Para Kirchner: "Lo más importante que hice"
En charla informal con presencia del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el Presidente le dijo al periodista que parece vivir un instante placentero. «Diría que en términos personales me satisface la política sobre derechos humanos que hemos desarrollado estos años. Pero la cancelación de la deuda con el FMI tiene consecuencias internas y externas vastas. Creo que es lo más importante que hice», concluye.
Es interesante como Van Der Kooy describe este encuentro informal con un primer mandatario que suele exasperar en ocasiones con sus ataques a los que a veces no piensan como él, pero también que lanza fuegos y centellas contra empresarios que incrementan precios o sobre el FMI, con el hombre que adopta decisiones trascendentes.
«Detrás de sus palabras asoma un hombre calmo, reflexivo, hasta permeable, que dista de aquel otro intolerante, con fama de verdugo, que riega desde las tribunas demasiadas voces de sombras y temores a la política y las instituciones. ¿Cuál de los dos es el verdadero? Imposible descifrar el enigma en un ratito, aunque el deber del periodista deba fijar siempre la atención en la conducta pública».
Para el jefe de Gabinete obviamente «el Presidente no tiene dos facetas. Tiene una. El mismo que se enoja y que critica a los supermercadistas es el que después logra negociar la baja de precios o desprenderse de la deuda del FMI. No podría hacer una cosa sin la otra», sostiene, en un boceto improvisado de política y psicología.
En el espacio opositor hay de todo, donde la crítica es fuerte en el ARI, de Elisa Carrió, en parte de las huestes que siguen a Mauricio Macri, en el radicalismo oficial pero no en el ex presidente Raúl Alfonsín, en economistas de la ortodoxia y de la izquierda. Un hilo común a las críticas: que se gastan reservas que deben cubrir la emisión monetaria (los números no dicen eso, hay más divisas que pesos) o que se maneja arbitrariamente al Banco Central que es un ente independiente.
Esto es cierto a medias, ya que el gobierno envió al Parlamento para que se aprueben todos los instrumentos necesarios para que antes del 31 de diciembre Argentina no le deba más al FMI.
Kirchher aceptó ante Clarín que hay un fuerte contenido político en la decisión. «Pero si las cosas se manejan bien, con seriedad, vendrán los beneficios económicos y sociales». Tampoco se incomoda cuando se alude al madrugón que le hizo Lula da Silva: «Era lo que necesitábamos. Seamos sinceros: si Brasil no hubiera dado el primer paso, la Argentina no podría haber avanzado sola», admite.
El papel de Lula y Chávez
Kirchner y Lula habían conversado sobre el desendeudamiento en la cita de Iguazú festejando 20 años del virtual lanzamiento, entonces teórico, del Mercosur. «Pero el gobierno se enteró de la noticia pocas horas antes de que Brasil conmoviera al mundo financiero. Hubo un resguardo político que sirvió a los dos países: el Planalto informó que la cancelación de la deuda había sido una sugerencia de Antonio Palocci, el ministro de Hacienda. Ese hombre está siendo cascoteado por la izquierda brasileña del oficialismo, aunque infunde confianza inextinguible en el establishment internacional», dice el diario.
El Presidente evaluó tres caminos a seguir. La chance de un acuerdo para refinanciar los vencimientos de 2006 bajo condiciones que fijara la Argentina. «Vimos que era imposible. Y España nos dijo lo mismo», señala. Refería a la consulta rápida que la ministra de Economía, Felisa Miceli, y Alberto Fernández hicieron en su excursión a Madrid, la semana última.
Otra alternativa consistía en el alejamiento del FMI que le hubiera dado al gobierno un plazo estipulado de cinco años para cancelar su deuda. «En ese caso la señal política hubiera resultado negativa. El FMI está en crisis pero sigue siendo una referencia para el universo económico. No podemos salir de allí porque queremos dar muestras de previsibilidad y convocar a los inversores», argumenta. Entonces, Kirchner optó por la misma receta de Brasil.
Preguntas y respuestas. ¿Por qué no haber pagado en término cada vencimiento sin tener que recurrir de un saque a las reservas? ¿Por qué motivo asumir una dosis de riesgo? El ahorro de los intereses que implica toda la cancelación no alcanza como fundamento. Habría que navegar la política: Kirchner no quería más monitoreos ni exigencias del FMI.
Kirchner le dijo al diario: «Tocamos las reservas disponibles, es cierto. Pero desde ahora hasta el primer semestre del año próximo tendremos ingresos: 2 mil millones de dólares del Presupuesto 2005, otros 2 mil del superávit fiscal y 2.400 por la compra de bonos públicos de la deuda que hará Venezuela», expone. (La Republica brindó ayer esa misma información).
La ministra Miceli le dijo ayer a Página/12, que en 2006 se recuperan las reservas.
Regresemos al Presidente que sabe que el FMI tenía conciencia de que las metas que le reclamaba a Argentina en materia de tarifas de empresas privatizadas, valor del dólar (bajo para el organismo), atender a los deudores que quedaron fuera del canje del default resultarían inmutables. «Los balances de esas empresas (privatizadas) cerrarán este año con grandes márgenes de ganancia. El crecimiento económico lo permitió», apunta el Presidente. «Pero quieren más rentabilidad para liquidar los créditos tomados antes de la crisis. Los bancos actúan sobre el FMI. Y el FMI enseguida sobre nosotros», completa.
«Ese ajedrez se terminó con la cancelación de la deuda. Las tarifas deben tener relación con el desarrollo de la economía. Y los ajustes que haya que hacer, se harán», sentencia. También han perdido sustento los acreedores que se resistieron a entrar en el canje. El FMI dejará de ser un amplificador de sus quejas.
Apartado el FMI del escenario, el dilema continúa siendo la inflación. El Presidente afirma que el mecanismo que puso en marcha sobre seguimiento de los precios fue casi calcado de Francia: «Allí hay un monitoreo permanente sobre 500 productos básicos. Pero también es cierto que hay un Estado. Aquí no», expresa. Así es. *
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