Carismático y mediático, el líder socialdemócrata dirigió la primera potencia europea durante 7 años

Schroeder no lo integrará, pero impregnará futuro gobierno alemán

El canciller carismático y mediático que dirigió la primera potencia europea durante siete años se va del primer plano de la escena por haber perdido doblemente la partida.

Primero, fracasó en reunir «el apoyo claro de la mayoría de los alemanes», como había deseado en mayo al anunciar las elecciones legislativas anticipadas, en una jugada de poker arriesgada, pero valiente. Menos clara que lo anunciado por las encuestas, su derrota es honorable, pero real.

Después fracasó en su obstinado intento de permanecer en su puesto tras las elecciones del 18 de setiembre, un deseo contrario a la lógica de las cifras ya que su Partido Socialdemócrata (SPD) quedó ligeramente detrás de los democristianos (CDU/CSU) en el parlamento, que tienen cuatro escaños más que el SPD.

Después de esta ajustada derrota, para Schroeder quedó abierta la posibilidad de permanecer en el gobierno, eventualmente como vicecanciller de Angela Merkel.

Pero descartó claramente esta hipótesis al afirmar ante los miembros de su partido que «eso no está dentro de mis proyectos. Mi carrera va a tomar otra dirección», agregó. El canciller saliente, cuyas relaciones con Angela Merkel son terribles, agregó ahora que no concibe «trabajar bajo las órdenes de esta mujer».

Sin embargo, aunque no pese en el interior del gobierno, Schroeder podrá conservar una influencia política real a través de su partido.

Durante las prolongadas negociaciones que siguieron a los comicios del 18 de setiembre, colocó todo su peso en la balanza para obtener finalmente que 8 de los 16 puestos de ministro sean atribuidos al SPD.

En las próximas semanas Schroeder va a participar activamente en la comisión de 15 altos representantes de su partido que negociarán con otros 15 democristianos las carteras en el seno del nuevo equipo.

El canciller saliente se asegurará así que continúe avanzando la dolorosa marcha de las reformas que emprendió, y que le valieron una sanción relativa en las urnas.

El futuro personal de Schroeder es muy incierto. En el seno del SPD se multiplican los llamados para que conserve un papel político importante. Según el diario Sueddeutsche Zeitung de este martes los responsables del partido fueron acosados en las últimas horas con reclamos para que el SPD «no prescinda de él».

Gerhard Schroeder podría continuar desempeñando un papel importante en el Bundestag y en su partido a la espera de que llegue su momento, si Angela Merkel fracasa con su gobierno de gran coalición.

Esto no impide a la prensa alemana especular sobre el retiro político de Schroeder. Algunos medios estiman que se irá a Nueva York, donde quisiera residir Doris, su cuarta esposa. Para el diario de gran tirada Bild, que cita medios rusos, Schroeder habría recibido un ofrecimiento para convertirse en asesor de Gazprom, el gigante de la produccion de gas controlado por el Kremlin.

«Es un rumor de mala fe», comentó el secretario general del SPD, Uwe Benneter a la cadena privada de televisión N24. Schroeder es un «animal político» y seguirá siéndolo, agregó.

El principal interesado, él mismo, guarda silencio. Por ahora, y hasta que sea formado un nuevo gobierno, Schroeder continuará siendo canciller de Alemania y, además, no ha cambiado para nada su calendario.

Schroeder es esperado el miércoles en visita oficial en Turquía, el viernes estará en París para cenar con el presidente francés Jacques Chirac, y el martes 18 recibirá al presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, en la sede de la cancillería alemana. *

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