El gobierno español acusado de laxismo por la derecha y de insensibilidad por la izquierda

Ceuta y Melilla: la política migratoria de Zapatero, a prueba

Las críticas sobre la forma en que el gobierno socialista viene gestionando este drama humanitario, del que se ocuparon en un primer momento organizaciones no gubernamentales, provienen tanto de la derecha como de sus aliados de la izquierda comunista.

El presidente del Partido Popular (PP, derecha), Mariano Rajoy, asegura que el proceso extraordinario de regularización masiva de unos 700.000 inmigrantes sin papeles en la primavera (boreal) pasada provocó un «efecto llamada» que generó una presión migratoria sin precedentes en las fronteras españolas, límite sur del espacio Schengen.

Socios europeos como Alemania expresaron entonces su malestar por esa iniciativa unilateral de Madrid.

Rajoy, que el domingo visitó Melilla, también estima que la estrategia de lucha contra la inmigración clandestina de Madrid y Rabat «deja mucho que desear en materia de derechos humanos».

En las últimas semanas, 14 inmigrantes africanos murieron, algunos de ellos por disparos, al intentar entrar en los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, ubicados en el norte de Marruecos. El balance de las deportaciones al desierto, que la semana pasada efectuaron las autoridades de Marruecos, sigue siendo una incógnita.

Pero lo más incómodo para Zapatero es que la coalición de comunistas y ecologistas Izquierda Unida, su aliado parlamentario, anunció que presentará una demanda ante el Fiscal General del Estado contra la decisión del gobierno central de expulsar inmigrantes clandestinos hacia Marruecos.

Hasta ahora, un solo grupo de 73 personas ha sido expulsado.

Madrid asegura que esa medida, «ilegal» según Amnistía Internacional, podría ser suspendida.

El coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, acusó a Zapatero de «insensibilidad» y de tratar el problema «con mucha política de imagen» y exigió su comparecencia en el Congreso de los Diputados.

Luego de que se conociera la situación de cientos de inmigrantes africanos detenidos en las inmediaciones de Ceuta y Melilla, deportados a la frontera entre Marruecos y Argelia, en pleno desierto, por las fuerzas de seguridad marroquíes, fuentes del gobierno español aseguraron que Zapatero se había preocupado personalmente de que les llegara ayuda.

Para el jefe del gobierno español, el origen de estas «desgarradoras avalanchas humanas» debe buscarse en la «terrible sequía y la hambruna que golpean a los países del sur de Marruecos». *

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