El ultraderechista senador Bornhausen emprende un juicio a Emir Sader

Campaña contra el gobierno de Lula

Recordamos ayer que Bornhausen abrió un proceso judicial por injuria y difamación contra el sociólogo brasileño (que en esos días estaba participando en el Foro Social Mundial (FSM) de Caracas, porque éste había calificado en nota publicada en Carta Maior como racistas y fascistas las declaraciones de Bornhausen en el sentido de que el PT era «una raza que debe extinguirse por 30 años».

 

Declaraciones fascistas contra el PT y el gobierno

En una nota publicada en Carta Maior en defensa de Emir Sader se caracteriza al senador Bornhausen como «un ejemplar clásico de la derecha brasileña y sucesor genealógico del Brasil autoritario y feudal del período precolonial». Como representante de la oligarquía (es banquero y financista) actuó siempre en el espectro ideológico de la ultraderecha. Estuvo incondicionalmente junto a la dictadura militar, apoyando el terrorismo de estado durante 21 años. Fue nombrado por los golpistas gobernador interventor de Santa Catarina, y fungió como ministro en el gobierno de Collor de Mello, expulsado de la presidencia por corrupto. Durante el gobierno Lula, realiza una hostil oposición de derecha, y cubierto de la inmunidad parlamentaria manifiesta posiciones solamente compatibles con regímenes totalitarios y fascistas. Estima Carta Maior que la acción judicial promovida contra Sader intenta criminalizar a pensadores de izquierda que se alzan contra el odio de clase nutrido por la oligarquía brasileña contra los sectores populares, que llega incluso a preconizar la eliminación de sus adversarios, y concluye: «El senador Bornhausen integra un engranaje muy sofisticado de la derecha brasileña que tiene como objetivo atacar de forma implacable al gobierno Lula y a la vez destruir al PT y al conjunto de la izquierda».

La revista Veja es la voz cantante de esta campaña, movida tras los bastidores por el PSDB de FH Cardoso y al servicio de la campaña electoral de José Serra. Su ejemplar del 11 de enero se abre  mira qué casualidad- con un reportaje al senador Bornhausen. Su título: «Lula no será (re)electo». Esas páginas están llenas de improperios contra Lula, en un lenguaje grosero que se extiende a los restantes comentarios. En la biografía previa se enmascara que estuvo al servicio de la dictadura militar. Cuando le preguntan por qué se sintió «encantado» con la posibilidad de «verse libre de esa raza (los petistas) en los próximos 30 años», responde que no tuvo intenciones racistas y se queja de que lo hicieron aparecer como Hitler en los carteles. Otra nota no sólo aboga por la candidatura de Serra, sino que proclama que «él ya está electo, ya ganó» y va a desmontar toda la «arapuca fiscal» de la Bolsa Familia, etc. Siguen cartas de lectores. Las primeras aluden a la «retrospectiva 2005″ de la revista. De 9 cartas, 5 son contra el gobierno Lula, y la última los felicita por la campaña emprendida y los incita a continuar. La sección siguiente, de breves notas políticas, hace reaparecer en escena al ex diputado Roberto Jefferson, corrupto convicto y confeso en el famoso «mensalâo dos Correios), expulsado de la Cámara y que se sacrificó para arrastrar al PT en las acusaciones.En otra nota sobre la exigencia de diploma a los docentes de un programa educativo se comenta que es «una exigencia peculiar en un país cuyo presidente no tiene diploma». Sigue un artículo con acusaciones contra el publicista Duda Mendonça (parido a los 9 meses de las denuncias iniciales). Son tres páginas espesas, en medio de las cuales se dice que «el documento fue considerado tan desprovisto de consistencia por los (norte)americanos que pasados dos meses la cuenta no fue bloqueada», pero esto nadie lo lee. Sólo queda el título «La nueva cuenta secreta de Duda». En otra página resulta sospechoso que Lula haya sido padrino de casamiento de la hija de un funcionario de transportes. Por ahí anda la elucubración de un sicoanalista sobre «la sicosis petista» y se alude a un petista como «especialista en trabajos sucios». Completa el cuadro un veneno contra Cuba, a la que se le reprocha tener clínicas para adelgazar que utilizó con éxito Maradona. Este artículo contiene la siguiente perla. «Cuba nunca abrió el pico para reclamar por la violación de los derechos humanos en Guantánamo».

 

Infamias e irracionalidad

Tres grandes notas están dedicadas a desnaturalizar o minimizar grandes éxitos de la política del gobierno. Una está referida a los acuerdos sobre medicamentos genéricos, en la cual Brasil desempeña un papel pionero en lucha contra los monopolios norteamericanos, logrando proporcionar estos remedios (por ejemplo los relativos al sida) a la población a precios rebajados. Otro se refiere a las grandes obras de infraestructura, que se describen como «obras inútiles o improvisadas» cuando son una de las prioridades del gobierno desde su inicio en lo referente a carreteras, vías férreas y fluviales (la trasposición de las aguas del río San Francisco para combatir la seca en el nordeste), y el gasoducto proyectado con Venezuela y Argentina, destinado a remodelar el mapa sudamericano y a cambiar su ecuación energética. Por último, en materia económica reconoce los diversos récords históricos, pero… la nota está centrada en «los riesgos ocultos» y «el otro lado de la moneda».

Así llegamos a la mitad de la revista. Todavía hay lugar para una diatriba contra Fernando Morais, el autor de «Olga», la magnífica biografía de la esposa de Luiz Carlos Prestes, acompañada de apostillas contra Fidel, Chávez y Dirceu. Cartón lleno. Y dejamos de lado otras cosillas, por razones de espacio.

La conclusión se impone por sí sola. Las viejas clases dominantes brasileñas y sus partidos avizoraron a cierta altura que el gobierno de Lula y el entendimiento entre fuerzas de izquierda y de centro de izquierda se afirmaban y auguraban un período prolongado en el gobierno, y se lanzaron con todas sus armas a la batalla para frustrar esa perspectiva, acorde con los nuevos vientos que soplan en América Latina. *

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