El presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, dijo que su país no renunciará a su programa nuclear

AIEA aplaza envío de caso iraní al Consejo de Seguridad de la ONU

Pese a que Moscú y Pekín han prometido que votarán a favor de una resolución en este sentido, el ejecutivo de 35 Estados de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) tendrá que renunciar al consenso, puesto que las autoridades venezolanas, cubanas y sirias ya advirtieron que se opondrán a esta medida.

«Cuando Rusia y China votan con los estadounidenses y los europeos, está garantizado el éxito de la resolución», consideró un diplomático occidental.

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad -Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia y China- aprobaron el miércoles con Alemania un texto en el que piden a la AIEA que lleve el caso de Irán ante la máxima instancia de Naciones Unidas, pero recalcan que no se deben tomar decisiones hasta marzo.

Las grandes potencias reprochan a Irán que haya reanudado en enero el proceso vinculado con el enriquecimiento de uranio y otras actividades potencialmente militares desoyendo las advertencias de la AIEA.

Basándose en que el uranio enriquecido puede utilizarse para la fabricación de bombas atómicas, la comunidad internacional exige a Irán que suspenda de nuevo el enriquecimiento, pero éste se niega y afirma que sus actividades son pacíficas.

El proyecto de resolución –redactado por Alemania, Francia y Gran Bretaña– menciona por primera vez «eventuales actividades que podrían tener un carácter militar nuclear».

Para tratar de ganar tiempo el Consejo de gobernadores ha decidido proseguir el viernes sus reuniones. Se trata, según un diplomático, de entablar consultas y convencer a algunos europeos y Países No Alineados.

En medio de este forcejeo diplomático, el director de la AIEA, Mohamed El Baradei, ha estimado que se ha llegado a «una fase crítica, pero no es una crisis» con «peligros inminentes».

Es probable que Irán no disponga todavía de armas nucleares, pero existe el peligro, declaró el jueves el jefe de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, John Negroponte.

Según El Baradei, «el Consejo de gobernadores intenta enviar un mensaje muy claro a Irán» al considerar la intervención del Consejo de Seguridad, pero «existe también una ventana» abierta para que, con una suspensión del enriquecimiento, se restablezca la confianza.

Y le instó a actuar antes de que entregue su informe sobre el caso nuclear iraní, texto que debe presentar a comienzos de marzo.

El Baradei exhortó a los iraníes a aceptar la propuesta «atractiva de Rusia» de enriquecer uranio en territorio ruso.

Moscú ha confirmado claramente, por boca de su embajador Grégory Berdenikov, que votará a favor.

China, en cambio, ha sido más reservada y, sin mencionar el Consejo de Seguridad, ha exhortado a Irán «a reanudar las conversaciones» y suspender sus actividades sospechosas.

A estas alturas, sin embargo, ya nadie duda del apoyo de Pekín, según diversas fuentes diplomáticas.

Por su parte, los estadounidenses y europeos han hecho hincapié, por enésima vez, en que son favorables a una «solución diplomática».

Pero Irán se cierra en banda. El presidente ultraconservador, Mahmud Ahmadinejad, ha repetido el jueves que su país no renunciará de ninguna manera a su programa nuclear, según Irna.

Teherán ha amenazado de nuevo con poner fin a su cooperación «voluntaria» con la Agencia atómica y con reanudar el enriquecimiento a escala industrial si interviene el Consejo de Seguridad «de la forma que sea».

Así se lo ha notificado formalmente el jefe del programa iraní, Ali Larijani, a El Baradei en una carta. *

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