EEUU: torturas son estrategia de altos mandos, dice informe de HRW
Los malos tratos y la tortura a los prisioneros formaron parte de una estrategia de los mandos estadounidenses en su llamada guerra contra el terrorismo, denunció ayer la organización internacional Human Rights Wacht (HRW) en su informe anual.
Kenneth Roth, director ejecutivo de la entidad, sostuvo que «el gobierno de Bush debe nombrar a un fiscal especial para examinar estos abusos» y que «el Congreso debería establecer una comisión bipartidaria e independiente para investigar estos graves hechos».
«La lucha contra el terrorismo es fundamental para la causa de los derechos humanos. Pero el uso de tácticas ilegales contra supuestos terroristas no sólo es profundamente equivocado sino que también es contraproducente», agregó Roth.
En este sentido afirmó que el uso de la tortura provocó un aumento en «el reclutamiento de terroristas, desmotivando la cooperación ciudadana en los esfuerzos de contraterrorismo y crearon un grupo de detenidos no perseguibles judicialmente».
La publicación de las fotos de la cárcel de Abu Ghraib, en la periferia de Bagdad, en las que se mostró cómo los guardias estadounidenses torturaban y humillaban a los prisioneros en Irak, provocó grandes manifestaciones de protesta en el mundo islámico.
«La evidencia demostró que los interrogatorios abusivos no pueden ser catalogados como los delitos de unos pocos soldados de bajo rango, sino que formaron parte de una política conscientemente elegida por autoridades de alto rango del gobierno de Estados Unidos», afirmó el reporte Informe Mundial de la entidad 2006.
En la misma línea, Roth indicó que la «responsabilidad por el uso de la tortura y malos tratos no puede creíblemente seguir siendo calificada como comportamientos inapropiados de soldados de bajo rango en el turno nocturno».
Roth agregó que «la evidencia de esa política deliberada incluyó la amenaza del presidente George W. Bush de vetar un proyecto de ley que proscribía los tratos crueles, inhumanos y degradantes».
El director de Human Right Watch también criticó al vicepresidente estadounidense, Dich Cheney, por haber intentado excluir a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de una ley que prohibía la tortura y que fue analizada por el Senado norteamericano a fines de 2005.
Asimismo, Roth también criticó a otras figuras del gobierno norteamericano como el fiscal general, Alberto Gonzáles y el director de la CIA, Peter Gross.
«Gonzáles sostuvo que Estados Unidos podía maltratar a los detenidos, siempre que se encontrasen en el extranjero y no fueran ciudadanos estadounidenses, mientras que Gross declaró que el ‘waterboarding’, un método de tortura que data desde la Inquisición española, era simplemente una técnica profesional de investigación», dijo Roth.
El informe también criticó a «los socios de Estados Unidos como Inglaterra y Canadá», quienes «agravaron la carencia de un liderazgo en materia de derechos humanos al tratar de minar protecciones internacionales importantes».
«Inglaterra trató de enviar a los sospechosos a gobiernos que probablemente torturan, basándose en promesas sin valor sobre el buen trato. Canadá trató de diluir un nuevo tratado que declaraba ilegal la práctica de las desapariciones forzadas».
El informe también reprobó a la Unión Europea por continuar «subordinando los derechos humanos en sus relaciones con otros países considerados útiles en la lucha contra el terrorismo, como por ejemplo Rusia, China y Arabia Saudita».
Además, el informe acusó a varios gobiernos asiáticos y africanos, como Uzbekistán, Sudán, Republica Democrática del Congo, Chechenia, Burma, Corea del Norte, Turkmenistán, China, Siria y Vietnam, de practicar «abusos graves» contra los derechos humanos.
A su vez, el reporte elogió a México por haber tomado la iniciativa para convencer a las Naciones Unidas de contar con un relator especial sobre la protección de los derechos humanos mientras se combate al terrorismo. *
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