Champán, irresistible en el mundo por Navidad, pero en decadencia en Francia

Popular pero todavía rodeado de ‘glamour’, el champán, creado hace más de 300 años por un monje benedictino, sigue arrasando en todo el mundo, sobre todo en las fiestas de fin de año por ser un vino sinónimo de alegría, aunque en Francia, el país que le vio nacer, las ventas están bajando.

Más de 300 millones de botellas de champán son vendidas cada año en el mundo y la cifra de negocios llegará a 4.000 millones de euros (1 euro: 1,19 dólares) este año, según cálculos provisionales.

Sólo en diciembre se consume un cuarto de la producción anual de este maravilloso brebaje, creado en el siglo XVII por el monje francés Dom Perignon, a quien se le atribuye la célebre frase posterior al descubrimiento del espumoso: «Estoy bebiendo estrellas».

«El champán es un vino de fiesta imprescindible. Es tan fino que no nos cansamos de él. En aperitivo, postre o durante la comida, no hay otra bebida que provoque tales emociones», afirmó el sumiller francés Georges Bertet, al diario Le Parisien de este miércoles.

Las exportaciones de champán, el «único alcohol que deja bellas a las mujeres después de beberlo», según la antigua aristocracia francesa, representan un tercio de las ventas nacionales de vino al extranjero.

Pese a que en países como España, Italia o Estados Unidos, el champán francés sufre la competencia de algunos vinos espumosos, sigue ganando terreno año tras año.

Los grandes importadores son el Reino Unido, con más de 34 millones de botellas, Estados Unidos, con 20 millones, y Alemania, con 11 millones.

Las exportaciones a la Unión Europea (UE) han aumentado en los últimos meses un 3%, y el avance llega al 4% en los países exteriores al bloque, según el diario económico Les Echos.

Actualmente, los franceses beben cerca del 59% de la producción y cada año se descorchan 180 millones de botellas en el país. No obstante, las ventas han bajado en los últimos meses en el territorio nacional, fruto del ambiente de crisis reinante en el país, donde los ciudadanos sienten que hay cada día menos razones para celebrar. Reservado a las clases altas en una época, el champán se ha democratizado con los años y una botella correcta se puede adquirir por unos 12 euros o casi 14 dólares en cualquier supermercado, aunque las grandes marcas cuestan como mínimo el doble. *

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