Escándalos salpican a la Social Democracia Brasileña
«Dejo la presidencia de mi partido unos días antes (de la convención del PSDB que ya preveía renovar la dirección el 18 de noviembre) para defenderme» de las acusaciones, dijo Azeredo en discurso ante el plenario del Senado. El socialdemócrata se declaró inocente de las acusaciones y adelantó que interinamente lo sustituirá en la presidencia del PSDB el alcalde de Sao Paulo, José Serra.
El ex tesorero del renunciante, Claudio Mourao de Silveira, afirmó recientemente que el publicista Marcos Valerio, en el centro de la crisis política brasileña por nutrir una millonaria contabilidad ilegal del PT desde 2002, había financiado una campaña electoral de Azeredo en 1998. Mourao afirmó que Valerio prestó 11 millones de reales (en la actualidad equivalentes a cinco millones de dólares) a la campaña del socialdemócrata, que en 1998 pretendía ser reelecto como gobernador del estado de Minas Gerais. Según el ex tesorero, Azeredo no supo de la financiación ilegal. Pero en su última edición la revista Istoé mencionó un cheque con el que Valerio habría pagado en 2002 una deuda de Azeredo con su ex tesorero por 700.000 reales (310.000 dólares al cambio).
Los documentos salpican al PSDB con el escándalo que ya sufre el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el PT.
«No permitiré que usen mi nombre para encubrir la corrupción del gobierno», declaró Azeredo. El PSDB, que gobernó Brasil en los dos anteriores mandatos antes de la llegada de Lula en 2003, es el partido considerado favorito a disputarle la presidencia al PT en 2006. El congreso brasileño investiga denuncias de que el PT pagó sobornos a legisladores aliados por su fidelidad al gobierno, con fondos de una contabilidad paralela financiada por Marcos Valerio.
Por otra parte, 14 fondos de pensión brasileños y 30 corredoras de valores vieron levantados sus secretos bancario, fiscal y telefónico por orden de una de las comisiones del Parlamento brasileño que investiga denuncias de corrupción contra el gobernante Partido de los Trabajadores (PT), informó la Cámara baja. Algunos de esos fondos pertenecen a las principales empresas estatales, como Previ, del Banco do Brasil, y Funcef, de la Caixa Económica Federal (los dos principales bancos del país) y Petros, de la petrolera Petrobras.
El derecho al secreto de datos de los fondos ya había sido quebrado por esa comisión al inicio de mes, pero sólo parcialmente, es decir, para aplicaciones vinculadas a los bancos investigados porque sus préstamos nutrieron una millonaria contabilidad no declarada del gobernante PT. *
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