A 38 años de la muerte del "Che"
Sentada en la sala de la casa de sus recuerdos de infancia, Aleida Guevara March, hija del «Che», comparte con la AFP las sensaciones que experimenta en estas fechas. Su padre fue capturado el 8 de octubre de 1967 en un combate y asesinado a tiros al día siguiente por un oficial boliviano que siguió órdenes superiores.
«Entre estas paredes aún hay un padre jugando con sus hijos. Aquí están los últimos y únicos recuerdos que tengo de mi papá. Cuando llegaba de trabajar, me tomaba en brazos, me daba un beso tan apretado que me despertaba. Yo, de cuatro años, sentía temor de ese hombre y pensaba: ¿quién es?», rememora Aleida, una médica de 44 años.
Así es como Aleida y los cubanos quieren recordar a su guerrillero heroico. Su fotografía sobre una pileta como ‘Cristo muerto’, tomada por el boliviano Freddy Alborta, recién fallecido, no circuló en Cuba ni entonces ni ahora.
En contraposición se privilegió la del Che de Alberto Korda.
Pero ese retrato que inmortalizó al joven de la boina negra con estrella, de cabellos largos y mirada en lontananza, adorna las cosas más diversas: botellas de vodka, afiches, llaveros, gafas, ropa interior o camisetas que muchos jóvenes exhiben por el mundo, muchos sin haberse hecho la pregunta de Aleida: ¿quién es el Che?
«No es una moda. El sistema capitalista vive explotando la imagen, todo es un negocio. Cuando aparece en una botella de cerveza es una falta de respeto brutal, contra eso vamos a luchar, pero dignamente, no para que nos den dinero por explotar la figura de mi papá», sino para que no la manipulen, afirmó.
Frente a la casa, unos cuantos trabajadores levantan andamios y pintan paredes de un edificio moderno. En su fachada, ya terminada, se lee Centro de Estudios Che Guevara, que, según lo previsto, será inaugurado a fin de año y estará dirigido por Aleida March, la esposa cubana del guerrillero.
«La imagen del Che es universal, no le pertenece a nadie, pero como vivimos, en este mundo de leyes hay que hacerlas cumplir y, en este caso, le pertenece a sus hijos, quienes dimos el poder al Centro de Estudios para controlar la situación», explicó la hija.
El Centro busca crear una red de abogados en el mundo, que analicen cada caso a la luz del sistema legal del país, para evitar la explotación de la imagen del Che, pero su objetivo «realmente es la formación, investigación y propagación de sus ideas y su obra», añadió.
Para ella, en la actual coyuntura mundial, y particularmente la situación en América Latina, el pensamiento del legendario guerrillero cobra vigencia. «No fracasó. Los pueblos se cansan. Las revoluciones son aún posibles», estima Aleida.
«Por eso es importante conocer al Che. La rebeldía es una parte; pero hay que ir más allá. Hay que llevarla a la práctica cotidiana y preguntarse el porqué. No sólo rebelarse ante algo, sino proponer», agregó.
Una tarea ardua. Bajar a la tierra a quien ha sido idealizado, incluso idolatrado, para ir más allá del ícono, requiere de empeño, reconoce Aleida.
Su rostro, el que plasmó Korda, aparece en Cuba igualmente en la fachada de un edificio, como la gigantesca silueta del ministerio del Interior, en la Plaza de la Revolución, como en el fondo de un cenicero que se vende a los turistas por dos dólares en un mercado de artesanías de La Habana.
«No quiero que se vea como mercancía, pero es lo que los turistas piden y hay que resolver», dijo a la AFP una joven vendedora en la feria de artesanos de La Habana Vieja.
En la isla es un héroe. «Pioneros por el comunismo, seremos como el Che», dicen los «pioneros», los niños de la revolución, en cada acto patriótico al que asisten con su pañoleta en el cuello.
Adentro imposible encontrarle un crítico. Afuera, sus detractores lo consideran un personaje antipático e implacable. «Quien a hierro mata a hierro muere», dicen algunos de ellos. *
Te recomendamos
no cierra
Las explicaciones de Adorni de su incremento patrimonial: pendrives con bitcoins y dinero aparecido del padre
El jefe de Gabinete de Milei sigue enredándose en su propia madeja de explicaciones sobre el suntuoso incremento patrimonial que le fue descubierto desde que es funcionario público. Ahora, dice haber encontrado US$500.000 en un pendrive.
Compartí tu opinión con toda la comunidad