Serra ya aventaja a Lula en la primera vuelta
La encuesta del instituto Ibope muestra igualmente variaciones negativas en el índice de confianza de Lula y en la evaluación sobre su manera de gobernar, que empeoraron notoriamente desde el inicio de la crisis política desatada hace siete meses por denuncias de corrupción en el bloque oficialista.
Si la elección se realizara ahora, Serra, alcalde de Sao Paulo, obtendría 37% de los votos, contra 31% de Lula, precisa la consulta, realizada del 3 al 7 de diciembre, con una muestra de 2.002 entrevistados y un margen de error de 2 puntos porcentuales.
En septiembre pasado el mandatario aún superaba a Serra en las encuestas de la primera vuelta, por 33% a 30%.
En una segunda vuelta, Serra, quien fue derrotado por Lula en 2002, confirma su favoritismo, con 48% de los votos contra 35% para el ex líder sindical de izquierda (12% votaría en blanco y 4% no respondió).
Esta es la primera vez que la encuesta del Ibope introduce escenarios de segunda vuelta, pero esa tendencia ya aparece desde hace varias semanas en otros sondeos. El del instituto Sensus de noviembre daba una victoria a Serra en el balotaje por 41,5% contra 37,6%.
Serra recibiría además el apoyo de un tercio del electorado que votó por Lula en la segunda vuelta de 2002 y ganaría en todos los segmentos de renta de la pirámide social, inclusive en los más bajos, que fueron los que más se beneficiaron de las políticas sociales del mandatario.
El problema de Serra -ex ministro de Salud de Fernando Henrique Cardoso (1995-2003)- es que para ser elegido alcalde de Sao Paulo en 2004 prometió a los demás barones socialdemócratas que no concurriría a la elección presidencial de 2006.
El gobernador del estado de Sao Paulo, Gerardo Alckmin, ya se autoproclamó candidato, aunque en la encuesta del miércoles aparece con sólo 20% de las intenciones de voto en la primera vuelta (contra 32% para Lula), en tanto que en la segunda sería derrotado por Lula por 41% a 37%.
Esta diferencia es de todos modos inferior a la que daba en noviembre el instituto Sensus (40,8% para Lula y 32,8% para Alckmin).
En la encuesta del Ibope, la imagen de Lula muestra una degradación, aunque dentro del margen de error: 43% dice confiar en el presidente (44% en septiembre) y 53% dicen desconfiar (51%).
Empeora también la apreciación sobre la manera en que Lula gobierna el país: sólo un 42% la aprueba (45% en septiembre), en tanto que un 52% la desaprueba (49% en setiembre).
Se estabiliza, en cambio, la evaluación del gobierno como un todo, con 29% de personas que la consideran «buena o excelente», 32% «mala o pésima» (ambas cifras sin cambios) y 37% «regular (36%).
De todos modos, esas cifras están lejos de las horas de gloria, no tan distantes, de Lula, antes de que estallasen los escándalos por denuncias de que el oficialista Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) pagó sobornos a diputados de la base aliada.
Prueba de ello: en marzo pasado Lula tenía aún un índice de confianza personal de 60% (ahora es de 43%) y una aprobación de su manera de gobernar de 58% (ahora es de 42%).
Si quiere ser reelecto, Lula deberá realizar además un gran esfuerzo para convencer a sus compatriotas de que hay buenas razones para volver a votarlo, ya que sólo un 20% de las personas interrogadas dice que el mandatario cumplió con las expectativas depositadas en él (eran 31% en junio y 23% en septiembre).
Un 46% cree en cambio que su gestión fue peor de lo esperado (34% en junio y 44% en septiembre).
Por otra parte, Brasil decidió cancelar a fin de mes la totalidad de su deuda con el FMI, de 15.500 millones de dólares que tenían vencimientos programados en 2006 y 2007, enviando una señal de estabilidad, en momentos en que la política económica es criticada desde dentro mismo del gobierno.
El Ministerio de Hacienda indicó que el presidente Luiz Inacio Lula da Silva tomó esa decisión, sugerida por el ministro Antonio Palocci y el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, artífices de la política de ortodoxia monetaria.
La nota indica que la medida fue posibilitada por la buena situación de las cuentas externas del país, que ostenta un excedente comercial récord (superior a los 40.000 millones de dólares) en 2005 y un superávit de cuenta corriente que debe situarse por segundo año consecutivo en torno a 2% del PIB.
Palocci dijo que el adelanto saldrá de las reservas internacionales del país, que el martes alcanzaron USD 67.062 millones. A fines de 2004, estaban en USD 52.900 millones, pero casi la mitad (25.321 millones) correspondía a préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El ministro dijo que al anticipar los futuros desembolsos, Brasil ahorrará unos 900 millones de dólares.
Brasil firmó desde 1998 varios acuerdos y reestructuraciones de acuerdos con el FMI.
En 2002 recibió un paquete stand-by (sujeto a condiciones) de 30.000 millones de dólares, el mayor jamás otorgado por el Fondo. Ese paquete fue dispuesto enfrentar las turbulencias y la ola especulativa provocada por el temor de la llegada al poder de Lula, un ex sindicalista de izquierda.
Ese acuerdo fue prolongado en diciembre de 2003 hasta alcanzar un valor total de 42.100 millones, aunque Brasil, para demostrar su recuperación, sólo retiró 26.450 millones del total, dejando el resto a disposición como un recurso «preventivo» para paliar eventuales crisis. *
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