Criminal de guerra estuvo en la Argentina y Chile
«El pasaporte que utilizaba en el momento de su detención con una identidad falsa tenía entrada y salida por varios países (…) Tahití, Argentina, China, Chile, Rusia, República Checa e Isla Mauricio», reveló en rueda de prensa el ministro español del Interior, José Antonio Alonso.
En mayo y agosto pasados, dos criminales de guerra de la ex Yugoslavia fueron detenidos en Argentina: el comandante de policía serbio Nebjosa Minic -que murió en octubre de sida y cáncer- y el paramilitar serbobosnio Milan Lukic, pendiente de entrega al TPI.
En agosto pasado en Rusia fue detenido el serbobosnio Dragan Zelenovic.
Detenido el miércoles mientras cenaba en un lujoso hotel del sur de Tenerife, el militar croata, de 50 años, está desde el jueves en la cárcel de Soto del Real, 37 km al norte de Madrid, donde también está encarcelado el ex represor de la dictadura argentina (1976-83) Ricardo Miguel Cavallo.
El sábado a las 07H45 locales (06H45 GMT), Gotovina saldrá de la prisión escoltado por guardias civiles que lo trasladarán a la base militar de Torrejón de Ardoz, sur de Madrid, desde donde saldrá en un avión militar español hacia Holanda acompañado por policías españoles de Interpol, indicaron a la AFP fuentes policiales.
Gotovina, era hasta ahora uno de los tres criminales de guerra de la ex Yugoslavia más buscados, junto al ex jefe de los serbios de Bosnia, Radovan Karadzic, y el ex jefe militar serbio Ratko Mladic, ambos fugitivos. El general croata fue el primer criminal de la guerra de los Balcanes (1991-1995) detenido en España y el primero que este país entregará al TPI.
El militar estaba prófugo desde hacía cuatro años, cuando el TPI lo inculpó de crímenes contra serbios de Croacia -por los que podría ser condenado a perpetuidad-, entre los que figuran el asesinato de al menos 150 serbios de Krajina y la deportación forzosa de unos 150.000 serbios de esa región.
El militar croata fue detenido cinco días después de estar alojado en el hotel Bitácora de la Playa de las Américas, en el sur de Tenerife, en posesión de dos pasaportes falsos, uno de ellos a nombre de Kristian Horuat, y de 24 billetes de 500 euros, indicó el ministro del Interior.
El jueves fue trasladado a Madrid y conducido a la Audiencia Nacional, principal instancia penal española, donde un juez de turno le leyó el acta de acusación del TPI y le comunicó su «entrega inmediata» a La HSu entrega al TPI no necesita de un proceso de extradición, en virtud de la legislación que regula la colaboración de España con ese alto tribunal.
Nacido el 12 de octubre de 1955 en la isla de Pasman, en el centro de Croacia, Gotovina estuvo enrolado en la Legión Extranjera hasta 1979, año en que obtuvo la nacionalidad francesa.
Alto, de físico robusto y ojos verdes, considerado un mujeriego, Gotovina integró el II Regimiento de Paracaidistas, pero tras una herida en Africa abandonó esa fuerza, trabajó para una compañía de seguridad y estuvo largas temporadas en Centroamérica y Sudámerica donde entrenó paramilitares.
La detención de Gotovina, anunciada el jueves en Belgrado por la fiscal jefe del TPI, Carla del Ponte, generó reacciones diversas.
La cancillería española confió en que la detención del general croata «acerque a Croacia a las instituciones europeas». Bruselas había condicionado la reanudación de conversaciones de adhesión de Zagreb a la UE a la detención del militar, que, al mismo tiempo, podría aumentar la presión sobre Serbia para que active la detención de Radovan Karadzic y Ratko Mladic.
La Comisión Europea saludó la detención del militar croata pues contribuirá a la «reconciliación» en los Balcanes y permitirá que el TPI «cumpla con éxito su tarea».
Estados Unidos felicitó a las autoridades de España, pero también a las de Croacia, mientras en Zagreb cientos de personas protestaron por la captura de Gotovina, a quien consideran un héroe nacional. *
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