El candidato con menos posibilidades de ganar la nominación republicana, John McCain, propinó ayer una aplastante derrota al favorito George W. Bush en las elecciones primarias de New Hampshire, mientras Al Gore venció a Bill Bradley tras una cerra

Cómo son las primarias

McCain, el senador de Arizona que con frecuencia rompe la línea partidista republicana, ganó la primera primaria de la nación por un amplio margen sobre Bush, gobernador de Texas, según proyecciones de cadenas de televisión basadas en sondeos a la salida de las urnas. A medida que comenzaban a conocerse los resultados, se hizo evidente que McCain ganaría por un margen de dos dígitos. La derrota constituye una humillación para Bush que amenaza con dañar su aura de invencible y cerrar la contienda por la candidatura presidencial republicana en las próximas semanas.

«Es asombroso», dijo McCain de pie junto a su esposa, que sonreía entre lágrimas. «Nunca esperé algo semejante».

McCain, un ex piloto de la Armada que pasó cinco años y medio como prisionero de guerra en Vietnam, aventajaba a Bush por 48 por ciento frente a 32, con cuatro por ciento de los distritos electorales republicanos computados. Bush parecía resignado cuando salió a votar en la mañana en un centro electoral de Manchester, la capital de Nueva Hampshire, que pertenece a la región de Nueva Inglaterra junto a otros cinco estados del litoral nordeste estadounidense. «Esto es (una carrera de) maratón. Es a larga distancia y yo soy un hombre paciente», dijo Bush a los periodistas.

«Tengo la disciplina y una visión del futuro, así es que estoy listo para lo que viene (…) Voy a ir al siguiente estado, y al otro, y al otro, hasta que gane mi nominación y entonces voy a unir nuestro partido y dirigirlo hacia la victoria», agregó.

El gobernador de Texas continúa siendo la selección de la mayoría de los dirigentes del Partido Republicano. No obstante, la amplia victoria de McCain en Nueva Hampshire podría conmocionar a las filas republicanas y plantearía dudas sobre la fortaleza de Bush como candidato a la nominación presidencial. Entre los demócratas, las proyecciones de las cadenas de televisión daban como ganador al vicepresidente Gore sobre el ex senador Bill Bradley, con quien estuvo enfrascado en una cerrada batalla.

Las encuestas habían pronosticado una fácil victoria para Gore, pero una gran concurrencia de votantes independientes no inscritos en ninguno de los dos partidos apretó la contienda. Con cuatro por ciento de los votos computados, Gore aventajaba a Bradley por 53-54 por ciento. Mucho estaba en juego para Bradley, quien parece haber cerrado la brecha con una furioso ataque contra la honestidad de Gore en la última semana de la campaña. De ganar la primaria, el ex jugador de baloncesto tiene cinco semanas para llevar su insurgente campaña al próximo nivel. Las próximas elecciones primarias se llevarán a cabo el 7 de marzo, cuando 16 estados, entre ellos Nueva York y California, vayan a las urnas.

Las elecciones primarias en Estados Unidos, como la que se cumple este martes en el Estado de New Hampshire (noreste), tienen por objetivo designar a los candidatos para las elecciones presidenciales de las dos grandes formaciones políticas del país, los partidos Republicano y Demócrata.

Los electores eligen por boletín secreto a uno de los candidatos en liza (dos demócratas y cinco republicanos este martes en New Hampshire) al que a continuación se le atribuye un número de delegados proporcional a sus resultados. En algunos Estados, el candidato ganador consigue a todos los delegados.

Estos delegados designarán en el verano boreal, durante las convenciones nacionales de los partidos, al candidato demócrata y republicano a la Casa Blanca.

Cada Estado tiene derecho a un número de delegados proporcional a su población. Con 1,1 millones de habitantes y 738.467 electores inscritos, New Hampshire enviará a las convenciones a 29 delegados demócratas y a 17 delegados republicanos. 2.067 delegados participarán este año en la convención republicana, y 4.336 en la convención demócrata.

El primer candidato que durante las primarias obtenga 1.034 delegados en el campo republicano y 2.169 en el demócrata, se asegura la investidura de su partido.

Una primaria puede ser «abierta» o «cerrada». En el primer caso, cualquier ciudadano puede participar, sea cual sea su simpatía política. En el segundo, sólo los electores inscritos en un partido pueden votar.

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