Los chilenos ya no ocultan su gusto por los "cafés con piernas"
El Chile supuestamente conservador se transformó durante el mandato del presidente socialista saliente, Ricardo Lagos, a tal punto que acepta con normalidad la proliferación de estos lugares, asiduamente frecuentados por los hombres chilenos. Hay al menos 200 de estos «cafés con piernas» en el barrio financiero de Santiago. El fenómeno se multiplicó en los últimos tres o cuatro años, coincidiendo con el boom económico y una liberalización progresiva de las costumbres.
El ambiente es extraño, no especialmente sórdido: están abiertos únicamente durante el día, pero apenas se entra parece un bar nocturno, con luces tamizadas y música a la moda. En Icabaru los clientes tienen prohibido tocar las partes más llamativas de las meseras, a menudo retocadas con silicona. En otros lugares, clientes y meseras llegan a veces más lejos.
Miguel Zamorano, auxiliar de bodega, concurre todos los días a esos cafés y no se oculta: «Vengo porque me relajo, no voy a donde están más desnudas, porque los clientes son más morbosos. Aquí está bien, están en bikini, es como estar en la playa», dice a la AFP.
Según Andrea, de 27 años, una de las meseras, «los clientes son de todos los orígenes, hay profesores, artistas de la televisión, empresarios e incluso una vez vino el rector de una universidad».
Los chilenos aprecian los «cafés con piernas», a pesar de que lo habitual es que no permanezcan en ellos más de diez minutos. Allí buscan «cariño, olvidar sus problemas, alguien que los escuche, somos un poco como psicólogas», estima Andrea, otra mesera, madre de un niño de 10 años. Para Eugenio Tironi, un conocido sociólogo, los chilenos no tienen complejos a la hora de frecuentar ese tipo de lugares. Es el resultado de una verdadera metamorfosis del país desde el regreso de la democracia hace 15 años.
«Hay un cierto voyeurismo, pero los hombres van allí entre uno y otro trámite administrativo: entre el banco y el pago de facturas de electricidad y lo hacen sin culpabilidad», señaló. Esta emancipación, similar a la de España en el posfranquismo y los años 80, fue «más gradual -ya que la Iglesia (Católica) y los conservadores aún eran muy poderosos al comienzo de la era democrática-, pero más profunda», afirma Tironi. Más profunda porque «el divorcio fue aprobado por consenso en el Parlamento en 2004 y no fracturó a la sociedad como en Italia o España» en su momento y porque las personas asumen abiertamente sus opciones de vida, señaló. «Esto se ve con la adhesión que suscita la candidata de izquierda Michelle Bachelet, con el hecho de que es políticamente correcto no ocultar que se es ateo, separado, con niños nacidos fuera del matrimonio», añadió. Este cambio no fue estimulado por el gobierno saliente del presidente de centroizquierda Lagos, pero «de alguna manera fue autorizado» y «provino del desarrollo económico, de la globalización». Chile reemplazó durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-90) «un paradigma económico, político y cultural europeo por un paradigma estadounidense», estima el sociólogo. Resultado: el Chile de hoy es, según él, «muy similar a la sociedad estadounidense; ultraliberal en materia económica, hiperconsumista, individualista y además le da una gran importancia a la religión y a la familia». La diferencia con Estados Unidos, según Tironi, es que Chile vive con serenidad sus propias contradicciones, «porque una enorme mayoría de los católicos están a favor del divorcio, de la píldora del día después, de la ordenación de mujeres (como sacerdotes) y del casamiento de los sacerdotes». *
Te recomendamos
no cierra
Las explicaciones de Adorni de su incremento patrimonial: pendrives con bitcoins y dinero aparecido del padre
El jefe de Gabinete de Milei sigue enredándose en su propia madeja de explicaciones sobre el suntuoso incremento patrimonial que le fue descubierto desde que es funcionario público. Ahora, dice haber encontrado US$500.000 en un pendrive.
Compartí tu opinión con toda la comunidad