La hora de presentar alternativas

Mientras miles de activistas se preparan para las reuniones del Foro Social Mundial (FSM) a realizarse este mes en Mali y Venezuela, tanto quienes forman parte del proceso del Foro como aquellos que están fuera, cada vez más preguntan: ¿cuáles son las soluciones globales que propugna el FSM?

Mientras el FSM persigue concientemente el objetivo de crear un espacio para el diálogo y el compromiso y no acuerdos para establecer posiciones políticas específicas, en realidad está proporcionando a diferentes actores de la sociedad civil una oportunidad para hallar un terreno común, comprometerse en estrategias compartidas y planificar actividades conjuntas para el futuro.

El lanzamiento el año pasado en Porto Alegre del Llamamiento Global para la Acción Contra la Pobreza (GCAP) fue una decisión consciente de los organizadores de esa iniciativa para alinear este esfuerzo con el mensaje central del FSM de que «otro mundo es posible». Por otra parte, la expectativa no era que todos los participantes del FSM estuvieran de acuerdo con todas las políticas y posiciones propiciadas por el GCAP.

A esos críticos que han tratado de quitar méritos y encasillar al FSM calificándolo simplemente de «foro antiglobalización» es importante señalarles que en esencia el Foro constituye una voz de preocupación y crítica sobre las profundamente injustas y angustiosas realidades sociales y económicas que están enfrentando actualmente los ciudadanos comunes, tanto en los países ricos como en las naciones pobres.
En un espacio de tiempo relativamente corto, el FSM ofrece anualmente un momento en el cual los participantes de la sociedad civil pueden llamar la atención sobre algunas de las viejas y nuevas injusticias que sufren los ciudadanos en todo el mundo. Este llamado de atención sobre la creciente militarización, la profundización del déficit en materia de democracia, las desigualdades en el ejercicio del poder a escala global y las cada vez más frecuentes violaciones de los derechos humanos, es precisamente una contribución que ofrece el FSM.

El FSM representa un movimiento de amplia integración a favor de la justicia social, económica y política en el mundo y desecharlo o minimizarlo como una simple reacción contra la globalización es ignorar el hecho de que se trata de uno de los movimientos de mayor alcance global en la historia de este planeta.

Aunque acordar posiciones políticas específicas en las numerosas áreas enfocadas por los delegados podría poner en tremendas dificultades a las estructuras de toma de decisiones del FSM, especialmente dada la diversidad de puntos de vista que en él coexisten, pienso que se debe hallar un equilibrio para poner de relieve los elementos proposicionales de los mensajes que se expresan. Sin duda que en las críticas al actual orden político-económico global incluidas en esos mensajes hay núcleos de propuestas para el cambio. Aunque se debe resistir a la tentación de encorsetar en posiciones políticas consensuales artificialmente construidas a todos los delegados del FSM, también se debe refutar el mito de que no hay iniciativas políticas importantes compartidas y propugnadas por la mayoría de los delegados del FSM (tanto dentro como fuera del foro).

En la cuestión de la crisis de la deuda que están enfrentando muchos países del Sur del mundo, por ejemplo, existe un amplio consenso en una clara serie de recomendaciones efectuadas por el FSM. Aunque pueden existir diferencias específicas entre varias organizaciones participantes, hallar el modo para comunicar más vigorosamente las áreas en las que se puede llegar a un acuerdo importante, podría ser una senda a seguir. Las principales coaliciones en los diferentes sectores pueden encabezar ese camino si impulsan sus posiciones durante los preparativos y la celebración de las reuniones, así como después de ellas, ya sea a través de conferencias de prensa de alto perfil o de otras actividades específicas organizadas alrededor del FSM.

El Foro Económico Mundial (FEM), con recursos considerablemente mayores y mucho mejor acceso a los medios, está por supuesto en una posición ventajosa en cuanto a difundir sus mensajes a través de las principales redes globales de comunicación. Sin embargo, dado que una de las lógicas conductoras del FSM fue la de representar la antítesis del FEM, resulta críticamente importante que en la batalla de ideas, visiones y perspectivas sobre cual es el mundo que queremos crear para las generaciones futuras el Foro sirva como un espacio en el que se puedan presentar alternativas que lleguen a los corazones y a las mentes de gente que no está aún implicada activamente en los encomiables esfuerzos para asegurar la justicia global. (COPYRIGHT IPS) *

 

(*) Kumi Naidoo, secretario general de Civicus: World Alliance / For Citizen Participation.

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