Obras de infraestructura para intentar un segundo mandato

Lula Da Silva acelera liberación de gastos en un año electoral

El gobierno ya había comprometido entre noviembre y diciembre unos 13.500 millones de reales (5.770 millones de dólares, al cambio actual), retenidos de los presupuestos de 2005 y de años anteriores, que deben dinamizar las obras públicas, incluso sin la aprobación del presupuesto 2006, demorada por disputas con la oposición.

Esa voluntad de acelerar las obras atrasadas durante sus tres primeros años de gestión se acentuó con un plan de obras de emergencia para reparar las desastrosas carreteras del país («operación tapa buracos»), al cual se destinaron 440 millones de reales (188 millones de dólares).

Esa medida, junto a la atribución de unos 640 millones de reales para la construcción o reparación de vías férreas forman parte de un paquete anunciado el martes por la ministra de la Casa Civil (jefa de gabinete), Dilma Rousseff.

Esos son sólo los primeros pasos de una acción que debe extenderse a lo largo de todo el año, con la ya anunciada licitación de cuatro usinas hidroeléctricas que deben incrementar en 750 MW la potencia del sistema energético nacional. El gobierno alega que la liberación de ese dinero fue posible principalmente gracias a la buena recaudación de impuestos del año pasado, de 19.000 millones de reales (8.120 millones de dólares) por encima de lo previsto, lo que permitió cumplir con holgura la meta de un superávit fiscal primario (lo que el Estado ahorra para pagar los intereses de la deuda), de 4,25% de Producto Interno bruto (PIB).

Pero la liberación de esas partidas fue acompañada de mensajes políticos, con críticas contra el anterior gobierno del presidente socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso.

«Recibimos 36.000 kilómetros de rutas estropeadas, el país tenía una tasa de cambio de 1 dólar a 4 reales, la inflación estaba en 12% y había una expectativa de que fuera mayor en 2003″, dijo Rousseff. «Había también un apagón en la planificación de carreteras, para las cuales no encontramos ningún proyecto; lo mismo sucedía en el área de las hidroeléctricas», sostuvo la ministra.

Lula ve sus planes de reelección amenazados por los escándalos de corrupción que salpicaron a su gobierno y al oficialista Partido de los Trabajadores (PT, izquierda). Su situación se complicó con el escaso crecimiento económico logrado, a causa de los drásticos recortes de inversión pública y de las altas tasas de interés aplicadas para controlar la inflación.

«Lula pavimenta el terreno para volver a ser candidato», sintetizó el analista político Carlos Lopes, de Santafe Ideias, al evocar la aceleración de gastos en obras públicas antes de las elecciones de octubre próximo. *

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