Colombia: revelan un plan para atacar sede presidencial
El arsenal estaba compuesto por nueve rampas para morteros de 120 mm con tubos llenos de explosivos y ocho granadas, dijo el comandante de la policía en Bogotá, general Luis Alberto Gómez, quien señaló que el armamento fue encontrado en una casa ubicada a menos de un kilómetro de la sede del gobierno.
El presidente Alvaro Uribe había anunciado la noche del martes del descubrimiento de los explosivos. «Que los colombianos nos ayuden avisándonos sobre cualquier atentado. Es importante que el aviso se haga a tiempo», dijo.
El martes un coche bomba con 50 kilos de explosivos detonó en el norte de Bogotá al paso de la caravana del ex presidente del Congreso Germán Vargas, considerado el delfín político de Uribe, quien salió ileso.
Gómez dijo que el arsenal fue descubierto por accidente después de que vecinos reportaron una explosión en la vivienda, y señaló que los morteros apuntaban en dirección a la sede presidencial y una guarnición militar vecina en el casco colonial de Bogotá,
Sin embargo, el oficial no precisó si el atentado en preparación iba a tener lugar este miércoles, cuando se cumple en Colombia una jornada nacional de protesta contra el gobierno de Uribe y para pedir a la Corte Constitucional que rechace una enmienda que le permitirá al presidente presentarse a la reelección en 2006.
Desde que Uribe asumió la presidencia, las autoridades han denunciado el descubrimiento de casi una decena de planes para atentar contra el presidente, que preconiza una política de mano dura contra las guerrillas de izquierda y negocia la paz con los grupos paramilitares de derecha.
A comienzos de este año, las autoridades judiciales iniciaron un proceso contra el jefe del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, servicio secreto) en Barranquilla, el principal puerto de la Costa Caribe, por haber falsificado denuncias sobre un atentado contra el presidente.
El 7 de agosto de 2002, cuando Uribe tomaba posesión del cargo, dos explosivos fueron lanzados contra la Casa de Nariño y mataron a 21 personas en una zona aledaña.
En su campaña por la presidencia, a comienzos de ese mismo año, Uribe salió ileso de la explosión de un coche-bomba en Barranquilla, que mató a cinco personas.
Una protesta nacional contra el presidente Alvaro Uribe y su posible reelección se cumplió ayer en Colombia, en medio de un clima tenso por la muerte de dos indígenas, el atentado con bomba contra un senador y la denuncia de un fallido ataque contra la sede del gobierno.
La jornada se inició con el asesinato de un líder indígena que se aprestaba a participar en una de las marchas convocadas por los aborígenes en el marco de la protesta, denunció su familia.
Francisco Cuchillo fue baleado en el municipio de Ginebra (suroeste), dos días después de que otro nativo muriera durante choques con la policía en medio de una marcha en La Virginia (oeste).
Convocados por los sindicatos, los partidos de izquierda y el movimiento indígena, decenas de miles de personas se manifiestan en las principales ciudades contra la política económica y social del gobierno y, en particular, el Tratado de Libre Comercio (TLC) que se negocia con Estados Unidos.
La protesta implicó una parálisis en la administración pública, e incluso en Bogotá las autoridades suspendieron las clases en los colegios y universidades estatales.
Las manifestaciones transcurren en medio de estricta vigilancia de la policía, especialmente en Bogotá, donde el lunes el senador oficialista Germán Vargas salió ileso de un atentado con coche-bomba que dejó nueve heridos, y el martes fue develado un supuesto plan para atacar el palacio presidencial con granadas de mortero.
En la capital se prohibió el porte de armas, el consumo de bebidas alcohólicas, el transporte de motociclistas con acompañantes y la movilización de escombros, para evitar posibles atentados.
Julio Roberto Gómez, líder de la Confederación General del Trabajo (CGT), dijo que unas 500.000 personas fueron convocadas a la protesta, y reivindicó el carácter pacífico de la misma.
«Protestamos contra la reelección, la firma del TLC que va a arruinar al país, las altas tarifas de los servicios públicos, las alzas de los precios de los combustibles, la ausencia de una política de empleo, la pobreza, el abandono del campo y la precaria situación de los indígenas», declaró Gómez.
«Entregamos un parte positivo y felicitamos a los trabajadores y su dirigencia. Estamos cumpliendo a cabalidad el compromiso asumido», indicó un comunicado de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) publicado a mitad de jornada. *
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