Sistema de orientación satelital Galileo comienza a ser realidad

Después de años de regateos, el proyecto Galileo comenzará a ser una realidad a partir del miércoles con el lanzamiento de dos «muestras» que permitirán probar en condiciones reales las tecnologías del futuro sistema europeo de ubicación satelital.

«Es una etapa esencial del proyecto Galileo: el paso de la teoría a la práctica. Y la experiencia muestra que siempre pasa algo en el espacio…», comentó Dominique Detain, uno de los portavoces de la Agencia Espacial Europea (AEE) encargada del proyecto Galileo.

El satélite Giove A, un cubo de 602 kilos fabricado por la sociedad británica SSTL, será lanzado del cosmódromo de Baikonur (Kazajastán) el miércoles a las 11H19 horas locales (05H19 GMT) mediante un cohete ruso Soyuz.

Su nombre corresponde a las iniciales en inglés de Elemento de validación en órbita de Galileo (Galileo In Orbit Validation Element).

También constituye un homenaje a Galileo Galilei, el astrónomo italiano que descubrió los cuatro satélites principales de Júpiter (Giove en italiano) y que dio su nombre al proyecto europeo.

Giove permitirá validar varias tecnologías nuevas, entre ellas el reloj atómico más exacto que se haya enviado al espacio: menos de un millardésimo de segundo de variación por hora, pues la precisión de Galileo dependerá directamente de la exactitud de los relojes que lleven sus satélites.

La AEE tentará por primera vez en su historia la aventura de enviar un satélite en órbita mediana, a 23.000 km de altura, posición que permite una órbita muy estable, otra de las condiciones previas para la precisión de un sistema de orientación.

Gracias a Galileo, Europa espera ganar su independencia en el terreno estratégico, la orientación por satélite que se ha hecho indispensable para la gestión del tráfico aéreo, marítimo y cada vez más de la circulación de los automóviles.

Dirigido conjuntamente por la Unión Europea y la AEE, en su fase inicial, Galileo será el primer sistema de navegación por satélite bajo gestión civil. Los sistemas existentes, el estadounidense GPS y el ruso Glonass, del que será complementario, siguen estando controlados por los militares.

Galileo, que representa una inversión total de 3.800 millones de euros (4.500 millones de dólares), permitirá localizar un objeto en tiempo real con una precisión de un metro, en cualquier punto de la Tierra, posibilidad que no tienen los sistemas actuales.

La vastedad de las posibilidades hizo que la gestación del proyecto fuese difícil: las negociaciones se prolongaron para repartir el esfuerzo financiero y las consecuencias industriales entre los Estados participantes, elegir el operador, seleccionar una sede y concluir el contrato de concesión.

Como resultado de todo esto, el proyecto se atrasó prácticamente dos años con respecto al programa inicial.

Esta demora ha colocado el proyecto bajo presión: Galileo debe enviar un satélite en órbita antes de junio de 2006 para no perder sus derechos sobre las frecuencias otorgadas por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). *

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