El ejército de los Estados Unidos interviene en Pakistán y Guatemala
«Claro que vamos a hacer todo lo que podamos para ayudar a nuestros amigos y aliados en estos momentos de sufrimiento», prometió el secretario de Defensa Donald Rumsfeld el martes en Tampa (Florida, sur).
Después del devastador sismo que sacudió a la región fronteriza entre India y Pakistán y los deslaves provocados por torrenciales lluvias en Guatemala, el ejército estadounidense reaccionó rápidamente enviando equipos de rescate.
Altos responsables militares se trasladaron a Islamabad y a la capital guatemalteca para evaluar las necesidades, permitir la llegada de equipos de salvamento y organizar la distribución de víveres y medicamentos.
A Pakistán se le prometieron más de 30 helicópteros mientras que Guatemala podría recibir unos 15.
Este tipo de movilizaciones en operaciones de rescate del ejército estadounidense ya se ha convertido en una costumbre, y son capaces de organizar rápidamente cualquier tipo de logística (barcos, aviones, helicópteros, comida, agua y unidades médicas) en las zonas siniestradas.
En diciembre de 2004, cuando la cuenca del océano Indico padeció un potente tsunami, el Pentágono movilizó su flota del Pacífico para responder en las primeras necesidades.
Los estadounidenses crearon de esta forma una verdadera plataforma humanitaria y movilizaron unos 90 aviones, 24 embarcaciones y 15.000 hombres.
Otros países también tienen una enorme capacidad de lanzar operaciones de rescate de este tipo — Gran Bretaña, Francia, Alemania, Japón –, pero ninguno iguala al departamento de Defensa estadounidense, resaltó a la AFP Robert Hunter, un ex embajador de Estados Unidos ante la OTAN.
«Tenemos muchos barcos y un importante potencial en la región de Pakistán.
En el Caribe y en el resto del hemisferio occidental, tenemos más que los demás», dijo.
«Nosotros lo hacemos porque cuando tenemos problemas, los demás nos ayudan como lo hicieron tras los atentados del 11 de septiembre (2001) o en Nueva Orleans (…). Y luego eso demuestra que Estados Unidos encarna un montón de cosas en el plano de los valores», agregó.
La ayuda estadounidense después del tsunami develó otra cara de este país, subrayó. «El hecho de que Estados Unidos se manifieste en las crisis humanitarias, eso tiene un impacto muy fuerte en las personas (y muestra) que no siempre somos hostiles», continuó.
Las autoridades estadounidenses reconocen abiertamente que estas catástrofes pueden beneficiar su diplomacia.
En enero, la secretaria de Estado Condoleezza Rice fue severamente criticada por declarar que «el tsunami fue una maravillosa oportunidad para mostrar el corazón no sólo del gobierno estadounidense sino también del pueblo estadounidense».
«Creo que sacamos un enorme beneficio», dijo entonces Rice.
Los analistas subrayan también que la ayuda exterior en tiempos de crisis refuerza los lazos militares. «Las personas no olvidan», recordó Hunter.
Con un balance provisorio de 23.000 muertos y 2,5 millones de damnificados, el sismo del sábado constituyó una gran crisis para Pakistán, gran aliado de Washington y país fronterizo con Afganistán, algo muy apreciado por las actuales autoridades estadounidenses en la guerra contra el terrorismo. *
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