Un australiano descubre que debería ser rey de Inglaterra
Los autores de ese documental, un equipo de la televisión británica, ha realizado una investigación minuciosa y ha llegado a la conclusión de que los antepasados de Mike Hastings fueron expoliados de la corona en el siglo XV, de manera que este australiano que vive en una ciudad pequeña al suroeste de Sydney, Jerilderie, debería estar sentado legalmente en el trono.
«Cuando el productor llegó a Australia y dijo que venía a verme, fue bastante ambiguo sobre el objeto de su visita», declaró a la AFP Mike Hastings, que tiene un acento australiano muy marcado.
«Honestamente, pensé que había bebido… y luego vino por aquí y me enseñó sus pruebas. Me quedé completamente anonadado», contó este empleado de una estación de investigación agrícola.
«Reconozco que podría mandarle a Lizzie (la reina Isabel II) una factura de alquileres debidos, la familia de esta anciana vive en mi condenado castillo desde hace 500 años», bromeó.
El historiador de este documental, Michael Jones, descubrió documentos en la catedral de Ruán, oeste de Francia, que demuestran en su opinión que Eduardo IV, que reinó de 1461 a 1483, era hijo ilegítimo porque en el momento de su concepción, sus padres se encontraban a 200 km de distancia.
El «padre» de Eduardo, Ricardo de York, estaba combatiendo contra los franceses en Pontoise, cerca de París, mientras que su madre, Cecilia, se encontraba a día de marcha en Ruán, en galante compañía con un arquero, según las investigaciones de Michael Jones.
Si todo esto es cierto, la corona hubiera debido ser para el segundo hijo de Ricardo, Jorge, antepasado directo de Mike Hastings.
«Â¡Esto me convierte en el rey Mike I! Pero no querría yo este título. Miren qué vida lleva esa gente».
El sexagenario es un auténtico aristócrata, decimocuarto conde de Ludun, que agarró los bártulos y se marchó a Australia en 1960 en plan aventurero.
«La familia tiene los títulos pero nosotros nunca hemos tenido dinero», declaró este republicano comprometido, que milita para que Australia rompa con la Corona británica y se convierta en República.
Las revelaciones sobre su pedigree real no han cambiado mucho su vida diaria, salvo cuando algunos de los 1.100 habitantes de Jerilderie le toman el pelo y le hacen reverencias en el pub de la esquina.
Michael Hastings sí se toma en cambio en serio su título de conde y dedica tiempo al cuidado de las mansiones familiares en Gran Bretaña, pero para él «todas estas historias de rey» son como una farsa.
«No me lo tomo muy en serio. Hace que se hable de la ciudad», indicó Michael Hastings, elegido recientemente concejal en Jerilderie.
En Londres, el palacio de Buckingham declinó comentar de manera específica el caso de Michael Hastings y se limitó a indicar que el Parlamento británico decidió en su momento a quién le correspondía ser rey.
«De vez en cuando al palacio de Buckingham le informan de historias de gente que pretende al trono», indicó por correo electrónico un portavoz palaciego. *
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