Despliegue policial en las estaciones de la red subterránea metropolitana

Nueva York bajo amenaza

El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, anunció que existía una amenaza «específica» de atentado sobre el metro de la ciudad y que la seguridad sería reforzada en toda la red, la cuarta más importante del mundo.

«Estoy seguro de que en su fuero íntimo la gente está preocupada, pero no lo demuestra», afirma Mel, un empleado de metro, que agrega que vio tanta gente como habitualmente precipitarse hacia los ramales de la línea 6 que sirve al este de Manhattan.

«Tengo mucho miedo, eso puede pasar», balbucea, temblorosa, Berisha Bardhi, desempleada, que debió tomar el metro para ir al médico. Entre algunos el recuerdo de los atentados de Londres este verano aún está presente. Tras esos atentados, la seguridad ya había sido fortalecida en Nueva York.

Una parte de la estación Penn, uno de los principales puntos de trasbordo en Manhattan, fue cerrada el viernes. Una alerta por un paquete sospechoso exigió la intervención de las fuerzas del orden con trajes protectores contra sustancias químicas.

Presencia policial reforzada, anuncios de operativos de seguridad en las estaciones: imposible ignorar la amenaza que provoca grandes titulares en los tabloides, como «Bombas en los cochecitos de bebés» e incluso «Amenaza en el metro».

Pero muchos neoyorquinos no tienen otra opción que usar el servicio de metro para ir al trabajo y apuran el paso, con el diario bajo el brazo, walkman en los oídos, bajo la mirada escrutadora de policías y militares apostados en las estaciones y los andenes.

«Tengo miedo, no tengo los recursos para hacer otra cosa para ir de Brooklyn a Manhattan, donde trabajo», explica Valentina, una inmigrante rusa que lleva un gran bolso.

Los neoyorquinos tampoco renunciaron a llevar mochilas, maletines ni sus inevitables bolsos deportivos, a pesar de las recomendaciones del jefe de Policía, que indicó que ese tipo de objetos serían revisados.

En la estación Grand Central, Paris Dskalakas, abogado en Nueva Jersey, también dice que está «preocupado», pero a pesar de ello toma su mochila habitual, y afirma que está dispuesto a someterse a las revisaciones. «Me gustaría que hubiera más», señala.

William Valdivieso, empleado del departamento de recursos humanos de la ciudad, gran bolso de cuero sobre las rodillas, también se toma en serio la amenaza, a pesar de que las autoridades estadounidenses aún no están en condiciones de confirmar que la amenaza de atentado contra el metro de Nueva York sea real. *

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