Kirchner recibirá a 32 jefes de Estado, fortalecido por voto popular
A mitad de su mandato, Kirchner y sus aliados se alzaron el domingo pasado con un 40% de los sufragios en todo el país, un guarismo que superó, con el 46%, la candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires y primera dama Cristina Fernández, que saltó a la palestra de los candidatos presidenciales para 2007.
La IV Cumbre contará con la presencia de 33 jefes de Estado y de Gobierno de América –incluyendo a Kirchner–, con la única excepción, hasta ahora, del panameño Martín Torrijos, que se queda en Panamá para participar de los festejos de la Independencia de su país.
Cuba, el restante país americano, está ausente de este foro desde 1962.
En lo que va de su mandato, Kirchner dio sobradas muestras de su perfil antiprotocolar, del que incluso se ha jactado en público y que mantiene en constante alerta a sus custodios.
Pero el panorama no será igual en Mar del Plata, donde la llamada «zona cero» quedará prácticamente blindada.
«En esta ocasión, la conducta del Presidente será políticamente correcta», dijo a la AFP una fuente oficial que solicitó no ser identificada.
En este marco, el portavoz estimó que «se puede descartar que Kirchner vaya a la Cumbre de los Pueblos», que realizarán de manera paralela organizaciones sindicales y políticas que se oponen a la visita de Bush y a la creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
El presidente venezolano, Hugo Chávez, abiertamente enfrentado a Washignton, es el único mandatario que anunció su participación en el acto de cierre de la llamada «contracumbre», en la que fueron invitados los conocidos cantautores Silvio Rodríguez y Manu Chao.
Kirchner, un peronista progresista que sintoniza con los gobiernos de Chile, Uruguay, Brasil y Venezuela en la región, mantiene un discurso crítico con los organismos financieros internacionales y fustiga las políticas neoliberales impulsadas desde los centros de poder mundial en los ’90.
Sin embargo, en las duras negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), Argentina recibió el apoyo de la Casa Blanca, un gesto que el embajador norteamericano en Buenos Aires, Lino Gutiérrez, se preocupó por ratificar a pocos días de la Cumbre a numerosos medios de prensa.
«Estados Unidos siempre ha visto a Argentina con comprensión y entendemos de dónde viene Argentina, que el país sufrió su peor crisis económica entre 2001 y 2002, y cuando lo miramos tomamos en consideración estos hechos», dijo el miércoles el diplomático.
Argentina tiene mucho para decir en la reunión en relación al lema de la convocatoria: «Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática».
El país sudamericano fue un laboratorio para las recetas neoliberales la década pasada, cuando era considerado el mejor alumno del FMI, pero la experiencia terminó con la debacle institucional, económica y social de fines de 2001.
Desde la crisis, timoneada por el ministro de Economía, Roberto Lavagna, Argentina consiguió altas tasas de crecimiento económico, pero, sin embargo, no logra mejorar los niveles de desempleo, pobreza e indigencia.
Situaciones similares atraviesan otros países de América latina, que lleva el triste calificativo de región más desigual del mundo, con 220 millones de personas que viven con menos de dos dólares por día y 80 millones con menos de un dólar diario, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La tasa de desempleo regional urbano se ubica en 10,6% y desde 1990, de los trabajos que se crean, 7 de cada 10 pertenecen al sector informal, de acuerdo con el organismo. *
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