Bajo la dictadura de Pinochet

Ricardo Lagos reveló que estuvo por ser asesinado

Lagos confirmó la versión que entregaron dos agentes de la desaparecida Central Nacional de Inteligencia (CNI), la temida policía secreta de la dictadura al ser interrogados por el juez Hugo Dolmetsch en el proceso por la muerte del periodista.

«Efectivamente, teníamos alguna información de aquello», dijo Lagos ante consultas de la prensa, después que la versión sobre las declaraciones de los agentes fue publicada el viernes por el Diario Siete.

Lagos, que se proyectaba como líder de la oposición, debía ser asesinado junto a otros dirigentes políticos como represalia por el fallido atentado que sufrió el entonces dictador el 7 de septiembre de 1986, en el que murieron cinco de sus escoltas, según la confesión judicial de los ex funcionarios de la CNI Iván Quiroz y Jorge Vargas.

El actual mandatario integraba la lista de esos dirigentes y se salvó de ser ajusticiado cuando horas antes de su secuestro fue detenido por miembros de la policía de Investigaciones, según el relato de Quiroz y Vargas.

Los mismos policías llegaron a detener al periodista, recordó Lagos, pero lo hicieron tarde porque ya un comando de la CNI lo había secuestrado en su residencia junto a otros tres opositores izquierdistas.

«Es lo que lamento, porque si no, José Carrasco estaría vivo», agregó el mandatario.

Los agentes tenían orden de sellar «a sangre y fuego» la afrenta que había

sufrido Pinochet cuando regresaba desde una de sus casas de descanso en el sector de El Melocón, una zona montañosa próxima a Santiago.

Pinochet salió ileso de la emboscada contra la caravana de seis automóviles blindados que conformaban su escolta, atacada con cohetes y disparos de armas automáticas por un comando del clandestino Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).

El vehículo de Pinochet recibió una treintena de balas y fue alcanzado por un cohete Low que no estalló, lo que permitió a su conductor detenerse y volver a toda velocidad hacia la residencia de El Melocotón, donde el dictador ordenó un toque de queda en todo el país.

La orden de represalia la habría impartido el director de la CNI, el fallecido general Humberto Gordon, dijeron los agentes en su confesión ante el juez.

La revelación del plan para asesinar a Lagos se conoció en el marco de la investigación por el asesinato del periodista del semanario izquierdista Análisis, que fue secuestrado en medio del toque de queda, la madrugada del 8 de setiembre de 1986, en presencia de su esposa y sus tres hijos.

Su cadáver, con 14 impactos de bala, apareció horas después abandonado junto a un muro del cementerio Parque del Recuerdo, al norte de Santiago.

Los dos agentes admitieron ante el juez Dolmetsch que fueron ellos quienes asesinaron al periodista por órdenes superiores.

Tras el atentado a Pinochet, en otros sitios de la ciudad aparecieron los cuerpos ametrallados del técnico electricista Felipe Rivera, el profesor Gastón Vidaurrázaga y el publicista Abraham Muskatblit, todos miembros del clandestino Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el proscrito Partido Comunista.

Pinochet, que en julio de 2002 fue liberado de un primer juicio cuando la Corte Suprema aceptó que padecía una demencia moderada, enfrenta dos procesos por los 119 desaparecidos que dejó la «Operación Colombo» y las millonarias cuentas secretas que mantuvo en bancos de Estados Unidos y otros países. *

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