ANALISIS INTERNACIONAL

La Convención internacional contra la tortura

LA CAMARA de Representantes de nuestro país aprobó por unanimidad el pasado jueves 6 el Protocolo facultativo de la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles inhumanos o degradantes, documento en cuya redacción Uruguay desempeñó un papel importante. El objetivo de este nuevo instrumento es abrir los centros de reclusión en forma irrestricta a visitas de control por parte de un organismo internacional creado en el Protocolo, a la vez que se viabilizan visitas de órganos nacionales, en nuestro caso representados por el ya designado Comisionado parlamentario.

 

La tortura sistemática

La ratificación del Protocolo contra la tortura, que se está efectivizando a nivel internacional, resulta sumamente oportuna, dado que ha quedado demostrado hasta la saciedad en los últimos tiempos que determinados países practican la tortura en forma sistemática en sus modalidades más aberrantes. Esto es lo que se trata de prevenir, implementando visitas que permitan conocer y difundir lo que está sucediendo en los centros de reclusión para evitar la reiteración de prácticas que afrentan la condición humana.

El mundo se ha conmovido por las expresiones bestiales de este tipo de torturas en las prisiones de Abu Ghraib, en Bagdad, y de Guantánamo, acompañadas por un régimen de negación de todos los derechos para los prisioneros.

Documentos recientes revelan además que los presos de nacionalidad kuwaití retenidos en Guantánamo dijeron en entrevistas a un abogado norteamericano que «habían recibido palizas terribles, los colgaron de las muñecas y los golpearon, los encapucharon y expusieron desnudos al frío extremo». Todos confirmaron que ese trato lo infligían estadounidenses, varios mencionaron el uso de descargas eléctricas, que algunos recibieron y muchos vieron cómo se aplicaban.

Otro informe de Human Rights Watch (reseñado en nuestra nota del 29 de setiembre sobre las manifestaciones en Washington contra la guerra) documentaba torturas perpetradas por integrantes de la 82ª División aerotransportada del ejército de EEUU en su base de operaciones avanzadas (FOB) Mercury, cercana a la arrasada ciudad de Faluya. Un soldado le partió la pierna a un detenido con un bate de béisbol, sustancias químicas son aplicadas en la piel y los ojos, privación de sueño y temperaturas extremas, pirámides humanas con los presos a los que se niega la comida y el agua, o se les obliga a sostener garrafas de 15 kilos con los brazos abiertos hasta desmayarse.

 

El veto de Bush

Castigos similares, que recién ahora salen a luz, fueron aplicados en otra base de Irak y en el anterior despliegue de las tropas yankis en Afganistán. En todos los casos esto se hizo por orden o por lo menos con pleno conocimiento de los oficiales superiores y de la inteligencia militar. Ninguno de los altos mandos sufrió condena, y la soldada Lynndie England ofició como solitario chivo expiatorio. Hoy en EEUU se protege al architerrorista y torturador Luis Posada Carriles a pretexto de que podría sufrir torturas en otros países, que no la practican, y sobre esa base niegan su extradición a Venezuela para enfrentar juicios por crímenes comprobados, como el derribo del avión cubano el 6 de octubre de 1976.

Precisamente en estas circunstancias, el presidente Bush anunció que vetará una enmienda sancionada por el Senado el miércoles 5 por 90 votos contra 9, que explícitamente prohíbe torturar o maltratar prisioneros y exige una adhesión estricta a las convenciones en la materia, con la finalidad de dar vuelta definitivamente la página sobre el escándalo de Abu Ghraib. El texto que «prohíbe el trato cruel, inhumano o degradante como el castigo de personas bajo custodia o control del gobierno de Estados Unidos» fue impulsado por el senador demócrata John McCain, veterano de la guerra de Vietnam, y está incluido en el proyecto de presupuesto militar, que en forma chantajista Bush amenazó con vetar in totum, alegando que dicha disposición perjudica la guerra antiterrorista.

No se olvide que según una serie documental que comenzó a emitir la BBC de Londres, Bush alega que Dios le confió la misión de invadir Afganistán e Irak para luchar contra el terrorismo.

 

El pastor asesino

Hablando de terrorismo, ha vuelto a las andadas el pastor televisivo Pat Robertson, a la vez ex precandidato presidencial republicano, quien reclamó el asesinato del presidente Chávez. Después, a su manera, le pidió disculpas. Pero ahora dice que el mandatario venezolano le regaló un millón de dólares a Osama bin Laden después del 11 de setiembre, que difunde el marxismo en Sudamérica y va a lanzar un bombardeo atómico contra EEUU, por lo cual reitera que lo mejor es asesinarlo. Así se maneja la lucha antiterrorista en el país del norte. *

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