La herencia que dejó el ministro Lavagna

Néstor Kirchner ya tiene nuevo gabinete a su imagen y semejanza

Dato interesante: el eyectado Roberto Lavagna, estuvo presente en la ceremonia donde también asumieron los nuevos titulares de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana; de Desarrollo Social, Juan Carlos Nadalich; y de Defensa, Nilda Garré. Como para despejar rumores sobre resquemores, Kirchner saludó afectuosamente a Lavagna en la ronda de saludos después que cada nuevo ministro prestara juramento.

Otro dato: Garré, que también pasa para cualquier libro de los récords al ser la primera mujer en ocupar el Ministerio de Defensa, en la Argentina, obvio, juró solo por la Patria, en sonora posición agnóstica.

Nada que ver, claro, con una ausencia de obispos en la ceremonia del Salón Blanco de la Casa Rosada, pero no se sabía si el protocolo olvidó, suele ocurrir últimamente, de enviar la invitación de estilo o los dignatarios de la Iglesia han querido decir algo. Lo cierto, se sabe, que las relaciones entre Kirchner y monseñor Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, es distante, casi fría.

Esta renovación parcial del gabinete nacional es consecuencia del triunfo electoral del Presidente en las legislativas del pasado 23 de octubre que reforzaron su capacidad política. De todas maneras, hubo relevos obligados porque tres de sus ministros ocuparan bancas en el Parlamento Nacional. Sorpresiva fue la despedida de Lavagna, en un momento bisagra. Se va con banderas de victoria tras más de mil días de gestión como la de haber resuelto la herencia del default de la deuda externa así como que la economía bajo su gestión creció un 28%.

Pero, siempre lo hay, la herencia que deja a Miceli es brava. Primero, la mala distribución del ingreso, luego varios asuntos sin resolución como la manera en que se encarará la negociación con el FMI para refinanciar compromisos que vencen en 2006 y 2007, y si bien hay otros fuertes, el más notorio es el pico inflacionario, 12% casi este año, que Lavagna no pudo frenar.

Como este gabinete es ciento por ciento kirchnerista, por ello se lo bautizó como «Gabinete K», de hecho pone en el primer plano de las decisiones al propio primer mandatario. En el caso del alza de los precios, Kirchner ha tenido fuertes encontronazos con los supermercados más poderosos a los que acusó de cartelizarse. Con todo, ayer él y Miceli negociaron con los mercadistas que se comprometieron a bajar en un 15% los precios hasta el 31 de enero. En el encuentro también estuvo el ministro de Planificación, Julio De Vido, lo que puede hablar también del reacomodamiento de fuerzas tras la salida de Lavagna del Gabinete.

Paralelamente, el Presidente convocó a intendentes de la provincia de Buenos Aires para que hagan un relevamiento de los precios en los mercados y difundan las diferencias para orientar a los consumidores.

 

Medidas para amortiguar la inflación

Es una manera de meterle presión a los dueños de las góndolas, pero no parece ser la solución a mediano plazo. En el gobierno se trabaja con una nueva legislación antimonopolios y otros instrumentos, pero en esta fase de desarrollo pone énfasis en conseguir acuerdos sectoriales como el relatado y otro logrado ayer con el mayor productor lácteo y meterle presión sobre formadores de precios en una economía en expansión pero fuertemente concentrada.

Otro problema caliente hace una semana es la huelga de los pilotos y de los técnicos de la empresa Aerolíneas Argentinas controlada por la española Marsans. Más de 50 mil pasajeros o no pudieron ir al interior o al exterior, o han debido ser llevados por vuelos improvisados o por otras compañías extranjeras en general saturadas por el gran número de viajeros que vienen a este país como turistas.

Los sindicatos sostienen que sus demandas salariales llevan dos años sin respuestas y que solamente se sentarán a negociar si la empresa hace una propuesta en firma, amén de reincorporar a casi 300 trabajadores que recibieron telegramas de despido.

El Ministerio de Trabajo amenazó con cancelar la personería gremial de los sindicatos y ordenó fuertes multas, que los gremios denunciaron como ilegales ante la Organización Internacional del Trabajo.

Hay algunos sindicatos del sector que no están de acuerdo ni con el paro por tiempo indeterminado ni con el bloqueo del único acceso a la aéreo estación de Ezeiza, como ocurrió días atrás que obligó a los pasajeros a caminar más de un kilómetro con sus valijas para poder llegar a la terminal de vuelos.

Y en el gobierno parece haber divisiones sobre el futuro de la que es en teoría la línea de bandera de este país. De todas maneras el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, atacó duramente a los huelguistas. *

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