El gobierno de Tony Blair teme agudización de atentados en Londres
El gobierno de Blair propuso ayer una de las más dramáticas revisiones de las libertades democráticas individuales en Inglaterra, jamás vistas en estas tierras desde el peligro de invasión «Operación Lobo de Mar», planeada por Hitler al comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
Las medidas responden a sospechas de que Al Qaeda planea una nueva ola de atentados en la capital y otras ciudades inglesas.
Según el ministro del Interior de Blair, Charles Clarke, los planes de invasión esta vez estarían a cargo de las fuerzas irregulares de Al Qaeda, comandadas a la distancia por el elusivo Osama bin Laden y su lugarteniente, Al Zawahiri.
El método de acción no sería una invasión militar convencional sino el ataque esporádico a través de atentados dinamiteros y coches bomba, perpetrados por simpatizantes suicidas en las principales ciudades inglesas. Los ataques de julio 7 serían solo la primera ola, de acuerdo con el ministro.
Las medidas antiterroristas que se proponen no son nuevas. Se han visto antes en el desespero antidemocrático de más de una república bananera, apenas las primeras explosiones se escucharon en las grandes ciudades de Sudamérica, como Buenos Aires, Santiago de Chile, Montevideo y San Pablo.
Las medidas significaron el fin de la experiencia democráctica de la posguerra de ese continente y el comienzo de las décadas más oscuras de las dictaduras militares.
Este es el temor de la jurisprudencia y la oposición británicas ante las nuevas medidas, y se hacen la pregunta: ¿dónde terminan las libertades individuales que se proponen defender y dónde comienza el estado policial totalitario? Tony Blair se presenta como un observador inocente y dice que sólo está cumpliendo con su deber al aceptar las recomendaciones de la policía y de los servicios de seguridad ingleses
Las principales medidas
1. Detención de individuos sospechosos hasta tres meses mientras la policía o los servicios de seguridad «arman un caso contra ellos». La explicación es que con la naturaleza internacional de las nuevas células operativas el período actual de dos semanas de interrogatorios es insuficiente.
2. Glorificación e incentación verbal. Las nuevas leyes proponen que cualquier persona que hable en favor de actividades sediciosas pasadas, futuras o presentes serán objeto de arresto o investigación.
3. Deportación instantánea a países de origen a cualquier sospechoso o apologista del terrorismo internacional. Actualmente, según la ley europea de derechos humanos, no es posible deportar a una persona hacia un país que practique la tortura.
4. Arresto domiciliario. Fuerzas de seguridad británicas en conjunto con la opinión de ministros oficiales serán los encargados de elaborar un «balance de probabilidades» que determinen si un individuo es sospechoso o no.
5. Cierre de mezquitas. Cualquier centro religioso sospechoso de incitar o propagar ideas terroristas será objeto de clausura.
Opiniones encontradas
Varios miembros de la jurisprudencia inglesa advirtieron al gobierno de Blair que sería contraproducente buscar forzar de los jueces ingleses fallos que apoyen las nuevas medidas.
El importante abogado Anthony Scrivener escribió ayer para The Independent: «Era inevitable que después de los atentados de julio 7, Tony Blair tomaría la oportunidad para aprobar un nuevo conjunto de medidas represivas. La guerra de Irak y la represión interna serán sus grandes legados a la sociedad inglesa.» *
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