El partido de Haider logró la coalición en Austria, pese a críticas

Ultraderechistas al poder

Schuessel espera convertirse en canciller, pero Haider, más conocido por sus controversiales comentarios que al parecer minimizan la gravedad de los crímenes de los nazis, mantendrá su cargo de gobernador provincial en Carinthia.

Ningún partido ha recibido un mandato del jefe de Estado para formar un gobierno, como lo exige la constitución. Klestil, quien en efecto se ha sentido ofendido por la decisión de los líderes de iniciar negociaciones por su propia iniciativa, dijo que esperaría el resultado de sus conversaciones para tomar una decisión. Schuessel y Haider indicaron que no revelarán detalles de su programa de gobierno hasta que hayan rendido un informe a Klestil hoy miércoles. El canciller social demócrata saliente, Viktor Klima, cuyo partido tiene 65 escaños en el Parlamento, trató infructuosamente después de las elecciones inconclusas de octubre de renovar su gran coalición de 13 años con el Partido del Pueblo para formar un gobierno de minoría.

Irritación

Mientras tanto, numerosos austríacos, irritados por las amenazas europeas contra su país, se agrupaban en bloque ayer detrás de la extrema derecha y de su líder Joerg Haider.

Los 14 asociados de Austria en la UE amenazaron el lunes con congelar todos los contactos oficiales bilaterales si el partido de extrema derecha FPOE entra en el gobierno en Viena.

María, dueña de una librería cerca del centro de Viena, se ofusca: «No somos los parias de Europa, no somos nazis y Joerg Haider tampoco. Las reacciones en Europa son desproporcionadas e injustas».

Petra, vendedora de frutas y legumbres en un mercado del tercer distrito insiste: «No nos pueden reprochar desear un cambio después de 30 años de dirección socialdemócrata. Haider quiere quitar sus privilegios» a los dos partidos en el gobierno desde la guerra, es decir a los socialdemócratas y a los conservadores. Quiere «librarnos del sistema del Proporz», el reparto de los cargos en todos los sectores de la vida política por los dos partidos. «¿Por qué no tendríamos derecho a ese cambio?», pregunta.

Ingo, profesor en Viena, próximo a los conservadores, está «convencido de que los países están mal informados y desean desviar la atención de sus propios problemas, como el escándalo de corrupción de los conservadores alemanes y los problemas en Gran Bretaña y en Italia».

Las reacciones son aún más fuertes en la provincia de Carinthia (sur). «No hay 1,2 millones de austríacos nazis», asegura Johann, un veterinario cerca de Klagenfurt, capital de Carinthia, al mencionar el número de electores que votaron a favor del FPOE en las legislativas de octubre pasado. Al igual que los demás austríacos interrogados, Johann se niega a que su apellido sea citado.

Según él, «todo el mundo en Carinthia felicita a Joerg Haider». «Somos una provincia donde la seguridad es total: puedo dejar mi automóvil en la calle, mi apartamento sin cerrarlo con llave, no habrá ningún incidente», dice.

«Joerg Haider quiere ante todo proteger a su pueblo y a su gente: no podemos reprochárselo», añade. «Lo que hizo en Carinthia es ejemplar y puede servir de modelo en todas partes».

Claudia, una informática de Klagenfurt, madre de una niña de 10 años, aplaude la «calidad de la política de Joerg Haider» en la provincia de Carinthia, y cita como ejemplo de ello la «supresión del Proprz en la provincia y en particular en las escuelas, donde los profesores de todos los partidos son ahora contratados contrariamente a antes».

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