Camisetas a prueba de balas: un "must" para los que temen a la vida moderna

Alguien distraído podría pensar que es una venta de excedentes del ejército, pero no, se trata de camisetas a prueba de balas, ultralivianas y con diseño de moda, exhibidas en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York.

La seguridad personal se ha transformado en un enorme mercado que mueve miles de millones de dólares, y ahora llegó además al terreno del arte.

«SAFE: Design Takes On Risk» («SEGURO: el diseño aborda riesgos») es la mayor muestra de diseño en el MoMA desde que reabrió en noviembre de 2004. Incluye más de 300 productos y prototipos diseñados para proteger el cuerpo y la mente de los peligros contemporáneos.

La idea es «celebrar la resistencia y la vulnerabilidad de la gente, así como la inteligencia de los diseñadores», subrayan los curadores de la muestra.

Por ejemplo, a la entrada hay una frazada a prueba de balas hecha en Estados Unidos con «nailon balístico». También hay una lámina plástica diseñada por un joven alemán que se despliega hasta transformarse en un refugio contra vientos huracanados.

Y un abrigo japonés con 44 bolsillos para guardar comida y medicamentos.

El director del MoMA, Glenn Lowry, dijo que al principio la idea era hacer una muestra que reflejara las emergencias posteriores a los ataques del 11 de setiembre de 2001.

«Pero después se fue transformando en algo mucho más sofisticado e interesante, sobre cómo percibimos nuestra propia seguridad, nuestro confort tanto físico como emocional», agregó.

La exhibición incluye objetos tan conocidos como las navajas rojas del ejército suizo. Pero también hay sorprendentes prototipos de estudios y escuelas de diseño de todo el mundo.

Los elegantes T-shirts a prueba de balas fueron diseñados por un trío ítalo-israelí basado en Francia, y están hechos de algodón y metal o de algodón y plumas de ganso lo suficientemente comprimidas como para ser casi tan resistentes a un balazo como el kevlar. «Los normales son rígidos, gruesos, y la gente no los usa», dijo Tal Lancman, uno de los diseñadores. «Pero estas son prendas livianas, que además protegen las zonas vitales».

Este producto tiene futuro «debido al terrorismo, y a la cada vez mayor agresividad en las ciudades», aseguró Lancman.

En la otra punta del espectro está el sudafricano Ralph Borland, creador del «traje de desobediencia civil», pensado para manifestantes.

El traje puede ser inflado para dar protección contra los bastones de la policía, y además lleva una cámara para filmar a los agentes.

Este diseño fue pensado «en los riesgos que los manifestantes deben enfrentar para defender sus convicciones», dijo Borland. *

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