Los catalanes patean el tablero político español
A este coro se suman los sectores del clero de las regiones castellano parlantes, la Banca, ciertos sectores centralistas del Partido Socialista, y ahora se les ha agregado el jefe del ejército de tierra, el teniente general José Mena, sancionado y destituido por estas expresiones.
El Partido Popular y su líder actual Mariano Rajoy se han puesto a la cabeza de esta corriente de opinión. Detrás de esta actitud está sin duda su afán de revancha por la derrota electoral imprevista que Zapatero les infligiera en las últimas elecciones y un intento de movilizar al nacionalismo más fuerte de la península, el nacionalismo español que desde la asunción del los borbones al inicio del siglo XVIII ha sometido a los territorios de España a un férreo centralismo imponiéndose políticamente y culturalmente sobre las libertades y fueros locales.
Pero hagamos un poco de historia. Cataluña, un principado autónomo en la España preborbónica, pierde sus fueros y libertades luego de una cruenta guerra donde los catalanes terminan enfrentando solos a los ejércitos castellanos y franceses, al oponerse a la asunción del nieto de Luis XIV de Francia en l714 como rey de España. Recupera su autonomía brevemente durante la II República Española, y la vuelve a perder con el triunfo del golpe de Estado de Franco en el 39.
El franquismo prohíbe la cultura y el idioma catalán, somete a la población a una dura represión durante la cual son fusilados desde el presidente de la «Generalitat» -nombre que le dan los catalanes al ejecutivo autonómico-, Luis Companys, al presidente del Club de fútbol Barcelona. (Todo un mensaje)
Muerto Franco, una nueva Constitución -la del 79- restablece la democracia bajo una monarquía constitucional -que reconoce una nación: España, y 3 nacionalidades: vascos, gallegos y catalanes.
La habilidad del sistema político dominante en la época establece un sistema autonómico para todas las regiones de España aun las no reconocidas como nacionalidades. Debilitan de esta manera la fuerza de las nacionalidades.
Cataluña recobra sus libertades y su cultura, y en forma parcial su autonomía política y financiera, dependiendo la misma del nivel de la transferencia de poderes que el Estado central y sus diferentes administraciones le vayan haciendo. A diferencia de los vascos y los navarros que tienen autonomía financiera.
El gobierno autonómico no tiene facultades de fijar ni recaudar impuestos, su presupuesto es determinado en duras negociaciones con Madrid siendo en 2003 aproximadamente el 6 % del total español.
Después de 26 años de democracia, el «principado» es una las regiones más ricas de España, con un PBI similar a la media de la Europa desarrollada. Ostenta los índices más bajos de desocupación de toda la península entre el 5 y 6%, importa el 29% y exporta el 27% del total del comercio exterior español. Con el 15.9% de la población concentra casi el 20% del total del PVI español.
Es la meca de los emigrantes, a tal punto que su densidad oficial es un 19% de su población, mientras que la media de España es el 8,6%, Ostenta también el récord de estabilidad política europea; su antiguo presidente Jordi Pujol gobernó junto a su partido nacionalista Convergencia y Unió, 24 años seguidos la región, siendo el artífice de la pujanza y modernización de Cataluña.
Entonces, si les está yendo tan bien, ¿por qué quieren los catalanes cambiar su constitución autonómica?
Entrevistamos a Antoni Carod Rovira, líder del partido independentista catalán «Izquierda Republicana», partido que participa en coalición que encabeza el Partido Socialista junto a los comunistas en el gobierno catalán y uno de los impulsores más tenaces de este cambio.
«España nos quiere para pagar» nos dice este profesor universitario con aspecto de pequeño burgués -nert -que sin embargo, es el duro de la política catalana por su forma poco convencional y tajante de plantear los temas urticantes.
Modalidad que le costó su cargo de consejero jefe (primer ministro) al ser seguido por los servicios de inteligencia españoles a una reunión con líderes del ETA, en la cual buscaba neutralizar las acciones terroristas en el territorio del «principado», objetivo que aparentemente logró.
«Todos los partidos catalanes aun con objetivos finales distintos, nos hemos puesto de acuerdo en este proyecto que representa más autonomía política y un sistema financiero que nos dé más recursos económicos para afrontar los grandes desafíos y proyectos de una sociedad moderna al principio del siglo XXI.
Hasta ahora a España le viene muy bien tener un territorio que pague, aunque eso afecte la ecuación social de nuestro país y la capacidad de competencia de las empresas, porque no tenemos ni las políticas sociales ni las infraestructuras adecuadas para continuar siendo como hasta ahora no sólo un país moderno, sino un país líder y motor en el marco español.
Catalunya, a diferencia de otros territorios del Estado español, no ha gozado de ninguna subvención del gobierno central ni de la comunidad europea.
Es una región que se ha desarrollado contando sólo con su esfuerzo, y integrando primero la emigración interna española y en la actualidad con la emigración de latinoamericanos, del este de Europa, y magrebí, con un fenómeno de integración muy especial, los hijos de emigrantes son los que nutren las filas de los militantes más radicales por la autonomía catalana.
Agrega «Catalunya funciona a pesar del Estado central, funciona por su propia iniciativa, pero como dicen algunos economistas la sociedad catalana esta estresada porque está al borde de esfuerzo, no hay forma de enfrentar la modernización que necesitamos si no modificamos el sistema de financiamiento, porque la actual situación afecta el nivel de bienestar y la salud de las empresas catalanas. Tenemos 1 millón y medio catalanes sobre una población de casi de 7,5 millones, que viven con un ingreso por debajo del media española, aquí no nos podemos permitir una serie de políticas sociales vigentes en muchas autonomías por ejemplo, la gratuidad total de los textos escolares, el dentista a cargo de la sanidad pública, el pago de ciertas operaciones quirúrgicas complejas y correctivas por parte de las autonomías, el pago de los enterramientos, trámites públicos gratuitos para los jóvenes menores de 28 años como por ejemplo el carné de conducir camiones, aquí tenemos que pagar todo esto, y estos beneficios se dan en otros territorios, que son beneficiarios de los impuestos que pagan los catalanes, existe pues.
Tenemos además el fenómeno de la emigración, con el 16% de la población, concentramos el 25% de los emigrantes, y si tomamos solo la emigración magrebí concentramos los 2/3 del total de la misma, hay lugares de España donde la emigración es casi nula, pero tienen instrumentos financieros de integración como subsidios para vivienda, seguridad social, planes de educación especiales etc., mientras que nosotros no tenemos dineros para pagar los instrumentos que nos permitan tratar adecuadamente e integrar estas nuevas olas emigratorias, como ha sido tradición en Catalunya.
Fíjese una cosa que pone muy nerviosos al centralismo español es la estructura y la integración de la sociedad catalana. De los que fuimos a presentar y defender el nuevo estatuto, Artur Mas es hijo de padre y madre catalana, Manuela de Madre hija de madre y padre no catalanes, y yo hijo de madre catalana y padre no catalán»
Agrega: «En relación a las empresas, Cataluña no dispone de las infraestructuras del transporte ni de las comunicaciones del un País moderno, hemos visto como
hubo una hiper saturación de dineros públicos que han ido a ciertos territorios del Estado donde se han construido autopistas magnificas gratuitas, donde no pasa casi ningún vehículo, están siempre vacías, en cambio aquí que nos hacen falta tenemos autopistas de peaje, carreteras en un estado deplorable, no tenemos aeropuerto propio, es subsidiario del de Madrid, sirve para ir de Barcelona a Madrid y de Madrid al mundo, y nosotros queremos ir de Barcelona al mundo, como pasa en Milán o Frankfurt. No disponemos de dineros para dar soporte y ayuda a las empresas para que se expandan y logren los niveles competitivos y accedan a las nuevas tecnologías que hoy la economía globalizada nos exige».
Pero la discusión no se reduce a un tema solo financiero, atrás existe todo un sentimiento político autonómico que reivindica el concepto de nación catalana. Empuja a España hacia el federalismo, provoca una «catalanofobia» y genera un discurso apocalíptico de los sectores conservadores y centralistas, que cuesta entender.
«…Lo que pasa es que la continuidad de una España centralista y uniformista manejada en Madrid, beneficia a unos sectores determinados que hace como mínimo un siglo y medio viven de este privilegio, mas la estructura del estado con independencia de las ideologías, la gran burocracia, los poderes fácticos, algunos Bancos, algunos sectores nostalgias del ejercito, de misma iglesia católica , que en la medida que no se conciba a España como un polo único Madrid y eso se diversifique, pierden poder por lo tanto pierden privilegios.
Si a esto se le agrega que disponen de los grandes medios de comunicación como la COPE (cadena de radios Católica) que manipulan, intoxican, y mienten, eso significa que muchos sectores de la población de buena fe creen estas falacias, Además el españolismo que es el nacionalismo más poderoso y del que nunca se habla, tiene en el catalanismo el motor de masas para mover al sentimiento nacionalista español, mucho más que con el antivasquismo. Nos sienten más peligrosos porque la ecuación de la sociedad catalana es mas elevada, tenemos una lengua que la habla o la puede hablar sin dificultad toda la sociedad a diferencia con la vasca, la integración de la emigración se ha hecho históricamente muy intensamente, solo hay que ver la composición de los apellidos de Catalunya. Pero de esta ecuación lo que los pone más nerviosos es que únicamente usamos la vía democrática, y contra la vía democrática no hay argumentos de fuerza que valga, delante de la democracia solo hay la democracia.
Haber obtenido el 90 % de aprobación de las fuerzas política catalana para el nuevo estatuto es un logro que los ha dejado totalmente descolocados.
Estamos en una encrucijada política muy especial, o Zapatero es valiente y apuesta a un estado español plurinacional, que se articule hacia un camino al estado federal con 4 pueblos 4 lenguas, 4 culturas en igualdad de derechos y deberes, para lo cual contará con todos los partidos de la periferia política. Gallegos, Vascos y Catalanes y solo la oposición del PP y algún sector del partido socialista, o quedará demostrado que en España es el único país del mundo en donde la izquierda tiene el mismo proyecto de estado que la derecha».
Enfatiza este político independentista, pero no nacionalista como le gusta aclarar. «Para hacer lo mismo que la derecha no hace falta la izquierda»
Las negociaciones para la aprobación del nuevo estatuto catalán han entrado en una etapa difícil y compleja
A pesar del compromiso de Zapatero, en el estudio previo del mismo se han propuesto unos cientos de enmiendas, pero lo mas difícil será para los catalanes que la ley les convalide el concepto de nacionalidad que la Constitución define y que los impuestos que paga Cataluña dejen de subsidiar a otros territorios sin anuencia de los catalanes Zapatero y los socialistas manejan los tiempos con prudencia y el contenido con ponderación porque el PP ha polarizado de tal manera la discusión que es muy probable que Zapatero juegue su futuro político en como se resuelva el problema de las nacionalidades de España, de las cuales la catalana es por su peso, antigüedad y cultura la más importante. *
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