Lula: "Que la ideología no dificulte el voto de proyectos"

El presidente brasileño Luiz Lula da Silva pidió al Congreso, en el primer día hábil de 2006 -último año de su mandato y de los comicios en los que su Partido de los Trabajadores cargará con la secuela de la crisis por corrupción- que «la ideología no dificulte las votaciones» de proyectos importantes.

«Mi expectativa es que los congresistas tengan en cuenta qué es lo importante para Brasil y que no permitan, por el hecho de que tenemos elecciones este año, que la disputa ideológica dificulte la votación de los proyectos importantes», dijo el presidente brasileño.

Lula da Silva destinó así la primera edición de su programa de radio, Café con el Presidente, para renovar, como hizo la semana pasada, su pedido a que el Congreso vote la enmienda para la creación del Fondo de Mantenimiento y Desarrollo de la Educación Básica (Funeb).

«La consigna que le di al gobierno es que está prohibido, de ahora en más, hablar de ‘gasto’ cuando se habla de lo que aplicamos en Educación. Se trata de una inversión», enfatizó. «Con esa expectativa empiezo 2006″, concluyó el presidente que, así, en menos de 24 horas, marcó el tono de defensa de sus tres años de gestión y de los proyectos en marcha del gobierno, con el que encarará el último año de su mandato, cruciales para la disputa presidencial de 2006. Dentro de diez meses, exactamente el primero de octubre, unos 120 millones de brasileños irán a las urnas para elegir nuevo presidente, que puede ser el propio Lula.

Pero, según reiteró, la decisión de su candidatura a la reelección aún no está tomada y las elecciones, por el momento, no forman parte de sus principales «preocupaciones». «Mi preocupación no es la reelección. Mi preocupación ahora es que tengo un año para gobernar este país», repitió Lula en su primera entrevista de 2006, el domingo, a la red TV Globo.

«Si a la hora de decidirlo, a mediados de año, concluyo que puedo ser candidato porque interesa a las fuerzas políticas que me apoyan, no tendré ningún problema en presentarme», explicó.

«No estoy apurado», insistió. «Quienes están apurados son mis adversarios. Yo tengo mucho por hacer por Brasil hasta el 31 de diciembre y mucho por recoger», dijo sobre los resultados positivos de su gobierno en las áreas social, de educación y economía.

Lula garantizó que 2006 «será el año del pueblo brasileño», porque «todo está dado, preparado y construido para que Brasil tenga fuerte crecimiento, fuerte distribución de la renta y mucho empleo para este pueblo». Durante los 37 minutos que duró la entrevista, el presidente se mostró firme y seguro, aún cuando abordó la delicada situación en que quedó su Partido de los Trabajadores (PT), tras la crisis por denuncias de corrupción en 2005.

«El PT cometió un error…Un error que es de una gravedad inconmensurable. Todos lo sabemos», dijo el presidente en relación a la práctica irregular de la llamada «caja dos», o financiamiento paralelo en campañas electorales.

Para Lula, su partido ese error «será de difícil reparación para el propio PT». «El PT va a sangrar mucho para poder colocarse frente a la sociedad otra vez con una credibilidad como la que consiguió a lo largo de 20 años», destacó. *

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