Castro: legación de EEUU es un "puesto de mando" de la contrarrevolución
«Realmente éste es un estado mayor, un puesto de mando del Gobierno de Estados Unidos para dirigir la contrarrevolución aquí, lo digo así, categóricamente», dijo Castro a un grupo de periodistas.
En tono enérgico y mirando el edificio de la SINA, en cuyo quinto piso pasaban mensajes en la pantalla lumínica en grandes letras rojas, Castro añadió que la SINA es también «una empresa de contrabando», que sólo en 2005 introdujo en el país «más de 100 toneladas» de artículos destinados a la oposición. Se trata de «videos, cámaras, radios», que entran a la isla «violando las normas internacionales y utilizando la valija diplomática», añadió.
Sin embargo, dijo el mandatario cubano, a pesar de esa ayuda la disidencia tiene «cada vez menos oxígeno y menos apoyo» interno.
Castro acudió a ver las obras que realiza una brigada de constructores en el espacio que separaba a la oficina norteamericana de la Tribuna Antiimperialista José Martí y que hasta el pasado martes sirvió de aparcamiento a los diplomáticos estadounidenses.
Esas obras comenzaron pocas horas después de una multitudinaria «marcha del pueblo combatiente», calculada oficialmente en 1,4 millones de personas, que condenó la política de Washington hacia Cuba y «las provocaciones» de la SINA, en particular la instalación el pasado 16 de enero de la pantalla lumínica.
En un discurso previo a la marcha, Castro dijo que Washington busca hacer naufragar los acuerdos migratorios bilaterales, suspender las importaciones agroalimentarias desde Estados Unidos, y romper el nivel mínimo de relaciones existentes desde 1977, a nivel de Oficina de Intereses. Preguntado si la pantalla y otras acciones de la SINA podrían llevar a la expulsión del representante de esa misión diplomática, Michael Parmly, o a otra medida, Castro respondió que «yo no he dicho de eso una sola palabra».
«Ellos quieren romper los vínculos, no sé si con oficina o sin oficina (de Intereses), ellos decidirán lo que quieran hacer», dijo Castro. En cuanto a los efectos de una eventual ruptura de relaciones y suspensión de las ventas agroalimentarias, Castro aseguró que «nosotros estamos dando todos los pasos pertinentes para garantizar los suministros de este país, previéndolo todo».
«A ellos hay que preguntarles qué quieren hacer, ellos son los que inventaron todo esto, ellos son los que realizaron esta provocación, no van a saber de gratis lo que vamos a hacer nosotros. Nosotros sabemos muy bien lo que tenemos que hacer», dijo Castro.
A sus 79 años, 47 de ellos en el poder, Castro sigue siendo en política frente a Estados Unidos el mismo guerrillero que fue con las armas en la Sierra Maestra contra la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1959).
Las obras que se realizan ante la SINA consisten, según la prensa cubana de este jueves, en la «ampliación de la Tribuna Antiimperialista».
Castro evadió el miércoles numerosas preguntas de la prensa internacional, y sólo admitió que se trata de una «respuesta» a las «provocaciones» de la Oficina norteamericana. «Yo no sé, yo se lo pregunté a los trabajadores y no me dijeron nada», dijo Castro en tono jocoso. Pero si yo lo supiera, no cometería la indiscreción de decirlo», agregó aclarando que «no hay nada malo, todo lo que hemos hecho es muy legal, muy normal, muy moral». *
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