"Choleada"
El líder indígena Evo Morales festejó íntimamente en la madrugada del lunes su arrollador triunfo en las elecciones presidenciales con una ‘choleada’, mezcla de cerveza y refresco de cola, junto a sus más allegados en la sede de los cocaleros del Chapare boliviano.
Luego de pronunciar su discurso de victoria, en el que subrayó que con su ascenso directo al sillón presidencial «empieza la nueva historia de Bolivia», Morales no descorchó una botella de champaña, prefirió, en su estilo asceta, beber un vaso de cerveza endulzada con Coca Cola y pidió a sus más cercanos «no convidarle más». Fue una celebración sin comida si más bebida, sólo una ronda de cerveza.
El festejo había empezado pocas horas antes cuando las encuestadoras privadas confirmaban que Morales obtenía en la elección un inédito 51% de los votos, según conteos rápidos, lo que le eximía de librar una segunda vuelta en el Congreso con el segundo más votado, el ex presidente derechista Jorge Quiroga, quien en La Paz reconocía su derrota.
El líder de los cocaleros bolivianos, que el próximo 22 de enero ceñirá la banda presidencial en el Palacio Legislativo de La Paz había seguido, asado de por medio, el curso de los cómputos de los medios en su habitación, en una humilde casa en la populosa barriada sur de Cochabamba .*
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