Un ex primer ministro de Aristide podría ser el próximo presidente de Haití
El candidato recoge 32% de las intenciones de voto, según esta encuesta solicitada por la embajada estadounidense en Haití y realizada entre el 1º y el 10 de noviembre ante 1.200 personas, de ellas, 424 en Puerto Príncipe.
En la capital, los investigadores evitaron los barrios más pobres, a causa de la inseguridad que reina allí. Esos barrios son considerados bastiones de Aristide, exiliado en Sudáfrica, y de Préval, uno de sus allegados.
Préval fue presidente entre 1996 y 2001, tras haber sido primer ministro en 1991 bajo la primera presidencia de Aristide. La Constitución haitiana prohíbe dos mandatos consecutivos, y Préval sucedió a Aristide antes de que este último recuperara la presidencia por segunda vez.
Préval, de 63 años de edad, cuenta con el respaldo de la mayor parte de la juventud y el campesinado haitianos, así como de un segmento del movimiento Lavalás, según coinciden analistas.
Un multimillonario en segundo lugar
Según el sondeo, Dumarsais Siméus, de origen haitiano, pero con pasaporte estadounidense, obtiene el 21% de las intenciones de voto. Su candidatura, rechazada en principio por el Consejo Electoral Provisorio, fue confirmada luego por la Corte Suprema haitiana. Este candidato, multimillonario y vinculado a las cadenas de comida rápida en Estados Unidos, fue la vedette de los comicios por provenir fuera del sistema político tradicional.
«Es millonario y no tiene necesidad de robar», afirman los haitianos en la prensa local.
Entre los demás 35 candidatos, el ex presidente Leslie Manigat (1988) recibe 5% de las intenciones de voto, Evans Paul (izquierda), Serge Gilles (socialista), Marc Bazin (ex integrante del partido Lavalas de Aristide) y Guy Philippe, ex jefe de los militares retirados que provocaron la caída de Aristide, obtienen 4% cada uno.
El margen de error del sondeo es de 2%. La muestra arrojó además un alto nivel de indecisos, un 23% de los consultados.
Para los comicios se nominaron 35 candidatos entre los 54 que se alistaron inicialmente.
Hace pocas horas un grupo de escritores, historiadores, abogados y profesores de Haití llamaron a votar por el ex presidente haitiano Leslie Manigat en las elecciones presidenciales, previstas para el 8 de enero.
Leslie Manigat, de 75 años, dirige el partido Alianza de Demócratas Nacionales Progresistas (RDNP), un partido de centroizquierda afiliado a la internacional demócrata cristiana. Manigat fue presidente de Haití de febrero a junio de 1988, y fue derrocado por un golpe de estado militar después de 120 días en el poder.
«Nosotros llamamos a los ciudadanos y ciudadanas del país a elegir junto con nosotros al candidato Leslie François Manigat entorno de un sólido contrato legislativo y una agenda de gobierno consensuada», indica un comunicado firmado por profesores universitarios de Puerto Príncipe, abogados, médicos y ex diplomáticos, y que está abierto a nuevas firmas.
Además del presidente serán electos ese día 90 diputados y 30 senadores de unas 70 agrupaciones de las más diversas tendencias que conforman hoy el atomizado espectro político haitiano.
Un hombre de Aristide
Hijo de un propietario rural del Valle de Artibonite que en los años cincuenta fue ministro de Agricultura, en 1963 se trasladó a Europa con su familia huyendo de la dictadura de François Duvalier.
El joven Préval estudió Agronomía en las universidades belgas de Gembloux y Lovaina, pero no llegó a licenciarse.
En 1970 se desplazó a Estados Unidos y en 1975 retornó a Haití, donde trabajó dos años como funcionario en el Instituto de Recursos Minerales. En 1978 cursó estudios de Ciencias geotérmicas en la Universidad italiana de Pisa y al año siguiente volvió definitivamente a Haití para abrir un negocio de panificación, revelan sus biógrafos.
Préval comenzó a tomar parte en los movimientos cívicos de resistencia a la dictadura de Jean-Claude Duvalier (1971-1986), hijo del anterior, y fue en un centro de acogida infantil de Puerto Príncipe donde conoció al padre Jean Bertrand Aristidi, un salesiano muy popular por sus obras sociales y diatribas contra la dictadura.
Miembro fundador en 1986 del grupo Honor y Respeto por la Constitución, que animaban intelectuales de izquierda, entre 1987 y 1991 presidió el Comité Pa Bliyé, centrado en la investigación del paradero de los desaparecidos durante el régimen duvalierista.
También militó en la organización caritativa La Fanmi Se Lavi (La Familia es la Vida), el Comité de Acción Democrática y finalmente en el movimiento Lavalás (palabra créole que denomina al torrente que baja de la montaña después de una tormenta), la coalición izquierdista liderada por Aristide y que le llevó a la Presidencia.
Desde el 13 de febrero de 1991 sirvió en el Gobierno de Aristide como primer ministro, ministro de Defensa y ministro del Interior, hasta que el golpe de Estado militar del 30 de setiembre abortó la primera experiencia auténticamente democrática del país desde su independencia de Francia en 1804.
Préval continuó siendo el primer ministro nominal hasta el nombramiento por los militares de un titular interino el 11 de octubre en la persona de Jean-Jacques Honorat.
Acompañó en calidad de consejero presidencial a Aristide en su exilio venezolano y tras la restitución en octubre de 1994 de Aristide en el poder por la Fuerza Multinacional esencialmente estadounidense Préval fue nombrado director del Fondo de Asistencia Social y Económica, que tenía a su cargo pequeños programas de desarrollo.
Cercanas las elecciones presidenciales del 17 de diciembre de 1995, Aristide, que constitucionalmente no podía optar a la reelección, insinuó su intención de así hacerlo, momento que aprovechó Préval para anunciar su candidatura, que fue oficializada por la Organización Política Lavalás (OPL) y que recibió el beneplácito, más o menos forzado, de Aristide.
Préval arrasó con el 87,9% de los votos, si bien con una bajísima participación, inferior al 30% del electorado, y con el boicot de los principales líderes de la oposición: Marc Bazin, del Movimiento para la Instalación de la Democracia en Haití (MIDH, conservador), René Theodore, del Movimiento de Reconstrucción Nacional (MRN, centrista), Sergé Gilles, del Partido Nacionalista Progresista Revolucionario (Panpra, socialdemócrata) y Evans Paul, del Frente Nacional para el Cambio y la Democracia (FNCD, socialdemócrata).
Estos dirigentes políticos (los dos últimos apoyaron a Aristide durante el régimen militar) acusaron a la OPL de violar los procedimientos electorales, si bien los observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) certificaron que los comicios habían sido limpios.
La ruptura con el ex salesiano
El 7 de febrero de 1996 Préval tomó posesión de su mandato quinquenal. La extrema dificultad que encontraban las instituciones democráticas para arraigar en el país, más la endémica indigencia económica (Haití es la nación más pobre del continente), perpetuaron estos años las tensiones políticas y sociales, mientras que la previsible ruptura entre Aristide y su otrora íntimo colaborador, se formalizó en noviembre de 1996 cuando el ex salesiano lanzó su propio partido, Familia Lavalás (FL).
Al poco de asumir, Préval retomó las conversaciones con el FMI y lanzó un conjunto de medidas tan racionalizadoras como impopulares, consistentes en el despido de funcionarios excedentarios, privatizaciones de empresas deficitarias y la organización de un verdadero sistema tributario. A lo largo de su ma
ndato, Préval fue presionado para que articulara con criterios modernos una economía que depende en sus dos terceras partes exclusivamente de los créditos y ayudas al desarrollo concedidos por la comunidad internacional.
El 9 de junio de 1997 dimitió el primer ministro, Rony Smarth, en protesta por las irregularidades detectadas en las elecciones locales y legislativas parciales del 6 de abril.
Estos comicios, muy controvertidos, provocaron un alud de acusaciones a las autoridades electorales sobre su supuesta parcialidad en favor del partido de Aristide, y aunque la OPL se incluyó entre los damnificados, las denuncias de desorganización dañaron la imagen de Préval.
El 5% de participación registrado dejó constancia de la profunda desilusión de una población abrumadoramente pobre ante la ausencia de mejora alguna en su situación desde la restauración democrática.
Con tan escaso margen de maniobra, Préval vio rechazados por una Cámara de Diputados hostil los nombramientos sucesivos de Ericq Pierre y Hervé Denis (éste dos veces) como primeros ministros.
Esta crisis institucional sin precedentes, con las insalvables diferencias sobre la política económica de austeridad como telón de fondo, supuso que durante 17 meses (Smarth dejó oficialmente el puesto el 21 de octubre de 1997) no hubo primer ministro en Haití.
En enero de 1999 la crisis empeoró al acusar Préval al Parlamento de bloquear la aprobación del último primer ministro nominado, Jacques-Ãdouard Alexis, y de carecer de legitimidad representativa al haber expirado el mandato legislativo, dado que la parálisis institucional había imposibilitado la celebración de elecciones a finales de 1998 conforme la ley electoral en 1995, texto que fue a su vez calificado de anticonstitucional por los diputados a pesar de que ellos mismos lo habían aprobado en su momento.
El 25 de marzo de 1999, Préval cumplió su amenaza y nombró a Alexis por decreto, pero la decisión el 12 de junio siguiente del Consejo Electoral de anular los comicios de 1997, desencadenante de la confrontación, templó considerablemente el clima político.
Los resultados de las legislativas del 21 de mayo y 25 de junio de 2000, ampliamente favorables al partido de Aristide, levantaron nuevas polémicas, pero a pesar de las irregularidades detectadas por la Organización de Estados Americanos (OEA), los comicios confirmaron una vez más al ex sacerdote salesiano como el máximo favorito para ganar las presidenciales previstas para finales de año.
La retirada, temida por Préval, el 30 de noviembre de 1997 de los últimos efectivos de la Misión Transicional de Naciones Unidas (MITNUH), presente desde 1994, para ser sustituida por una Misión de Policía Civil (MIPONUH) mucho más restringida en tamaño y mandato, añadió mayores incertidumbres a su mandato, pues coincidía con la parálisis política y un incremento espectacular de la violencia, cada vez con menos trasfondo político y más vinculada al crimen organizado.
Así, el confuso tiroteo en Puerto Príncipe el 12 de enero de 1999, del que salió herida la hermana de Préval y su chófer resultó muerto, se atribuyó tanto a un atentado como a un acto de violencia aleatorio.
Precisamente este factor, más el enquistamiento de las querellas políticas, indujeron al Consejo de Seguridad de la ONU a reducir progresivamente su presencia en el país.
A partir de marzo de 2000 sólo operó la Misión Internacional Civil de Apoyo (MICAH), que reemplazó a la MIPONUH y a la Misión Civil Internacional (MICIVIH, administrada conjuntamente la ONU y la OEA). La MICAH se limitó a asistir a las autoridades en el fortalecimiento democrático de las instituciones y a promover la observancia de los Derechos Humanos.
Préval exploró nuevas vías de intercambio comercial, a la par que las inversiones occidentales se contraían por el deterioro de las instituciones democráticas y la falta de seguridad.
Así, el 8 de julio de 1997 Haití ingresó en la Comunidad del Caribe (CARICOM), organización de integración regional que en julio de 1999 apostó por un verdadero mercado común caribeño a corto plazo, mientras que las relaciones diplomáticas con Cuba, luego de 34 años de ruptura, se restablecieron en febrero de 1996.
El largo aislamiento de Haití en su propio continente quiso ser superado por Préval con diversas visitas a los países latinoamericanos.
Cumpliendo los pronósticos, en las presidenciales del 26 de noviembre de 2000 Aristide avasalló con el 91,8% de los votos en dudosos comicios. Los comicios, boicoteados por la oposición, con una participación bajísima y no supervisados por los observadores internacionales como castigo a la negativa de las autoridades a repetir el escrutinio de las legislativas de mayo, pusieron un colofón amargo al mandato de Préval, que, mediatizado por el omnipresente Aristide, no había sido capaz de reducir la pobreza, apaciguar el clima político y normalizar las relaciones internacionales.
No obstante, cuando el 7 de febrero de 2001 le transfirió la banda presidencial al ex salesiano, Préval se convirtió en el primer mandatario en la historia de Haití en ser elegido democráticamente, en completar su mandato y en entregar el poder voluntariamente, afirman sus seguidores. *
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