Saddam, juzgado por un solo crimen
El inicio del proceso tendrá lugar cuatro días después del referéndum sobre el proyecto de Constitución iraquí que, se supone, deja atrás definitivamente el capítulo del hombre que reinó en Irak durante 24 años.
Juzgados por «la ejecución de 143 ciudadanos, el secuestro de 399 familias, la destrucción de sus casas y tierras» agrícolas en la aldea de Dujail, 60 km al norte de Bagdad, los acusados podrían ser condenados a muerte.
Saddam Hussein fue capturado ocho meses después de la caída de su régimen, el 9 de abril de 2003.
El ex dictador y sus allegados comparecerán ante cinco jueces y la audiencia será rodeada de medidas de seguridad excepcionales.
En principio, el proceso será público, anunció el 13 de octubre el portavoz del TEI, el juez Raed Al Juhi, quien dirigió en parte la instrucción. «Será público, a menos que el tribunal decida realizarlo a puerta cerrada. Yo espero que sea transmitido en directo por la televisión», señaló.
Sin embargo, no se conocen muchos datos específicos sobre el proceso, que tendrá lugar en un edificio situado en la zona verde, un sector ultraprotegido de seis km2 en pleno corazón de Bagdad.
La identidad de los cinco jueces será secreta hasta último momento, por razones de seguridad, según Al Juhi.
Tampoco se conoce la hora de apertura del juicio.
Según Juhi, la defensa ha tenido acceso al expediente, contrariamente a lo que afirma el abogado iraquí del ex gobernante, Jalil Al Dulaimi.
«El primer día, el tribunal explicará a los acusados las razones de su comparecencia, les explicará sus derechos y el fiscal general leerá los cargos en su contra», dijo, precisando que habrá observadores internacionales.
Después de que un convoy en el que iba Saddam Hussein fuera blanco de unos disparos, 143 aldeanos de Dujail perecieron en las represalias lanzadas por sus servicios de seguridad. Numerosas propiedades y granjas fueron destruidas, y los sobrevivientes fueron condenados al exilio interno por cuatro años.
Juhi anunció que otros doce casos estaban siendo documentados contra el ex presidente y afirmó que algunos expedientes serán completados rápidamente.
La organización norteamericana de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch se ha declarado preocupada de que el proceso no respete las normas internacionales y reclama un juicio equitativo y que se dé a los acusados los medios para defenderse «vigorosamente».
La secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, ha declarado por su lado que espera que el juicio permita la reconciliación entre iraquíes, estimando que el proceso no inflamará aún más a la minoría sunita en la que se apoyaba el antiguo régimen.
Hussein es señalado asimismo por crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra: la operación Anfal contra los kurdos en 1988; el uso de gas contra los kurdos en Halabja el mismo año; la represión de los chiítas en 1991; la invasión de Kuwait un año antes; la masacre en 1983 de los miembros de la tribu de los Barzani; la muerte de jefes de partidos políticos y dignatarios religiosos.
La campaña de Anfal dejó unos 180.000 muertos, según cifras admitidas.
Unos 5.000 kurdos murieron en el ataque con gas en la aldea de Halabja y otros miles en la represión de la sublevación chiíta en el sur.
Los chiítas y los kurdos presionan por un juicio rápido contra el ex dictador, pese a que estos últimos quisieran que comparezca por los crímenes de los que su pueblo fue víctima.
Irán por su parte, envió su propia acta de acusación contra Saddam Hussein a las autoridades iraquíes un día antes de la apertura del juicio, afirmó el martes el portavoz de la justicia iraní, Jamal Karimi Rad.
«Es un acta de acusación del pueblo iraní contra Saddam y sus colaboradores, hay varios cargos, principalmente el bombardeo de escuelas, mezquitas y casas, el uso de armas químicas, genocidio, crimen contra la humanidad y violación de las convenciones internacionales» durante la guerra Irán-Irak (1980-1988), afirmó. *
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