Kirchner quiere mejorar sus relaciones con EEUU y España
No son situaciones análogas, pero diversos problemas han enturbiado el diálogo de Buenos Aires con la mayoría de los integrantes del G7, los países más ricos del mundo, justo cuando está en la agenda de la nueva ministra de Economía, Felisa Miceli, iniciar tratativas con el FMI, organismo con el que las relaciones son frías. A Washington no sólo le disgustó la postura de Kirchner en la Cumbre marplatense sino que ve con malos ojos cierto padrinazgo a Hugo Chávez, al que lo unen razones económicas, pero no es esa la visión del entorno de George W. Bush.
Para un gobierno como el actual de EEUU todos son gestos negativos y el flamante vicecanciller, Roberto García Moritán, tuvo ayer un encuentro con el subsecretario de Asuntos Hemisféricos, Tom Shannon y con el encargado para Sudamérica en el Consejo Nacional de Seguridad, Dan Frisk, para armar una agenda que se oriente a normalizar el diálogo bilateral.
A pesar de que desde distintas vertientes se recoge el malestar de la administración republicana con la Argentina, oficialmente el Departamento de Estado no ha formulado ninguna declaración crítica, en público. El propio Shannon telefoneó al flamante canciller argentino, Jorge Taiana, para felicitarlo, aunque se sabe que el protocolo casi obliga a esos gestos.
El diario Clarín informa del enojo de la secretaria de Estado, Condolezza Rice, con el ex canciller Rafael Bielsa porque éste le habría asegurado que la Cumbre iba a tener un curso diferente a lo que ocurrió y que en el documento final iba a incluir una cláusula alentadora respecto del ALCA.
Bielsa ya no es más canciller, tampoco será embajador en Francia donde pidió ir como destino pese a que había sido elegido diputado nacional y en un verdadero enredo digno de un voudeville renunció a viajar a París y ahora aguarda ser diputado nacional. A París fue designado entonces como embajador el independiente de izquierda pero adherido al kirchnerismo, Eric Calcagno, que es senador nacional suplente de Cristina Fernández de Kirchner.
Las relaciones con París no son de lo mejor por diferencias del gobierno con empresas de servicios de capital galo. Preocupó y parece que mucho a Kirchner que en su programada gira para el año próximo de Jaques Chirac a Brasil y Chile se haya excluido a Buenos Aires. Fuentes diplomáticas creen que el incidente Bielsa fue entendido en París como un problema de la política menuda de Argentina.
Problemas también con Francia
Regresemos a EEUU Washington ya había decidido no apoyar en el FMI a Argentina aun antes del encuentro marplatense. Pero si las relaciones siguen siendo frías es probable que el gobierno de Bush se convierta en severo cuestionador de lo argentino en el seno del G7. Y relaciones de ese calibre con el FMI se trasladan al Banco Mundial, al BID y centros financieros internacionales.
Kirchner se ha cuidado en el pasado de ser muy prudente en lo que a las relaciones con EEUU se refiere, pero tratando siempre de fijar acuerdos y disensos. Entre los primeros, está la política contra el terrorismo. Pero Venezuela y ahora en menor medida Cuba, es una piedra en el zapato de la señora Rice. Kirchner envía con el vicecanciller la señal de que con Caracas no hay en confección un eje antinorteamericano ni adhesión ideológica sino razones comerciales. Pero a Washington le molestó que Kirchher haya avalado las recientes elecciones en Venezuela.
A Madrid, y para preparar además, el viaje que en marzo hará oficialmente Kirchner, voló el jefe de Gabinete, Alberto Fernández y se le suma hoy la ministra Miceli.
Hay fuerte empatía entre Kirchner y José Luis Rodrígez Zapatero, pero España tiene empresas como Telefónica, Repsol, energéticas, aéreas, que tienen reclamos ante el gobierno local y como no se solucionan algunos de ellos, repercute en los vínculos bilaterales. Telefónica por caso tiene una demanda multimillonaria ante el tribunal arbitral del Banco Mundial y pese a promesas de retirarla, ello no ha ocurrido.
No es sencillo ya que para 2006 no están previstos incrementos en las tarifas de los servicios públicos que es una de las demandas de esas empresas de servicios, pero no va una delegación como la consignada para regresar con las manos vacías.
Kirchner esperaba que el gobierno de España lograra que el capital de esa procedencia en Suez, con mayoría accionaria francesa, se haría cargo del servicio de aguas corrientes. El enojo argentino con Suez por no cumplir con el contrato en materia de inversiones, es el que llevó al enfriamiento de los vínculos con Chirac, que, muy diplomáticamente, le había dicho a Kirchner que a su gobierno le importaba la solución del diferendo con esa companía. *
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