Los desafíos que se le presentan al triunfador Partido Socialista
Esos porcentajes y números hubieran pesado si no estuvieran conformados por pequeñísimos volúmenes en cada distrito, sobre todo en los grandes desperdigados por un decena de opciones que, a la postre, se diluyen en la nada, en la impotencia.
Curiosamente, el Partido Obrero, trosquista, logró en Salta nada menos que el 10,8% de los votos, lo que puede ser una novedad a los que no siguen de cerca a estos partidos, ya que hace rato que en la provincia norteña el PO tiene representación local, incluso en el Senado provincial.
El PO salteño basa su crecimiento militante y electoral por su fuerte compromiso en el movimiento piquetero que en departamentos del interior surgió como secuela de la privatización de la petrolera estatal YPF a manos de la española Repsol. La pregunta es ¿por qué en otros distritos donde la izquierda que analizamos está también muy vinculada a la protesta social, que es grande, no logró ningún suceso electoral el domingo? Por ahora, las respuestas no aparecen.
También vinculado a las luchas sociales, en la provincia de Santa Cruz, el Partido Unidad Trabajadora, clasista, nacido y crecido en combates de los trabajadores petroleros, obtuvo el 7,36% de los sufragios, insuficientes para cargos nacionales pero porcentaje llamativo.
Hay dispersión, pero también alejamiento de votantes. El Partido Comunista llevó como primer candidato por el distrito porteño a su secretario general, Patricio Echegaray, no como PC sino bajo el ala del llamado Encuentro Amplio, que reúne fuerzas aún menores.
No alcanzó a los 10 mil sufragios o sea el 0,53%. En 1989, peleando por igual cargo, superó los 120 mil votos.
Lo que le pasó al Partido Obrero (trosquista) y al comunismo
Pese a que en la provincia de Buenos Aires, el PCA fue aliado al Partido Socialista (o este junto a aquel), el Encuentro Amplio reunió casi 85 mil votos (1,34%), algo menos que el Partido Obrero.
En la mayor de las provincias había boletas de nueve opciones de esa izquierda, donde el Partido Humanista, un poco incluido en esta veta por sus posiciones no por su raíz ideológica, es el que más sufragios obtuvo: algo más de 100 mil. Todos unidos hubieran alcanzado el medio millón de sufragios, más que lo que logró Propuesta Republicana del centro-derechista, Ricardo López Murphy, y casi como el ARI. Estos dos partidos obtuvieron 3 bancas nacionales cada uno y el ultraconservador Unidad Federalista, que acompañó a Chiche Duhalde, que ganó dos bancas con 372.000 votos.
La izquierda tenía algunas bancas. La pérdida más sensible es la de Patricia Walsh, hija del gran periodista asesinado en 1977, Rodolfo Walsh. Había llegado a un lugar en la Cámara baja por Izquierda Unida, donde estaban comunistas con el Movimiento Socialista de los Trabajadores. El entendimiento se quebró casi en todos lados, porque el PCA prefirió incursionar en eso que llaman Encuentro Amplio, que sus antiguos amigos en la IU califican de «arreglos con partidos burgueses». Les fue mal a los dos, aunque el MST resultó más atractivo en la Capital y Provincia de Buenos Aires que el PCA. Siempre después de las elecciones vienen los tiempos de intercambio de reproches y exhibir cuál de los grupos obtuvo más votos. El Partido Obrero logró 92 mil votos en la provincia de Buenos Aires pero su secretario general, Jorge Altamira, en la Capital Federal, tan solo 14 mil.
¿Son o no son de izquierda los socialistas). Lo son, pero el PS fijó una política de acuerdos amplios. Donde se cumplió la orientación, como en las provincias de Santa Fe y Córdoba o ganaron el distrito, como en el primer caso y llevan 5 legisladores a la Cámara baja o fueron terceros, con un diputado nacional. En los dos casos, con acuerdos con los radicales.
El PS es un partido de izquierda amplio. ¿Y el ARI?
En la provincia de Buenos Aires, los socialistas optaron por acuerdos de izquierda, no tanto por voluntad sino porque los radicales, que meses atrás habían ofrecido un acuerdo, lo retiraron luego. Nacionalmente el PS logró 727 mil votos. El 5,7%, pero cinco diputados nacionales.
¿Y cómo encasillar al ARI de Elisa Carrió que consiguió casi un millón de votos y ocho diputados nacionales? Su mentora rechaza que sea considerada de izquierda; acepta ingresar en el espacio progresista.
Y quedan otros grupos fuera de este examen, que tiene el objetivo de exhibir que la fragmentación del espacio de izquierda y progresista, rebana posibilidades potenciales.
La mala experiencia del PCA que probo saliendo del «espacio sectario» puede frenar la intención o abrir un debate en ese partido por haber dividido la Izquierda Unida. Pero a nadie le ha ido mejor.
Es difícil hacer congeniar posturas ideológicas cristalizadas con apertura de miras. La perspectiva sería que en 2007, lo grueso de este espacio repetirá los mismos errores o posiciones.
En el Partido Socialista donde su Congreso autorizó buscar diversas variantes unitarias podrá generar una discusión ante el fracaso tanto los que buscaron la alianza de izquierda como la de rechazar cualquier acuerdo, como ocurrió con el socialismo porteño donde, de todas maneras, pusieron dos legisladores locales. Y seamos claro: Norberto La Porta que es el referente porteño del PS si hizo acuerdos debajo de la mesa con Aníbal Ibarra, el jefe del gobierno porteño quien de esta manera tiene en uno de los dos elegidos bajo la sigla socialista, a alguien de su confianza. La tendencia de Néstor Kirchner a definir su perfil de centro-izquierda coloca al Partido Socialista ante un gran desafío. ¿Cómo mantener su independencia? ¿De qué manera unir todas las experiencias del domingo en una sola línea de acción?
E incidirá sobre el ARI. Carrió ya salió al cruce: «Somos opositores duros», proclamó en la TV. Veremos. *
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