El objetivo de la iniciativa era frenar la violencia

Brasil rechazó la prohibición de venta de armas

El Tribunal Superior Electoral (TSE) dijo que el No a la iniciativa fue votado por el 64,46% de los electores, en tanto que el Sí obtuvo el 35,54 % de los votos emitidos.

El No se impone en la totalidad de los 27 estados brasileños, dijeron fuentes del TSE a la AFP. Las abstenciones totalizaron 20,93% del total de 122 millones de inscriptos, precisó el TSE.

Hubo 1,42% de votos en blanco y 1,68% fueron anulados.

Los electores debían decir Sí o No a la siguiente pregunta: «¿El comercio de armas de fuego y municiones debe ser prohibido en Brasil?».

En Sao Paulo, primera circunscripción electoral del país con 27 millones de inscritos, el No ganaba por 59,90% a 40,10%, tras el escrutinio de 85,34% de las urnas.

En Rio de Janeiro, con 19,6 millones de electores y cuyos problemas de violencia suelen dominar las portadas de los diarios, el No ganó por 61,90% a 39,10%, según datos que resultan del escrutinio del 99,19% de los votos.

Durante la votación el ministro de Justicia Marcio Thomas Bastos dijo que el gobierno seguirá aplicando con rigor el estatuto del desarme que se aplica desde 2003 y que previó este referéndum.

La opción por el No, impulsada entre otros por fuerza políticas opositoras, asociaciones de víctimas y comerciantes de armas, era dada por favorita en las encuestas. El eje de sus argumentos es que no se puede quitar a los ciudadanos el derecho a defenderse, máxime cuando los servicios de seguridad son deficientes.

A la hora de votar en Sao Paulo, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva hizo un último esfuerzo en defensa de la prohibición, una iniciativa respaldada por fuerzas izquierdistas, aliados del gobierno, iglesias y organizaciones no gubernamentales.

«Pienso que una persona común con un arma en la mano no da seguridad. Por eso voté Sí. Pero la voluntad del pueblo es soberana», dijo tras votar en Sao Bernardo do Campo, región industrial de Sao Paulo.

Al proponer la prohibición, el campo del Sí apostó a reducir la aterradora estadística de personas que mueren a balazos en el país sudamericano: más de 36.000 por año, una cifra superior a la de fallecimientos por cáncer o accidentes de tránsito.

«En los debates con la gente del No, vimos que hay puntos de concordancia. Creo que se puede aplicar el Estatuto (de desarme) pero el gobierno deberá dar más recursos para seguridad», dijo Antonio Rangel, directivo de Viva Río, una ONG que estuvo a la cabeza de la campaña del Sí.

Promulgado en diciembre de 2003, el Estatuto del Desarme limitó la compra de armas, y en 2004 el gobierno lanzó una campaña de entrega de armas a cambio de dinero, que permitió recoger unas 440.000 unidades. La campaña permitió en 2004 reducir en 8% la cantidad de muertos en relación al año anterior, según cifras oficiales.

«Hay concordancia en que el gobierno no invierte nada en seguridad pública. A partir de hoy veremos qué hacer para que se dispongan recursos para aplicar una política que logre desarmar a los bandidos», dijo Rangel. *

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