Tiempo de recoger la red tras los subsidios al sector pesquero

Mientras que los reflectores se encuentran ahora sobre las disputas con referencia a los subsidios para la agricultura, los negociadores internacionales de comercio están haciendo progresos silenciosos en otro frente: Los subsidios para el sector pesquero.

El ocuparse de los subsidios al sector pesquero es vital para erradicar la pobreza y suministrar un medio ambiente más duradero y estable. Muchas poblaciones locales dependen de los peces para su sustento y como una fuente clave de la proteína necesaria para la salud y el bienestar. Pero la sobre-explotación por parte de flotas pesqueras extranjeras, alimentadas con subsidios dañinos, puede llevar a esta gente a una pobreza mayor, así como robarle al medio ambiente marino una conexión clave en la cadena alimenticia, de la cual dependen criaturas como las ballenas, los delfines y las focas.

Los subsidios al sector pesquero están contribuyendo a una crisis sin precedente que está afectando la salud de nuestros océanos. Se estima que más de tres cuartas partes de las reservas de peces del mundo son explotadas hasta sus límites biológicos, o más allá, siendo alterados los ecosistemas marinos por la devastación de especies mayores, como el bacalao, el atún y el pez espada. Se estima que el 15% de los cetáceos pequeños, como los delfines y las marsopas, están en riesgo como resultado de la falta de alimento.

Los pescadores, especialmente en países desarrollados, también están batallando, especialmente a medida que flotas extranjeras, más grandes y más poderosas, tienen acceso a sus aguas y a sus recursos de peces para el mercado internacional. Con más de mil millones de personas dependiendo del pescado como su principal fuente de proteína y tanto como 200 millones dependiendo de la pesca para su sustento, el agotamiento de los peces del mundo es uno de los retos decisivos del medio ambiente en nuestro tiempo.

Las causas de la pesca excesiva son complejas, pero los subsidios dañinos son una parte real del problema. La mejor información disponible indica que los subsidios al sector pesquero están en 15 mil millones de Dólares Americanos por año   aproximadamente 20% de los ingresos de la industria pesquera en el mundo. Muchos de estos subsidios contribuyen a tener una capacidad excesiva de pesca, a la pesca excesiva y a actividades de pesca ilegales.

La eliminación de subsidios dañinos fue identificada, en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible2002, como una prioridad mundial de importancia mayor para el establecimiento de pescaderías sostenibles. Necesita también ser una prioridad para la Organización Mundial de Comercio, ya que la mayoría de los subsidios para el sector pesquero ya se encuentran bajo las reglas de la organización internacional de comercio.

Sin embargo, las reglas de la OMC anulan solamente los subsidios al sector pesquero que interfieran con esfuerzos de exportación, y en muchos casos, los gobiernos deben armar pruebas elaboradas de ventas distorsionadas en mercados específicos. Los subsidios que apoyan la producción no sostenible actualmente no están sujetos a una disciplina efectiva. Para los pescadores   los cuales tienen que pescar a los peces antes de venderlos   tales reglas hacen poco para evitar subsidios que conducen a la disminución de las reservas de peces.

Más aún, las reglas existentes de la OMC que piden la revelación de los programas de subsidio no han sido efectivas. Estudios repetidos han concluido que los gobiernos no reportan casi el 90% de sus subsidios al sector pesquero   y la poca información que dan muy frecuentemente es demasiado vaga para ser de utilidad.

Afortunadamente, cuando los ministros de comercio se reunieron en Doha en el año 2001 para lanzar la actual ronda de negociaciones de la OMC, les dieron un mandato a los negociadores para «aclarar y mejorar» las reglas de subsidios de la OMC sobre subsidios al sector pesquero. En un movimiento innovador, los ministros dirigieron explícitamente las pláticas sobre subsidios al sector pesquero hacia un manejo ambiental mejorado y hacia el desarrollo sostenible.

El progreso en la mesa de negociaciones ha sido lento, pero seguro. Bajo el liderazgo de una amplia coalición, incluyendo a Nueva Zelandia, Chile y los Estados Unidos de Norteamérica, las pláticas han avanzado a una discusión sustantiva sobre como deberían funcionar las nuevas reglas. De manera importante, las preocupaciones de los países en vías de desarrollo también han recibido una pronta atención, jugando Brasil un papel clave. Ahora está emergiendo un consenso a favor de reglas nuevas significativas, incluyendo una prohibición absoluta sobre los tipos más peligrosos de subsidios al sector pesquero.

Pero todavía no es tiempo de destapar el champagne   las pláticas más difíciles están por venir y las reglas nuevas todavía deben definirse, incluyendo para aquellos subsidios que están fuera de una prohibición (como es el caso de los programas de «recompra de buques», los cuales se consideran como subsidios ambientalmente positivos). Y las necesidades especiales de países en vías de desarrollo, particularmente las de los vulnerables pequeños estados insulares en desarrollo, requieren soluciones que no exacerben prácticas no sostenibles, sino que tomen en cuenta las necesidades tanto de las comunidades pesqueras como de las reservas de peces de las que dependen. Los gobiernos necesitarán tener una resolución renovada, si es que se les va a dar dientes a las reglas de notificación de la OMC y el contenido que merecen. Tal vez lo más difícil, y necesario, será el integrar consideraciones ambientales adecuadas a las nuevas reglas, sin pedirle a la OMC que se aparte de las obligaciones de su mandato relacionado al comercio.

Esto es particularmente importante debido a que los problemas «ambientales» y «económicos» están entrelazados inseparablemente cuando se trata del manejo de los recursos naturales. Se va a necesitar una redacción cuidadosa para elaborar un criterio adecuado a la OMC en esta área. Los ministros de comercio que se reúnen en Hong Kong deberían revisar y reforzar el mandato de negociación de la OMC sobre subsidios al sector pesquero que contribuyan a tener un exceso de capacidad o a la pesca excesiva.

No deben dejar que la oportunidad se les escurra, a través de la red, de mejorar la salud de nuestros océanos y el sustento de los pescadores en algunos de los países más pobres del mundo. *

Klaus Toepfer es el director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

James Leape es el director general de WWF International.

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