"Es un desastre total; no hay sobrevivientes"
El capitán de un yate de pesca local, David Seales, quien participó en las operaciones inmediatamente después que el avión se precipitó al océano el lunes por la tarde, dijo que había muy pocas posibilidades de encontrar a alguien con vida.
«Es un desastre total. Me arriesgaría a decir que no hay sobrevivientes. El avión quedó muy destrozado. La única forma en que alguien sobreviviera sería un milagro», explicó.
Seales dijo que la superficie a 32 kilómetros de su comunidad naval, algo al norte de la playa de Malibú, estaba llena de fragmentos del avión, zapatos, equipajes, cojines de los asientos y hasta pedazos de cuerpos humanos.
El Vuelo 261 viajaba a media capacidad con 88 pasajeros y tripulantes y cubría la ruta de Puerto Vallarta, México, a San Francisco y Seattle cuando el piloto informó que tenía problemas con los estabilizadores.
El piloto pidió permiso para hacer una escala de emergencia en Los Angeles y pocos minutos después se precipitó de punta en el mar.
El fuselaje yace en un profundo cañón de agua, dijeron las autoridades.
Entre los pasajeros viajaban unos 30 empleados de Alaska Airlines y su aerolínea gemela, Horizon, que ocuparon asientos de un vuelo casi vacío.
Varios empleados de la aerolínea en San Francisco dijeron que perdieron el Vuelo 261 por pocos minutos y tuvieron que abordar otro avión posterior. Están vivos por lo que ellos atribuyeron a un golpe de buena suerte.
La Guardia Costera de Estados Unidos dijo que un cadáver fue recuperado por la noche de las frías aguas.
Otros informes hablaron de nueve cuerpos encontrados entre una gran cantidad de maletas, fragmentos y manchas de aceite.
«Seguiremos (buscando) hasta que la posibilidad de encontrar a alguien vivo se reduzca a cero», dijo el capitán de la Guardia Costera, George Wright. «A 14 grados centígrados la gente puede sobrevivir. Ha habido milagros».
Sin embargo, según los especialistas, a esa temperatura un hombre de constitución normal de 35 años completamente vestido podría resistir alrededor de una hora antes de comenzar a perder el conocimiento.
La Guardia Costera dijo que seis aviones, cuatro helicópteros y 18 embarcaciones buscaban sobrevivientes. A ellos se sumaba una gran flota de barcos pesqueros y comerciales del sector petrolero como voluntarios.
El portavoz de Alaska Airlines, Jack Evans, informó que el conteo más reciente arrojó que 83 pasajeros y cinco tripulantes viajaban en la nave. Anteriormente la cifra varió hasta 89.
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