FAO: homenaje a Brasil por su lucha contra el hambre
«EN NOMBRE DE LA FAO confiero esta medalla al líder mundial notorio en el esfuerzo incansable del combate al hambre» (que Lula promovió en todas partes: en Porto Alegre, en Evian ante el G8, en la ONU junto a los presidentes Lagos y Chirac), señaló Diouf, recordando que 852 millones de personas siguen pasando hambre en el planeta.
Cifras de terror
Es una cifra estremecedora, pero no la única. En esa conferencia, celebratoria del 60º aniversario de la FAO, se recordó que cada 4 segundos muere un niño de hambre. En una reunión sobre América Latina que al día siguiente se efectuó en Milán, el secretario general de la OEA Miguel Insulza recordó que en América Latina y el Caribe viven en la pobreza 40 millones de seres, el 40% de la población (proporción que llega al 70% en algunos países), y que 96 millones sobreviven con menos de un dólar diario, a pesar de que 2004 fue el año de mayor crecimiento del PBI en el continente.
La revolución de la agricultura familiar
Diouf recalcó asimismo que la distinción implicaba un reconocimiento a los agricultores brasileños por su contribución a la producción de alimentos. Por su parte Lula calificó como revolucionaria la labor desarrollada por su gobierno con la agricultura familiar: «es una revolución tanto en el financiamiento cuanto en la asistencia técnica y sobre todo en los resultados, dado que los agricultores reciben no solamente créditos sino asistencia técnica para la mejor aplicación de sus recursos»Patrus Ananias, ministro de Desarrollo Social y Combate al Hambre escribe sobre este punto en un artículo publicado en Folha de Sâo Paulo el día 11: «El incentivo del gobierno a la agricultura familiar es un vigoroso instrumento para la fijación del hombre en el campo. El aumento del crédito de Pronaf (Programa nacional de fortalecimiento de la agricultura familiar) fue de 133% en relación a 2002 y hoy contabilizamos 1,57 millón de operaciones de agricultores financiadas por el programa. Como refuerzo en esa área, contamos con el Programa de adquisición de alimentos de la agricultura familiar, que ya recibió 425 millones de reales desde 2003, lo que garantizó la compra de la producción de 120 mil pequeños productores y la atención a las necesidades de 4,7 millones de personas». En la región del semiárido hay políticas específicas, como la construcción de aljibes (cisternas) de captación de agua de lluvia: de las 100 ya construidas, 70 mil lo fueron con recursos de dicho ministerio.
De 7,7 a 11,2 millones de familias
Dice luego que este esfuerzo, en el cual se concentra la labor de 11 ministerios, presenta buenos resultados, el más visible de los cuales es la Bolsa Familia que atiende a esta altura 7,7 millones de familias pobres. Paralelamente se desarrollan políticas complementarias para favorecer la inclusión productiva de los beneficiarios. La merienda escolar, que atiende 37 millones de niños y adolescentes, aumentó 40% por cabeza. Para los preescolares los valores se triplicaron. El programa brasileño de alimentación escolar es hoy un modelo para diversos países.
En los centros urbanos se está promoviendo la construcción de restaurantes populares para los trabajadores. Hay 32 prontos y 76 aprobados en municipios previamente seleccionados.
Estos números reflejan una parte del esfuerzo realizado por el gobierno y la sociedad para alcanzar el sueño posible de un país sin hambre y cumplir la meta número 1 de la ONU para el milenio, escribe el ministro Ananias. «Sabemos que eso no se hace de la noche al día agrega- pero la simiente está lanzada y ya estamos recogiendo los primeros frutos que generarán otras simientes».
Ahora bien: esto no lo dice solamente el ministro ubicado en el centro de un combate muy complejo, entre otras cosas porque se exige el cumplimiento estricto para los beneficiarios de enviar a los niños a la escuela, con asistencia mínima de 85%. Lo reconoce también O Estado de Sâo Paulo, que el 9 de este mes escribía que «el programa (Hambre Cero y Bolsa Familia) que atiende 7,7 millones de familias, debe llegar a 11,2 millones y los beneficiarios dicen que van a votar al presidente». Incluso quienes no lo votaron en 2002, según un reportaje efectuado en un poblado de Maranhâo.
Lo que ya no se puede ocultar
La entrevista está precedida de la siguiente introducción: «Ya no hay cómo esconder los resultados positivos de las políticas de combate a la pobreza promovidas por el gobierno Lula». Otra nota del mismo diario señala que estos programas «sirven de ancla a la popularidad del presidente» (que se ha recuperado y está en ascenso) y que «la aprobación del gobierno crece donde el beneficio alcanza a la mayor franja poblacional». Una tercera nota estima que la presencia en las aulas creció 50% con el programa, tanto entre los escolares como los preescolares de 4 a 6 años.
Queríamos referirnos también a los planteos de Brasil ante la OMC por los subsidios de EEUU al algodón. Queda para otro día. *
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