Humala, el comandante nacionalista
Humala se catapultó y triplicó su intención de voto en menos de ocho semanas alcanzando más de 21% en los sondeos, echando mano a una retórica nacionalista y antiglobalización que caló en la población pobre (54% de Perú), harta de políticos tradicionales a quienes asocia con corrupción y desgobierno.
El ex comandante de 43 años se promueve como portaestandarte de una «revolución en democracia» y amenaza con revisar las privatizaciones y contratos con multinacionales emprendidas bajo la ola neoliberal de la década de los 90.
Humala cuenta con apoyo de los cocaleros peruanos y ha anunciado que de llegar al poder promoverá la industrialización de la hoja de coca –que es legal en Perú–, como una forma de combatir la pobreza y el narcotráfico.
Desconocido para los inversionistas a mediados de año, ahora su estrella en ascenso lo ha convertido en pieza imprescindible del panorama electoral, donde se ha encaramado en las primeras posiciones peleando el voto a la derechista y favorita Lourdes Flores.
Su posición hacia Washington es de «no enfrentamiento», pese a sus críticas al Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Perú, que considera debe ser ratificado en un referendo popular y no por el Congreso peruano.
Su reciente aparición en Caracas con Chávez y Morales conmocionó a la clase política peruana y le valió imputaciones de que su campaña la financia el régimen venezolano, versiones que rechazó.
Humala saltó del ejército a la política gracias a una «estúpida decisión del presidente Alejandro Toledo», admitió ácidamente a la AFP su ex ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, hoy distanciado del mandatario, al evocar el pase a retiro del oficial.
El militar dejó las filas del ejército en enero de 2005 luego de que el gobierno de Toledo lo pasó a retiro en momentos en que el militar exigía ser ascendido al grado superior de coronel sin pasar exámenes y en medio de denuncias de corrupción que lanzó contra la jerarquía militar.
«Humala mandó un montón de cartas insolentes quejándose y criticando al alto mando pero nunca le hicieron nada. Se le consintieron esas actitudes», dijo Rospigliosi, quien cree que de llegar al poder «impondría una apariencia de democracia, similar a la de Hugo Chávez en Venezuela, una dictadura».
Humala salió del anonimato de los cuarteles en noviembre de 2000 cuando se rebeló contra el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), que por entonces se batía en retirada y estaba por colapsar debido a un escándalo de corrupción. *
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