50.000 personas permanecían a resguardo bajo una lluvia torrencial

Wilma barre Yucatán

Wilma empezó a barrer este viernes la península mexicana de Yucatán, donde más de 50.000 personas permanecían a resguardo bajo una lluvia torrencial y vientos huracanados que amenazaban con prolongarse durante más de 24 horas, a causa de la lenta velocidad del meteoro.

Escrito por: CANCUN, AFP

Sábado 22 de octubre de 2005 | 4:40
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Los principales centros turísticos de la región quedaron desiertos para una jornada que se preveía especialmente larga por los lentísimos 7 km/h de desplazamiento de Wilma, de categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, según el Centro Nacional de Huracanes de Miami (NHC, por sus siglas en inglés).

Las precipitaciones iban a golpear sin descanso toda la zona turística posiblemente hasta el domingo en la madrugada, según el NHC.

“Si se queda sobre Yucatán por un período significativo de tiempo, serán noticias terribles para México”, dijo el director del NHC, Max Mayfield. “Se ha hecho todo lo humanamente posible”, había declarado horas antes el secretario de Gobernación mexicano, Carlos Abascal, mientras una población atemorizada se ocultaba en más de 2.000 refugios en los Estados de Quintana Roo y Yucatán.

“Bien vale la pena ir a un albergue, no apegarse a las pertenencias, no por cuidar la casa o el mueble pongamos en riesgo la vida de nuestros hijos” pidió el presidente Vicente Fox a la población. El núcleo que rodea el ojo del huracán empezó por batir la isla de Cozumel, a unos 130 km al sur de Cancún, explicó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mexicano en un boletín de las 16h00 GMT. La prohibición de salir de las casas en esa isla muy turística del Caribe era terminante, declaró el gobernador de Quintana Roo, Félix González.

El diámetro de Wilma era muy amplio, de 55 km, lo que podía provocar momentos de calma engañosos una vez tocara tierra, advirtieron las autoridades.

“El ojo es enorme, lo que va a dar una aparente calma de 6-7 horas, es decir, va a haber la apariencia de que ya pasó el huracán, pero no es así”, advirtió el gobernador González.

Tras ese periodo de calma “viene la parte de atrás del huracán, y son 5-6 horas de vientos continuos, equivale a como si simultáneamente tuvieras varios huracanes”, explicó el gobernador. Un ciclón lento “implica más riesgos porque los vientos como las lluvias duran más”, explicó Jesús Carachure, meteorólogo del Servicio Meteorológico mexicano.

Cancún, que esperaba el ojo de Wilma en la tarde del viernes, vivió un día interminable.

El ulular del viento y de las precipitaciones, convertidas en agua arrojada hacia todos lados, arreciaba con las horas, pudo comprobar la AFP. Las calles cercanas al mar se encontraban ya inundadas. Arboles de mediano tamaño habían sido arrancados de raíz, y lo mismo sucedió con al menos media docena de señalamientos vehiculares en el centro y en los primeros 5 km de la zona hotelera (de 28 km de largo).

Una bodega con 3.000 despensas se inundó, y el Ejército tuvo que intervenir para rescatarlas. En un informe radial a media jornada, el secretario de Seguridad Pública, Salvador Rocha, advirtió que había visto a gente recogiendo aún cosas en las azoteas.

“Les pido que ya no suban, lo que va a volar va a volar, y en este momento ya hay muchos proyectiles en el aire que pueden resultar peligrosos”, pidió en la radio.

El medio centenar de hoteles en esa exclusiva zona, lucían desiertos, y sólo alguna patrulla policial paseaba por los lugares, recogiendo árboles y ramas caídos.

Dentro de los albergues y refugios, la situación era de aprensión, y los turistas intentaban sobrellevarlo lo mejor posible.

“El próximo martes (mi hija) cumple dos años. Estábamos en un hotel muy cercano a la playa, pero desde ayer estamos aquí”, comentaba mientras fumaba Gavin Coope, un turista de 27 años de Warwick, Inglaterra, en uno de los hoteles de la ciudad. Poco más de 8.000 turistas decidieron quedarse a pesar de todo.

Cancún sufrió el pasado mes julio ligeros daños por el huracán Emily, pero el gran recuerdo es Gilberto, el poderoso ciclón de 1988.

Con Wilma, ya son 21 los ciclones desde que inició la temporada, lo que no se ocurría desde 1933, según el secretario de Gobernación. *

 

- Depresión tropical: la primera etapa de un ciclón, cuando sus vientos máximos sostenidos (durante un minuto) son inferiores a 62 km/h (39 mph). Son identificadas con un número: “Depresión tropical número 1, Depresión tropical número 2, etc.”

- Tormenta tropical: ciclón cuyos vientos ya adquieren la característica de soplar en forma circular alrededor de un centro, están mejor organizados y tienen una velocidad máxima sostenida hasta 119 km/h (74 mph). Reciben un nombre propio que ya no perderán aunque sean degradadas a depresión.

- Huracán: ciclón tropical con vientos máximos sostenidos de al menos 120 km/h (75 mph).

- Ojo del huracán: centro de baja presión del ciclón alrededor del cual circulan los vientos. Dentro del ojo los vientos son muy suaves, y hay poca o ninguna lluvia. Representan un peligro porque cuando el ojo pasa por un lugar, personas en tierra pueden pensar que la tormenta ya pasó.

- Vientos máximos sostenidos: velocidad máxima de los vientos de superficie de un ciclón registrada constantemente durante un minuto (en el Atlántico y Pacífico nororiental). Esta es la medida oficial para otorgarle una categoría al huracán en la escala Saffir-Simpson. En otras partes del mundo el período de medición aumenta.

- Ráfagas: vientos más veloces que los sostenidos, con una duración de tres a cinco segundos.

- Marejada ciclónica: enormes olas, parecidas a “colinas de agua”, que pueden llegar a seis o siete metros de altura (20-25 pies) formadas por el empuje de los fuertes vientos contra el océano. A medida que se acercan a la costa ganan altura. Representan la mayor amenaza de un ciclón, y es la causa histórica de nueve de cada 10 muertes registradas.

- Bandas: son torbellinos más pequeños que giran con el ciclón. Las bandas externas pueden llegar a un lugar antes que el huracán, llevando las primeras lluvias y ráfagas fuertes de viento. Pueden desprenderse del huracán y formar peligrosos tornados.

- Vigilancia y aviso de huracán o tormenta: la vigilancia de huracán o tormenta indica que los efectos de tal sistema deben sentirse en un área determinada en 36 horas. El aviso indica que los efectos son inminentes en 24 horas.

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