Brasil vota proscripción de armas
Ya clausurada la propaganda en los medios, ambos bandos lanzaron una lucha «cuerpo a cuerpo» con movilizaciones en todo Brasil, un país cuya tasa de homicidios de 21,72 por 100.000 habitantes es una de las más altas del mundo.
La organización social «Viva Rio», impulsora del desarme, destruyó revólveres y pistolas entregadas por ciudadanos que llegaron hasta su sede en la zona céntrica de Rio de Janeiro y el sábado realizará una caravana por toda la ciudad para defender el «Sí» a la proscripción de las armas con el lema «Sí a la vida».
Defensores del «No», entre ellos fabricantes y vendedores de armas, se congregaron también en el centro de Rio para distribuir propaganda que reivindica el derecho de las personas a defenderse. Estos grupos tienen programados actos en la zona oeste de la ciudad que congrega a numerosos barrios pobres y violentos.
Ambos campos agendaron actividades similares en todo el país.
El domingo, 122 millones de brasileños mayores de 16 años deberán acudir a las urnas para responder la pregunta «¿el comercio de armas y municiones debe ser prohibido en Brasil?».
Hasta el inicio de la campaña el 1 de octubre, la opción por el «Sí» cosechaba el 76% de las intenciones de voto. La semana pasada, el instituto Ibope de opinión pública dijo que el «No» obtenía 49% y el «Sí» 45%, lo cual configuraba un empate técnico, según la empresa. El miércoles, un estudio de la firma Toledo y Associados asignó ventaja al «No»: 52,1% contra 33,7% y registró un 10% de indecisos.
La convocatoria del referendo fue dispuesta en el llamado «Estatuto del desarme» de 2003 que restringió la venta y porte de armas para pacificar a Brasil, en donde hay 17 millones de armas de fuego, de las cuales 8,7 millones son ilegales, y medio millón de personas fueron asesinadas entre 1979 y 2003. La tasa brasileña de homicidios es de 21,72 cada 100.000 habitantes y solo es superada por la de Venezuela (34,30), según un estudio de la Unesco realizado en 57 países. Desde julio de 2004 el gobierno y grupos civiles como Viva Rio incentivan el desarme de la población civil y ya se recuperaron 443.719 armas. El gobierno sostiene que con esas medidas la cantidad de muertes por armas de fuego cayó a 36.091, un 8% menos que en 2003. Esa baja fue la primera en 13 años.
Antonio Días, presidente de la Academia Carioca de Tiro de Rio, cree que la campaña permitió reivindicar el «derecho a la seguridad». «En los últimos 10 años, organizaciones no gubernamentales y políticos desestabilizaron y arruinaron a las fuerzas de seguridad. Nunca nos quisieron oír. Ahora sí los brasileños saben que lo que está en juego es la defensa legítima de su soberanía y bienestar», agregó. Antonio Rangel, director de control de armas de Viva Rio, teme que el eventual rechazo a la prohibición de venta de armas ponga en riesgo políticas de corte «progresista» que, sostuvo, comenzaron con el presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) y prosiguieron con su sucesor Luiz Inácio Lula da Silva.
«Hasta ahora las cuestiones de la seguridad ciudadana se discutían en un contexto democrático de tono progresista. Si gana el «No», me temo que se fortalezcan alternativas típicas de la derecha como la pena de muerte», dijo Rangel. *
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