escuchar atento. Porque cuando el presidente de la nación más poderosa dice algo, es probable que ocurra. O que importantes pasos para que ocurra ya estén siendo dados.

Afortunadamente Uruguay no fue mencionado. Tampoco fue mencionado ningún país latinoamericano. No habló de Hugo Chávez, Tabaré Vázquez, Michelle Bachelet, Evo Morales o Fidel Castro. Por este año al menos, los latinos podemos gobernar bastante tranquilos. Pero sí hubo menciones que congelaron la sangre: en particular, a Irán. También, al pasar, fueron mencionados Siria, Zimbabwe y Corea del Norte. Pero fue para la tierra de los Ayatolas que las frases más agudas fueron reservadas.

Análisis blanco y negro en el discurso de Bush: «Irán es una nación hecha rehén por un pequeño grupo elitista de clérigos, que están aislando y reprimiendo a su pueblo.

El régimen de Irán…»

Análisis a todo color de los observadores: Irán no es un «régimen». Su presidente fue elegido por voto bastante popular hace poco tiempo. Su gobierno cuenta con una importante mayoría.

En el conjunto político iraní hay fuerzas amigas y enemigas, progresistas y retrógradas. Decir que el gobierno iraní reprime a su pueblo es una exageración destinada a radicalizar la opinión pública mundial en contra de Irán. De todas maneras, la retórica reciente iraní es desmesurada. El presidente Ahmadinejad se pasó de listo varias veces y puso nerviosa a mucha gente. Saddam Hussein pensó que hablar era barato. Le costó muy caro. No conviene azuzar verbalmente a los demonios. Pueden tornarse en contra de quien habla demasiado. Análisis en blanco y negro: «Arabia Saudita ha tomado nuevos pasos de reforma (…); el gran pueblo de Egipto ha votado en una elección presidencial multipartidaria».

Análisis a todo color: «el gran pueblo de Egipto» no ha hecho nada. Su dictador, Mubarak, bajo presiones de Washington, apenas si permitió algunas libertades cosméticas para agradar al público internacional. El país continúa siendo una dictadura brutal. El caso de Arabia Saudita es similar.

Análisis blanco y negro: «Estamos a la ofensiva en Irak, con un claro plan de victoria».

Análisis a todo color: Esa frase es por demás contradictoria.

Hace ya más de dos años que el presidente americano aterrizó en un portaaviones y anunció que la misión iraquí había sido alcanzada y la guerra había terminado. Los muertos esta semana pasaron la marca de 2.200 hombres en el lado americano y más de 30.000 en el lado iraquí, según conteos independientes.

Análisis en blanco y negro: «Nuestro trabajo en Irak es difícil porque el enemigo es brutal».

A todo color: El «enemigo» comprende un porcentaje enorme de la población. Probablemente el 30%. Además, hay fuerzas que apoyan la democratización del país pero que son también enemigas de los americanos, como algunas facciones dentro de los chiítas.

La falla de no haber encontrado armas de destrucción masiva en Irak destruyó cualquier chance de salir victoriosos de ese país.

Aun así, la caída de un dictador siempre debe ser festejada. Sólo que en este caso el precio fue muy alto y los resultados para la paz del mundo bastante magros, al no encontrarse las famosas armas.

Muchos dicen que la invasión exacerbó al terror internacional.

Pero en el análisis total del discurso es posible detectar un cambio de tono en el presidente. Los golpes de los pasados seis años se han hecho sentir. Hubo referencias al huracán Katrina, a la debacle de los programas internos de salud estatal, a los muertos en Irak y a la adicción al petróleo de la economía americana.

A favor, tanto en blanco y negro como a todo color, recordó que, sin duda alguna, Estados Unidos sigue siendo el motor económico del mundo con el 20% de la riqueza mundial, y su democracia continúa con el apoyo de muchas naciones.

Bush afirmó también que en 1945 había sólo 24 naciones democráticas en el mundo y hoy hay 122. Pero también hay dudas en los corredores del congreso americano, tanto entre los republicanos como en los demócratas.

Análisis blanco y negro:

«basado en la autoridad dada a mí por la Constitución y por estatutos, he autorizado un programa interno de espionaje antiterrorista».

Análisis a todo color: Hay un importante revuelo en el Congreso americano sobre la autorización presidencial de vigilancia secreta a ciudadanos americanos, sin autorización de un juez. El congreso aún no ha dictado su sentencia sobre la legalidad de un espionaje presidencial interno secreto bajo la excusa de una guerra contra el terror.

En el discurso la palabra «seguridad» nacional fue mencionada 7 veces y la palabra «terror» 10 veces, ambas especialmente al principio. Sobre el final, el presidente habló de «la sociedad de la esperanza», con referencias a la moralidad en la ciencia y la medicina, a la responsabilidad de los políticos en el deber público y a la responsabilidad de la sociedad con los pobres y los enfermos. El presidente cambió de tono, respecto a sus últimos discursos anuales. Pero también, el mundo ya no es el mismo. *

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