El presidente se compara con su colega Chávez

Lula dice que sus opositores tienen intenciones golpistas

«Están actuando en Brasil como la Fedecámaras actuó en Venezuela, sin respetar el juego de la democracia», dijo Lula el sábado a la revista Carta Capital, tras seis meses de denuncias de corrupción que involucran a dirigentes de su Partido de los Trabajadores (PT) y fuerzas aliadas.

Lula, que varias veces por semana pronuncia discursos por todo Brasil, rechazó que lo comparen con el verborrágico presidente Chávez. Además ante periodistas que lo acompañaron en un viaje a Montevideo, insistió en criticar a sus adversarios parangonándolos con los del mandatario venezolano.

«Hay algunos que dicen que cuando voy a un acto público actúo como Chávez. Yo siempre digo que no estoy actuando como Chávez. Ahora, mis adversarios están actuando como actuó la Fedecámaras contra Chávez, o sea intentando hacer golpismo», afirmó Lula .

Fedecámaras lideró en 2002 una ola de protestas que desembocaron en un golpe de Estado que durante 47 horas apartó del poder a Chávez. El mandatario fue preso y el efímero gobierno civico-militar estuvo a cargo de Pedro Carmona, presidente de Fedecámaras.

Lula, primer presidente izquierdista de la historia de Brasil, está acosado desde hace seis meses por un escándalo de corrupción iniciado cuando un aliado del gobierno, el ex diputado Roberto Jefferson, dijo que el PT sobornaba legisladores para ganar apoyos en el Congreso.

Asimismo, el PT está acusado de haber montado un sistema ilegal de captación de fondos para financiar campañas electorales propias y de partidos aliados.

Diecinueve diputados del PT y de fuerzas aliadas son enjuiciados por corrupción en la Cámara y cuatro renunciaron antes del proceso. Dos legisladores fueron ya expulsados del Congreso: Roberto Jefferson y José Dirceu, ex jefe del gabinete de Lula y acusado de ser el cerebro del financiamiento ilegal del PT.

La oposición brasileña protestó contra las intenciones golpistas que le atribuyó el presidente.

«Si pudiera mandarle un recado a Lula le diría: ‘no sea ridículo», dijo el senador Arthur Virgilio, del derechista Partido del Frente Liberal. «La oposición ni siquiera pidió el juicio de destitución (de Lula) a pesar de tantos indicios de su conocimiento del esquema de corrupción», agregó.

El senador Alberto Goldman, líder del Partido de la Social Democracia de Brasil, dijo que nadie cree que la oposición tenga intenciones golpistas como la de Venezuela.

«Aquí nunca hicimos ningun movimiento para sacar al presidente del poder. Y bien que lo merecía. Creemos mejor esperar por la elección, cuando vamos a apartarlo definitiva y democráticamente» del poder, dijo.

Merval Pereira, columnista del diario O Globo, dijo que las encuestas desfavorables «llevan (a Lula) a hacer evaluaciones completamente sin sentido, como la de que la oposición brasileña es golpista como la venezolana».

Lula, que hasta el escándalo de corrupción era el favorito para ganar los comicios del proximo octubre, tiene actualmente comprometida su reelección.

Su popularidad cayó de 57,4% en mayo, antes del inicio de la crisis, a 46,7% en noviembre. En ese lapso la desaprobación subió de 32,7% a 44,2%.

Lula sería derrotado hoy por el socialdemócrata José Serra, según las encuestas. En mayo, el presidente mantenía una ventaja de más de 20 puntos sobre Serra, su adversario de 2002. *

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