El 58% de la población desaprueba su gestión

Popularidad de Bush sigue en caída libre

El 58% de la población se declaró insatisfecho con la gestión de Bush, contra 39% que lo apoya, tras la renuncia de un alto responsable de la Casa Blanca inculpado por mentir a la justicia en el escándalo Plame-Wilson, sobre la revelación de identidad de una agente secreta, según un sondeo realizado por Washington Post-ABC News.

La popularidad del presidente era de 42% en una encuesta realizada el 11 de septiembre, en momentos en que sufría los efectos del ciclón Katrina, los elevados precios del petróleo y la guerra en Irak.

La credibilidad de la administración Bush se vio quebrantada por la inculpación de Lewis Libby, jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, por falso testimonio, obstrucción de la justicia y perjurio.

Libby fue acusado obstaculizar la investigación sobre la filtración del nombre de la agente secreta de la CIA Valerie Plame, lo que constituye un delito en Estados Unidos.

El esposo de Plame, el ex embajador Joseph Wilson, afirma que el nombre de su esposa fue revelado en represalia por sus críticas a los argumentos del gobierno para justificar la guerra en Irak.

Los propios asesores de Bush admitieron que la última semana fue la más dura desde que asumió la presidencia en enero de 2001: el número de estadounidenses muertos en Irak superó la barrera simbólica de 2.000, su candidata a la Corte Suprema, Harriet Miers, criticada por los republicanos, renunció el jueves, y sus más cercanos consejeros se vieron involucrados en el caso Plame-Wilson.

«Es necesario reconocer que es una pésima semana y mostrar por qué este país lo reeligió (a Bush) hace menos de un año», dijo el domingo el senador republicano John Cornyn. «Una relativamente rápida nominación para la Corte Suprema (…) que genere consenso, al menos entre los conservadores, podría dar un impulso», agregó, en declaraciones a la cadena ABC.

Esta nominación, que permitiría desviar la atención al menos temporalmente, podría producirse a partir del lunes, según varios medios estadounidenses.

Bush tendrá una agenda internacional muy ocupada en el curso de las próximas semanas, lo que le permitiría apartarse de los problemas domésticos.

El presidente estadounidense comenzará el jueves una gira por América Latina: hasta el lunes permanecerá en Argentina, donde participará en la Cumbre de las Américas, para luego visitar Brasil y Panamá.

Poco después, del 17 al 21 de noviembre, efectuará una gira por Asia, con paradas en Japón, Corea del Sur, China y Mongolia.

La administración Bush cuenta también con el éxito de las nuevas elecciones legislativas previstas para mediados de diciembre en Irak, para intentar demostrar que la guerra está justificada. Por lo pronto, los medios estadounidenses juzgan muy severamente al presidente.

«El episodio Miers planteó cuestiones como su capacidad de juicio, mientras que la investigación sobre la filtración de información destacó temas sobre la ética en la administración», subrayó el Washington Post.

El malestar es palpable en el mismo seno de la Casa Blanca, según informó el domingo la revista Time. Citando a un funcionario de la presidencia que pidió el anonimato, la revista asegura que Bush está perdiendo confianza en el vicepresidente Cheney y otros asesores, a raíz del escándalo Plame Wilson.

«Todas las relaciones con el presidente, excepto la de él con (su esposa) Laura, se han dañado recientemente», indicó la fuente citada por Time.

Según la revista norteamericana, la única importante asesora en quien Bush aún confía es la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, que no puede serle de mucha ayuda en asuntos domésticos. *

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