Militares: la tortura es inmoral e ineficaz
Las informaciones obtenidas por la fuerza, el dolor o la presión no son generalmente fiables y no justifican en la mayoría de los casos la utilización de prácticas improductivas y políticamente costosas, opinan.
«Â¡Esto nos mata!», dijo recientemente el senador norteamericano John McCain, torturado en Vietnam y autor de un proyecto de ley que prohibiría al ejército estadounidense y la CIA toda utilización de la tortura o de técnicas similares.
«Seguro que para vencer a nuestros enemigos necesitamos información, pero información que sea fiable (…) Los malos tratos dados a los prisioneros perjudican nuestro esfuerzo de guerra», recalcó McCain en la revista Newsweek.
«Mi experiencia me lleva a creer que los abusos contra los prisioneros producen muchas veces informaciones poco fiables porque cuando una persona es torturada generalmente dice lo que cree que su interrogador quiere escuchar, ya sea verdadero o falso, con el objetivo de que disminuya el dolor», añade McCain.
En un texto intitulado «Por qué la tortura no funciona», el general norteamericano retirado David Irvine, ex profesor de interrogatorios en la Sixth Army Intelligence School, subraya que «nadie ha demostrado que la tortura permita obtener informaciones fiables.
Si los partidarios de la tortura afirman muchas veces que salva vidas, esas afirmaciones se ven contradichas por miembros del ejército, el FBI y la CIA que han interrogado a detenidos miembros de Al Qaeda».
Con el paso de los años, algunas confesiones obtenidas por la fuerza de partidarios de la red de Bin Laden, en especial las de Abu Faraj Al-Libi, se han revelado como falsas o llenas de fantasía.
Según Eric Denécé, que dirige en París el centro francés de inteligencia, «todos los servicios utilizan como torturadores a gentes que no son sanas».
«El tipo, que es un poco tarado aunque no sienta placer en lo que hace, no sabe detenerse. Va a obtener 14 declaraciones diferentes y muchas veces opuestas. Después es un lío increíble para cotejar todo eso», afirma.
En un artículo publicado en el Los Angeles Times Larry Johnson, ex oficial de la CIA, dijo que «todo agente sabe que más vale crear una relación de confianza que obtener confesiones rápidas gracias a procedimientos dignos de nazis o soviéticos».
Tras el escándalo de la prisión Abu Ghraib (Irak), el médico norteamericano Steve Miles escribió para la revista británica The Lancet un artículo sobre el hecho.
«Muchos estudios muestran que no sólo la tortura no funciona, sino que de hecho es contraproducente», aseguró Miles a la AFP.
«La tortura radicaliza a la gente (…) La CIA ha realizado unas 200 investigaciones sobre el tema de 1953 a 1974 llamadas +proyecto MK Ultra+ y +MK Search+. Todo demuestra que no funciona», afirma.
«Los servicios de inteligencia poseen más datos de los que pueden analizar y la tortura hunde al sistema de análisis con datos erróneos (…) Uno termina por tomar decisiones basándose en esas informaciones y uno se distancia de informadores y reclutas potenciales en el seno de la población», añade Miles. *
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