Un juez ordenó la detención de doce represores argentinos

Reabren causa por el asesinato del argentino Rodolfo Walsh

Walsh era entonces el director de ANCLA (Agencia Noticiosa Clandestina), una imprescindible hoja informativa que denunciaba los crímenes de la dictadura militar aupada en el poder un año antes de este crimen.

El periodista, considerado por sus contemporáneos como un innovador desde que investigó y publicó «Operación Masacre», donde describe minuciosamente cómo fueron ejecutados militares y militantes peronistas el 9 de junio de 1956, por orden del régimen militar de la llamada «Revolución Libertadora», encabezada por el general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas.

La causa sobre el crimen de Waslh ha sido reabierta hace poco tras el fallo de la Corte Suprema de Justicia que dictó la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, conocidas como leyes de impunidad que protegieron desde finales de los 80 a centenares de represores.

El día en que fue muerto, Walsh estaba repartiendo casi artesanalmente su célebre carta abierta a la Junta Militar donde denuncia los crímenes de la dictadura, la existencia de campos de concentración, sobre todo dentro de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

No sólo eso. Aquel texto memorable precisaba el contenido clasista de la política económica de la dictadura que implementaba José Alfredo Martínez de Hoz con tanta claridad que hoy sigue vigente.

Walsh, que vivía ilegalmente en San Vicente junto a su compañera Lily Ferreyra en el sur del Gran Buenos Aires, estaba en los aledaños de Plaza Constitución, cuando advirtió que iban por él. No dejó que lo secuestraran, Usó su pequeño revólver para defenderse y la fuerza de tareas de marinos y un oficial del Ejército adscripto a la ESMA lo asesinó. Su cadáver fue trasladado a ese tristemente célebre centro naval, hoy camino a convertirse en el Museo de la Represión, pero luego los restos desaparecieron para siempre.

La resolución del juez Torres se desprende del expediente «incidente de Búsqueda de Rodolfo Walsh», que es una derivación de la megacausa en la que se investigan las violaciones a los derechos humanos cometidas en el ámbito de la ESMA.

 

El camino al juicio oral

Fuentes judiciales informaron que la medida alcanza, entre otros, a los marinos Enrique Yon y Juan Carlos Rolón, y a Julio César Coronel, un mayor del Ejército argentino. El magistrado también le pidió al jefe de la Policía Federal, Norberto Valleca, que disponga la detención de Roberto Oscar González, Ernesto Frimon Weber, Pedro Osvaldo Salvia, Juan Carlos Fotea y Juan Carlos Linarez.

Las órdenes de captura alcanzan además a los ex agentes del Servicio Penitenciario Federal Gonzalo Sánchez, Roberto Naya y Carlos Orlando Generoso. Respecto del ex prefecto Héctor Antonio Febres, quien ya se encuentra detenido en otras causas, el juez ordenó que se inscriba esta nueva orden a su disposición y que se reiteren las órdenes de captura internacional del marino Jorge Vildoza, prófugo de la Justicia.

Por la megacausa ESMA, y también por el secuestro de Walsh, están imputados además el destituido capitán de la Armada Alfredo Astiz, Jorge «el Tigre» Acosta y Jorge Rádice, quienes ya están detenidos a disposición de Torres.

 

La heroica lucha de Walsh

Días atrás, la Cámara de Apelaciones, dictó la libertad del ex presidente Reynaldo Bignone, que estaba procesado, entre otros casos, por el secuestro de dos soldados conscriptos que pertenecían a la juventud comunista y por el robo de bebés, por no abrirse el proceso después de estar detenido desde 1999.

Este es uno de los asuntos sensibles en estos casos, la lentitud de varios jueces federales de enviar las causas que tienen en sus manos a juicio oral. No es el caso de los jueces Torres o Daniel Refecas, que están acelerando los pasos para que los violadores de derechos humanos sean finalmente procesados en juicio oral y público.

Walsh había sido en su juventud militante de la Alianza Libertadora Nacionalista (ALN) que desde posiciones cercanas al falangismo español, jugó un papel relevante para que Juan Perón llegara al poder. La ALN se desgranó, y algunos de sus entonces jóvenes militantes viraron a posiciones antimperialistas y de izquierda. Jorge Masseti, que era compañero de militancia aliancista de Walsh, fundó en 1959 la agencia Prensa Latina y convocó a Walsh y al gran periodista Rogelio García Lupo, otro de esa nómina de los ´40, para implementarla.

Más tarde, Walsh, que fundó el diario CGT, del sindicalismo disidente de los ´60, adhirió a Montoneros. Sus obras literarias son memorables y el breve cuento «Esa mujer» sobre la profanación por los militares del cadáver de Eva Perón es una joya de investigación y texto. *

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