"Un nivel de destrucción impresionante"

Wilma frena y se ensaña con la península mexicana

Wilma se degradó a categoría tres en la escala Saffir-Simpson (de cinco), según el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Miami, con vientos de hasta 209 km/h, tras más de 36 horas de barrido incesante de las costas caribeñas de México.

«Nunca en la historia habíamos tenido un fenómeno meteorológico como el de ahora, que equivale a cuatro o cinco huracanes de este tamaño que estuvieran pasando de manera subsecuente», constató el gobernador de Quintana Roo, Félix González.

Wilma arrancó árboles, postes eléctricos, destrozó tejados y arrastró vehículos, y obligó a más de 71.000 personas a buscar refugio en la zona.

En total, el huracán paralizó la vida de más de un millón de habitantes en la península, y las previsiones eran que la situación de emergencia total iba a mantenerse hasta el domingo.

«Por el momento sólo hubo tres pérdidas humanas», pero se ha registrado «un nivel de destrucción impresionante», declaró el gobernador.

«Todas las infraestructuras se han visto afectadas», advirtió.

Hasta el sábado, las autoridades tan sólo reportaron seis personas quemadas por una llamarada de un tanque de gas que se cayó de un tejado en Playa del Carmen, a 80 km al sur de Cancún.

La lentitud con la que Wilma se acercó a México permitió evacuar a habitantes y turistas, pero una vez sobre el territorio, los efectos se prolongaron durante horas, y la situación era de incertidumbre en las comunidades más aisladas, sin teléfono ni electricidad.

El Ejército tuvo que evacuar por la fuerza algunas comunidades del norte del estado de Quintana Roo.

El ojo del huracán pasó en la mañana del sábado por encima del balneario de Cancún, donde sus habitantes pudieron salir durante unas horas para constatar la devastación.

En la zona hotelera, evacuada dos días antes, el paso era infranqueable, pudo constatar la AFP.

En esa estrecha franja de tierra y arena, «el agua llega hasta el tercer piso de los hoteles», advirtió el subdirector del Sistema Metereológico Nacional, Alberto Hernández.

«Wilma es peor que Katrina. Katrina tenía 500 km de diámetro, este tiene 800 km», señaló el especialista Alberto Hernández, subdirector del Sistema Meteorológico Nacional, en referencia al huracán que devastó a finales de agosto parte de la costa del Golfo en Estados Unidos.

En los barrios residenciales de Cancún, ciudad de 700.000 habitantes, algunas tejas volaron, pero los edificios resistieron.

En una esquina, la puerta metálica de una tienda de venta de llantas salió volando, y una decena de neumáticos yacían esparcidos por todos lados.

La policía seguía vigilando las calles, pero algunos comercios cuyas cortinas de hierro se habían doblado completamente, fueron saqueados.

En las islas de Cozumel e Isla Mujeres los daños fueron «severos» y el agua llegó en algunos casos hasta un metro y medio de altura, según un boletín de la secretaría de Gobernación federal.

Playa del Carmen «está destrozada», explicó a la AFP Moisés Ramírez, comandante de Protección Civil en esa localidad mexicana.

«Playa está destrozada, tenemos mucha agua, están todos los postes (de luz) tirados, estamos inundados, Playa no es así», lamentó el funcionario vía telefonía celular.

Este responsable calculó que las viviendas afectadas eran un millar.

En las ruinas mayas de Tulum, sin embargo, el huracán no afectó el milenario centro ceremonial indígena.

Las previsiones eran que el huracán virara hacia el norte, indicó el NHC, mientras en Cuba y la península estadounidense de Florida, población y autoridades esperaban con nerviosismo su turno.

Las autoridades declararon el estado de emergencia en Florida, mientras que en Cuba se evacuó a casi 250.000 personas en la provincia de Pinar del Río. *

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