El entierro de los partidos tradicionales venezolanos
LAS ELECCIONES parlamentarias de mañana en Venezuela marcarán el virtual entierro de los dos partidos tradicionales, el socialcristiano Copei y el socialdemócrata Acción Democrática (AD). Estos han decidido abstenerse, junto a otras dos formaciones opositoras, Primero Justicia y Proyecto Venezuela. No hay razón ni pretexto para esta decisión: habían asegurado su participación a las delegaciones de observadores de la OEA y de la Unión Europea, y el Consejo Nacional Electoral (CNE) había satisfecho todos sus reclamos. Se retiran para evitar una derrota catastrófica en las urnas a manos de las fuerzas nucleadas en torno al presidente Chávez.
Crónica de una muerte anunciada
Todas las encuestas auguraban que los candidatos de la revolución bolivariana ganarían la mayoría calificada de dos tercios en la Asamblea Nacional (AN) unicameral de 167 miembros, así como una clara mayoría entre los 12 representantes en el Parlamento Latinoamericano y los 5 del Parlamento Andino. Quisieron evitarse ese bochorno, y desertaron. Hicieron lo mismo que Menem para no ser sepultado por un alud de votos en el segundo turno de las presidenciales frente a Kirchner.
Se dice que esa decisión fue influenciada por la embajada norteamericana, cuya titular reiteró sus pujos intervencionistas con declaraciones sobre las garantías del proceso electoral, cuya corrección ha sido avalada por observadores de todo el mundo. También le batieron el parche los órganos de prensa que alentaron el golpe de Carmona en 2002, el paro petrolero y las guarimbas. De hecho, esta proclamación abstencionista se sitúa en esa línea golpista, tendiente a quitarle legitimidad por anticipado al acto eleccionario.
El jueves 1º salió una marea humana a las calles de Caracas a defender la democracia y a llamar al pueblo a participar. El vicepresidente José Vicente Rangel dijo allí que la retirada de AD y Copei obedecía a que «no tienen votos» y pusieron en marcha «un paro electoral subversivo» para «desestabilizar» al gobierno de Chávez.
En la actual Asamblea Nacional de 165 escaños (que pasará a 167 por el aumento demográfico), el oficialismo tiene la mayoría absoluta con 86 representantes. De los cuatro partidos abstencionistas, AD cuenta con 26 parlamentarios, Copei con 6, Proyecto Venezuela (también socialcristiano) con 7 y el neoliberal Primero Justicia con 5. El líder de este último, diputado Julio Borges, aspirante presidencial, tiene 95% de inasistencias a la Asamblea.
El pacto del Punto Fijo
Rangel dijo también que, en la medida en que sea derrotada la abstención, se pondrá fin al período en el cual el panorama político estaba dominado por AD y el Copei, que se repartían el poder a partir del Pacto del Punto Fijo, sellado después que un gran movimiento popular derrocara en 1958 la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez.
En virtud de dicho Pacto, ambos partidos se alternaban en la presidencia y se repartían los cargos fundamentales del poder estatal. (Por estas latitudes hemos soportado algo parecido, de signo rosado). Acción Democrática, que ya había colocado en la presidencia a Rómulo Betancourt en 1958, llevó a Miraflores en 1963 a Raúl Leoni con 32% de los votos, mientras Copei logró 20%. En las elecciones de 1968 accede la democracia cristiana a la presidencia con 28,68% de los votos, seguida de cerca por los blancos de AD con 27,64%. En 1973 gana AD con Carlos Andrés Pérez y en 1978 le sucede Luis Herrera Campins del Copei. El primero rompió relaciones con la dictadura uruguaya por el secuestro de Elena Quinteros, situación que se mantuvo bajo el siguiente gobierno. En esas dos elecciones, ambas formaciones políticas juntas reunieron el 84% y el 88% de los votos. En 1983 (Lusinchi triunfó frente a Rafael Caldera) y 1988, las dos organizaciones sumaron 88% y 93% de los votos.
El panorama cambió en 1993, cuando Rafael Caldera rompe con el Copei y gana la presidencia como independiente con el apoyo de otros partidos. En esta ocasión, los blancos bajaron a 23% del electorado y los copeyanos, o sea los verdes, se redujeron a 22%. Esto se consideró el principio del fin del Pacto de Punto Fijo.
Final precipitado
El final se precipitó en la elección de 1998, que ganó Hugo Chávez contra un disidente del COPEI, Enrique Salas, con su Proyecto Venezuela, mientras los dos partidos tradicionales juntos reunieron apenas 11,31% de los votos. En el 2000 Chávez se religitima y los dos partidos tradicionales no participan. En el referéndum presidencial de agosto 2004 todos los partidos de oposición juntos: AD, Copei, Proyecto Venezuela, Primero Justicia, así como el MAS (Movimiento al Socialismo) arañan el 40% de la votación. Mañana no aparecerán en el marcador, por decisión propia. *
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