El 79% de los norteamericanos aprobaría a una mujer como presidenta

Hillary 2008

«No tengo ni idea si ella se quiere postular como candidata a las elecciones de 2008, pero si decide hacerlo y gana los comicios sería una magnífica y maravillosa Presidenta», dijo el ex mandatario en Ciudad de México al término de una conferencia sobre «Liderazgo y prosperidad colectiva».

«No es porque sea su esposo, pero nunca he conocido a una persona con tanta capacidad de mente y corazón, y habilidad política para movilizar a la gente, administrar y tomar las mejores decisiones», enfatizó y añadió que Hillary tiene «una extraordinaria combinación de inteligencia y corazón, y goza de un alto perfil tanto entre los demócratas como entre los republicanos».

Una encuesta reciente reveló que el 79% de los norteamericanos aprobarían a una mujer como presidente en Estados Unidos.

La ex primera dama estadounidense ya tiene todos los atributos de una candidata presidencial para los comicios de 2008, aunque oficialmente sólo pretenda un segundo mandato en el Senado por Nueva York, en las legislativas de 2006.

Más de la mitad de los norteamericanos podría votar por la senadora demócrata Hillary Clinton si se presenta como candidata a las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2008, reveló una encuesta.

Otro sondeo de la firma Gallup precisa que el 29 por ciento de los entrevistados consideró muy probable votar por la ex primera dama y un 24 por ciento probable. Mientras, el 45 por ciento comentó que no la apoyará, destaca el estudio, que resalta el aumento de ocho puntos de respaldo a Hillay y una caída de cinco de la oposición republicana. 7 de 10 norteamericanos estimaron que podrían votar por una mujer como próximo presidente de la Unión.

Un sondeo realizado por la Universidad de Quinnipac confirmó que la legisladora marcha con paso firme en sus aspiraciones presidenciales. Otro del Marist College Institute for Public Opinion comenta que la senadora tiene el apoyo del 40 por ciento de la membresía de su partido, muy superior al 18 por ciento de su colega John Kerry, rival del presidente George W. Bush en los últimos comicios.

Una encuesta publicada por la cadena de televisión Fox News la ubican a la cabeza de los presidenciables, con un 42% de intenciones de voto para las primarias demócratas, muy por delante de la fórmula de la última elección, John Kerry y John Edwards.

Fuentes de la campaña de la congresista anunciaron que sólo en los tres primeros meses de este año, Hillary recaudó cuatro millones de dólares, con lo cual acumula cerca de nueve millones para su campaña.

 

El discurso de la candidata

Ella votó con los demócratas contra la administración republicana y critica con severidad la estrategia seguida en Irak, pero evita cuidadosamente la exageraciones que conducen a la polémica.

La ex primera dama hizo un tour por diversos programas de televisión junto con el jefe de la mayoría republicana, Bill Frist, mostrando un discurso de verdadera candidata presidencial.

«Cada vez que tengamos la oportunidad de trabajar juntos, lo haremos», prometió. «Estamos frente a dificultades reales (…) y hay que tratar de encontrar las soluciones», agregó, presentando junto a Frist un proyecto de sistematización de la información de salud.

De hecho, ya han transcurrido varios meses desde que la senadora cultiva una política de mano tendida a sus colegas republicanos, con tanto éxito que su notoriedad se ha convertido en un recurso real.

Por su parte, la senadora por Carolina del Sur, Lindsey Graham, relató en una gaceta parlamentaria las dificultades que tuvo el año pasado en lograr el apoyo a la causa de los reservistas, quienes deseaban ser mejor remunerados.

Pero cuando la ex primera dama sumó su firma a la iniciativa, «fue como un tornado, los flashes no paraban de destellar porque éramos ella y yo», sostuvo Graham, añadiendo que el proyecto fue aprobado.

Esa tendencia a cooperar con los republicanos no puede sino sumar puntos en las eventuales ambiciones presidenciales de la senadora Clinton, quien es considerada izquierdista por el 54% de los estadounidenses entrevistados en un sondeo de la cadena de televisión CNN.

Hace unos meses, intentó desprenderse de esa reputación al hablar sobre el aborto haciéndose pasar por moderada y convencida de la defensa de los derechos de la mujer. Fue sensación cuando calificó el aborto de «opción triste y trágica para muchas, muchas mujeres».

Con el fin de dificultar sus planes, el Partido Republicano inició en Nueva York una campaña para tratar de derrotar a la legisladora, aunque hasta la fecha con pocos resultados.

La formación oficialista no encuentra a un candidato de peso que enfrente a la congresista. El ex alcalde de esa ciudad Rudolph Giuliani y el gobernador del estado, George Pataki, rechazaron la posibilidad de presentarse como contendientes, al menos por ahora.

Algunos ya hablan de una mujer para enfrentar a otra mujer: la afroamericana secretaria de Estado del presidente George Bush, Codoleezza Rice.

Giuliani y el senador por Arizona John McCain son los republicanos mejor ubicados en las encuestas para luchar por la oficina oval dentro de tres años.

La senadora demócrata Hillary y el ex alcalde republicano de Nueva York Giuliani encabezan las encuestas de cara a las elecciones presidenciales en Estados Unidos en 2008, dicen algunos analistas.

Según el estudio, Giuliani es respaldado por el 29 por ciento del electorado conservador, seguido muy de cerca por el senador John McCain con un 26 por ciento.

Está claro que la senadora por Nueva York se ve como una figura política independiente y creíble para los norteamericanos, consideró John Gorman, presidente de Opinion Dynamics, en alusión a la ex primera dama.

Mientras en 1952 el número de demócratas registrados resultaba el doble que el de los republicanos, hoy apenas un tercio de la población se describe a sí misma como demócrata.

El país ha girado hacia la derecha con claro predominio de los valores conservadores: ello no sólo deja sin sustento a los liberales, el sector más dinámico del Partido Demócrata, sino sin brújula al partido mismo. Mientras la tradicional coalición demócrata forjada por Roosevelt -clases trabajadoras blancas del Norte, blancos del Sur, minorías raciales, grupos étnicos, intelectuales liberales- se desmoronó, los republicanos han logrado formar una potente coalición nueva: comunidad empresarial, conservadores sociales, sectores suburbanos, radicales religiosos y populistas sureños, e intelectuales de derecha, indican los expertos.

 

La llave ganadora

Según algunos analistas la dupla Hillary Clinton Bill Richardson resultaría la llave ganadora demócrata. Ella ha sabido transitar desde la izquierda de su partido hacia la derecha del mismo, insertándose dentro del ánimo conservador predominante. Tras de ella estaría, por lo demás, la inmensa red de contactos, el acento sureño y el talento electoral del más exitoso político demócrata desde los tiempos de Roosevelt: Bill Clinton, opinan algunos.

Richardson, hispano por antonomasia a pesar de su nombre anglosajón, podría aportar un voto latino razonablemente cohesionado. Ese 14% de la población estadounidense se ha visto crecientemente atraído hacia el conservadurismo social de los republicanos, al punto de que 40 por ciento del mismo votó por Bush en las últimas elecciones. Richardson podría hacerlos volver al viejo redil.

Los Angeles Times considera que ya hay candidatos en campaña que se enfrentarían a Clinton Rodman, entre estos, el senador demócrata por Indiana, Evan Bayh.

La temprana campaña presidencial llevará al ruedo a más de media docena de
políticos demócratas y republicanos, pues por primera vez en 50 años no habrá un presidente aspirando a reelegirse ni a un vice tratando de llegar al poder. Según el periódico californiano, ya visitaron Iowa y New Hampshire, los dos estados donde se da el «disparo de arrancada» de la carrera por la presidencia, al menos seis prominentes políticos.

Entre estos están el senador demócrata por Delaware Joseph Biden, el gobernador por Arizona, Tom Vilsack, los gobernadores republicanos George Pataki, de Nueva York; Mitt Romney, de Masachussetts; Mike Huckabee, Arkansas, y el senador por Arizona, John McCain.

Pero para que Hillary siga adelante algunos especialistas sugieren que debe apartarse del pensamiento izquierdista de los demócratas y moverse hacia una ideología centrista, pero sin ahuyentar a los liberales. Rodham Clinton, al aceptar ser la líder programática del Consejo de Liderazgo Democrático, facción moderada de su partido, proyectó su campaña presidencial para el año 2008.

 

De Yale a la Casa Blanca

Hillary Rodham, se matricula en la Universidad de Yale para estudiar la carrera de leyes. Allí conoce a Bill Clinton, que más tarde se convertiría en su esposo. Durante estos años fue contratada por la Children’ s Defense Fund, como abogada del personal. Cuando en 1973 finalizó sus estudios pasó a dirigir el consejo de administración de este centro.

Un año después se instala en Arkansas para impartir clases de derecho en la Universidad del estado y en 1975 se casa con Bill Clinton. Hillary no tardó mucho tiempo en abrir un despacho de abogados. A partir de entonces desarrolla una nueva faceta de su carrera profesional, especializándose en violación de patentes y de la propiedad intelectual. En el bufete permanecería hasta 1992, fecha en que su marido se presenta para la campaña electoral. Una vez que Bill Clinton accedió a la presidencia, le reservó a su esposa un puesto en una comisión especial para la reforma de la salud, que representaba uno de los objetivos prioritarios del presidente. Sin embargo, esta comisión no logró aplicar su plan y el informe que presentó quedó archivado.

Poco después Hillary se vio envuelta en un caso de fraude inmobiliario, que los medios de comunicación bautizaron como el «Whitewater».

No obstante, esta situación no impidió que su marido volviera a salir vencedor en las elecciones de 1996. Durante su segunda legislatura, Bill Clinton se vio envuelto en un escándalo sexual, al haber estado relacionado con Mónica Lewinsky, una becaria de la Casa Blanca. Cuando finalizó el mandato de su marido, Hillary retomó su carrera política presentándose por el partido demócrata al senado por la cosmopolita Nueva York.

Estados Unidos ocupa el puesto 63 en el mundo en cantidad de mujeres en el Parlamento, detrás de Bolivia y Filipinas pero arriba de Francia e Italia. En el Congreso norteamericano, de sus 435 miembros, 66 son mujeres. De los 50 gobernadores, 8 son mujeres. En 1988, el candidato presidencial por el Partido Demócrata, Walter Mondale, eligió a Geraldine Ferraro como compañera de fórmula. *

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